#7 – Tomate de la palma del Padre, y no la sueltes. La Voluntad de Dios, tú más caro deseo. Guerrero de Luz, estás en tránsito hacia Mí, ya vienes por el sendero
[180429] – CONOCIMIENTO MATERIAL VS GRANDEZA ESPIRITUAL. - Pueblo
que buscas
regresar a tu Dios, porque no lo has encontrado en
todo lo que es terrenal; o de esta
Creación que tu miras con tus
ojos materiales. Yo te espero ansioso en esta puerta de
Humildad
para limpiar tu calza, y lavar ese polvo que has levantado del
mundo.
VIDA MATERIAL. - Cada uno de vosotros vaga en este camino, en esta
vida
–aparentemente solo, aparentemente lejos de tu Dios.
Pero cuanto tu corazón me siente y escucha, vuelves tus ojos hacia
ti mismo, hacia tu
interno; y te das cuenta que existe algo más
de aquello que puedes contemplar, o tocar.
Es porque Yo te grito; te hablo, y te hago volver hacia mí; para que
escuches
mis palabras de Amor y de Luz.
Has venido a este haz de La Tierra envuelto en un cuerpo de bien y
del mal, que no te deja
más que ver bien y mal. Absolutamente
todo aquello que tú llevas en tu cabecita, que has
vivido en
este mundo material, es bien y es mal... todo.

Por instantes has volteado a la oscuridad y ves que es malo, cruel;
entonces tu carne que ve
y juzga las cosas conforme bien y mal,
ha hecho libros y religiones.
Ha volteado a las estrellas, al pasado y al porvenir.
Es que ¿no te das cuenta que solamente vives un presente Eterno?
Ciertamente desde que naciste hasta este momento, eres el mismo
–eres hijo del Altísimo;
y dos grandes fuerzas luchan dentro de ti: una buena y una mala.
Habrá de ganar aquella que tu alimentes… aquella a la que prestes
atención,
y estés alimentando todos los días.
Y te digo: “no seas aquel sabio –pero necio– que busca libros y más
libros;
verdades y más verdades en este Sistema del Bien y del Mal, donde
todo
puede ser engañoso y contradictorio”.
La oscuridad es mentira; es el tirano del mundo –y de toda esta
Creación –que te aparta de
tu Dios, pues no le conviene que
voltees dentro tuyo.
Así que te pone un libro y otro libro; te pone guerras y
destrucciones; te pone problemas,
errores, engaños, traiciones; y te pone toda una farsa –un teatro de
engaño y de
aparente verdad– para que tú no voltees nunca a ver a tu interno,
donde está tu Dios;
donde estoy Yo –porque ahí está la Luz, la
Verdad y la Vida.
Sí tú has sentido ser honesto y Verdadero, es porque Yo estoy
contigo, porque eso soy.
Si tú has sentido la Luz, Yo estoy contigo, porque Yo soy la Luz.
Soy la Verdad, y cuando tú
vives con todo ello, vives tu Vida Verdadera.
ENSEÑANZA. – Hoy puedo hablarte en forma diferente a aquella que use
con mis apóstoles.
Los tiempos cambian, y en este tiempo a
través de mucho esfuerzo y trabajo
–de lágrimas de sangre y de muchos sacrificios– puedo entregar
la PALABRA en forma– a tu modo y a tu manera.
Yo como Maestro vengo a enseñarte en todas las formas posibles, y a
repetirte la lección
una y otra vez, hasta que voltees a ver, a
tu interno.
La oscuridad en engaño se levanta en este mundo y en este universo,
y dice ser dueño y
amo de todas las cosas. Mientras, tu carne y
tu mente bendita no pueden ver más allá
de lo terrenal; y es que no son los guías, de tu Verdad.

Muchos se acercan a este gran Árbol de Vida –a estas grandes
enseñanzas– mas para ellos
vale más un bocado del mundo, que un
diamante de los cielos. Les es más valioso el
alimentarse del
mundo, que tomar una fruta de esta mesa de tu Señor.
Acepta la realidad de tu Alma, de tu Verdad Eterna. Ella no necesita
la sabiduría del mundo;
ella es Sabiduría de sí misma… porque es
Una en Dios.
La materia está envuelta en oscuridad y no puede ver su Verdad
Eterna; para ello es
necesaria la Humildad y LA INOCENCIA.
Porque cuando tú eres como un niño, todo lo que
dice tu padre,
es grandeza para ti. En esa Inocencia de niño, no buscas más que
beber de
aquello que te da tu padre, que te dice tu padre;
porque esa Inocencia es poder divino de
Dios. Recuerda que la
Inocencia es contraria a la malicia, a la maldad.
Para volver a tu Dios, vuelve a tu Inocencia. Pero, tu carne y mente
dicen:
“no puedo creerlo”. Es porque están envueltas en tinieblas.
Mas cuando tu Verdad, sea más grande … entonces has vuelto a tu
Dios; vuelves a tu patria,
vuelves a ser Uno solo con tu Dios.
El camino de regreso es difícil: con lágrimas, con
sufrimiento,
por todo aquello que anduviste en La Tierra, y porque vienes de
regreso
a tu verdadero hogar. Pero poco a poco vas distinguiendo mejor el
camino; y es
donde debes aplicar todo aquello que se te ha enseñado
–donde la enseñanza Viva de tu Dios se manifiesta.
Pregúntate a ti mismo: desde que has conocido este Gran Árbol de Luz
y de Vida
–y me has conocido– y has asistido a tus enseñanzas/desarrollos;
dime:
¿Si no ha cambiado mucho de tu Ser? ¿Si no has aprendido, no
solamente por libros
–porque letras son del mundo– sino en Espíritu y en Verdad?
La verdadera enseñanza, es del Maestro al alumno
(los libros te recuerdan las palabras de tu Maestro).
Tu Maestro está delante de ti; está contigo cada día de tu Vida,
cada instante.
La Sabiduría de mi Padre está en Él; luego entonces, la sabiduría
está contigo.
El saber y el conocimiento se te aplica cada día; cada instante de
tu vida
a través de lo que te rodea, y a través de ti mismo.
Pero, el que manifiesta el conocimiento y el aprendizaje, eres
tú.
CONOCIMIENTO DEL MUNDO. - Mira y contempla que la oscuridad te
quiere engañar, y te
tiene allá miles de libros; miles de
letras, cosas de mucha sabiduría, de mucho
conocimiento…porque
recuerda que el engaño sabía mucho de tu Señor [1] .
Muchas palabras hermosas, sublimes te va a poner; pero son palabras
y nada más.
Mas, Yo te vengo a enseñar en Espíritu y en Verdad; y todo aquello
que te voy enseñando,
y mostrando a través de cátedras, de tus enseñanzas
¡todo ello es enseñanza Viva de tu Dios!

No es papel muerto que fue escrito por otras personas; no es una
cátedra llana.
¡Es una cátedra Viva de tu Dios; es agua viva!
Recuerda que no es lo mismo “ver” en las aguas tu reflejo, que
“estar” en ellas.
Yo te enseño a estar en esas aguas; a bañarte en ellas [2].
Si no tuvieses Humildad, esos libros no te dejarían entrar. Ellos
son como piedras que llevas
cargando en una gran mochila que
llevas a cuestas, y que no te dejan avanzar hacia arriba;
solo
das vueltas y más vueltas a la cumbre de la montaña.
Hasta que no te quites la mochila, saques las piedras donde tienes
tantos escritos;
hasta que dejes todo –hasta tus ropas– podrás dar un paso hacia la
verdadera cima de la montaña [3].
Porque podrás hablar, escribir, platicar, decir a todos y decirte a
ti mismo:
“Sé y conozco a Dios”, porque lo has visto en el reflejo del agua.
Mas Yo no quiero eso de ti; quiero que estés conmigo, que seas parte
de esa agua,
de ese fuego Divino, de ese sol maravilloso.
¡Deja todo y sígueme! porque nadie llega al Padre sino es por el
Hijo.
Y cuando has llegado a mí, has llegado a mi Padre… sin lugar, a
dudas.
SÉ EL FRUTO, SE ABUNDANCIA. - No es lo mismo dar el fruto que
recibes… a tener el fruto,
que das: “no puede haber Luz, sin la Luz”. En otras palabras: no
puedes entregar el
manantial de mi Padre, si Tú no Eres, el
manantial de Él.
Aquí en las fronteras del Séptimo Sello, se acaba tu saber y tu
entender; y comienza
tu “Vivir Verdadero”. Esos libros, ese conocimiento y eso que tú
crees hacer,
se hace polvo y nada más.
Entiende que comienzas tu Verdad Eterna, cuando estás en esta
Humildad y en esta
Inocencia. Entonces, todos estos frutos de
esta gran mesa de tu Padre, los puedes tomar a
manos llenas… y
hacerlos tuyos. En ti se multiplicarán, y solo entonces
¡podrás entregar aquello que tú has sembrado en ti!
Yo te lo he dicho en otras palabras: “el que no lo hace, ni lo sabe,
ni lo entiende”.
El que no lo siembra en sí mismo, lo cultiva y lo cosecha; el que no
lo cuida; no sabe en
verdad y de cierto apreciar aquel fruto de
Amor y de Vida.
Pero, aquel que toma de la semilla: la siembra, la cuida, la riega,
la cultiva, la ve crecer y la ve
dar flores y frutos, sabe en
verdad y de cierto, lo que tiene en sí: un fruto que da más frutos
–un árbol que crece y da en abundancia infinita.
Esa abundancia es la que se te entrega; y la que tú debes entregar,
porque ya es un fruto… que está dando sus frutos.
No es lo mismo salir y repartir mi palabra… que sembrarla en ti,
hacerla en ti, manifestarla
en ti; vivirla en ti y entregar lo
que brota de ti. Esa es la enseñanza pequeños benditos.
Mas muchos de vosotros prefieren hacer lo contrario: tomar de las
palabras y entregarlas,
y muchas veces quedarse sin nada.
¡No! Siembra esos frutos que Yo te doy; porque llevan semilla,
semilla de abundancia para
“Ser” tú una parcela de Dios, y
entregar en abundancia infinita a toda la humanidad.
Yo te digo: “Sé mi palabra , en el sentido de realizarte tú
mismo con ella; de sembrar en ti mi
palabra, de vivirla – no de
contemplarla, sino de estar en esa agua”.
MAESTRIA/COMUNIDAD. - Cada uno de vosotros lleva un trabajo, una
misión única en el haz
de La Tierra –una Maestría. Cada uno de vosotros, Unidos y
congregados forman
un “Todo” precioso; una Luz Divina, Única. Una estrella que se
fusiona con todas las demás,
y forma una “GRAN CORONA DE DIOS”.
Cuando vosotros aprendas a “Ser como Uno
solo”; cuando camines
hombro con hombro, conociendo la Maestría de cada uno de
vosotros; habréis dado un paso de gigante, en el haz de La
Tierra.
Se acercan tiempos difíciles para vosotros; pero grandiosos para mi
Padre, y para vuestras
Almas: el estar unidos siempre.
Ve y contempla el azote de la miseria y de la pobreza en el mundo
¡son los grandes poderes
de la oscuridad que te sumergen en el
engaño, en la mentira, en la traición!
Muchos te han enseñado que la pobreza, es necesaria para llegar a tu
Dios; que la miseria es
fuerza de purificación para ti, y los
tuyos. Mas mucho de ellos se enriquecieron –abusando
del
esfuerzo de otros, y sumiéndote más y más en esa oscuridad.
Debéis levantarte como GUERREROS DE DIOS, y luchar con las armas de
Luz y de justicia que te he dado.

Ve y contempla que el mundo en su oscuridad te ha engañado, te ha
pervertido y
corrompido física y mentalmente. Te engaña, te
traiciona; te juzga y te condena.
Y te he dicho: “ganará en ti, y fuera de ti también… aquello que tu
alimentes
–sea el bien, o sea el mal. Y, sí permaneces inerte, en bien y en
mal, quedaras”.
Deja ya el pecado –que es la desobediencia [4] , es el bien y el mal.
– no debes de caminar más, sobre el pecado.
En este mundo, donde la esclavitud se levanta, se debe de levantar
el
hijo de Dios, en libertad y en salvación.
¡Estáis en la miseria, y en la pobreza; en la enfermedad y en el
vicio… porque no te Unes!
porque no te Unificas, hombro con
hombro, y mano con mano.
Yo te he dicho que la confianza es mi palma; y que no te puedes dar
la mano, si no hay
confianza. Sí no puedes dar la palma de tu
mano, la desconfianza está en vosotros.
Qué es la desconfianza, sino la desunión; la separación y el
permanecer siempre fuera de
esas aguas de Luz y de vida; fuera
de esta mesa de paz y de Amor de mi Padre.
Fuera de lo que es tu Dios; fuera de tu fuerza, de tu presencia y
manifestación.
Vosotros que has acudido a “Desarrollo” sabes el magnetismo que se
genera en vosotros,
en trabajo y en labor. Podéis despertar
todos los dones en esa Unión… porque Yo estoy
ahí entre
vosotros. Sí tú llegaras a hacerlo material y mentalmente –solo en
camino de
Luz– habréis de hacer maravillas, y levantar grandes
templos.
¡Levantad grandes murallas en contra de la esclavitud del mundo; de
la miseria,
de la pobreza, de la enfermedad y de toda la calamidad del
mundo!
LA OSCURIDAD no quiere tu Unión y por ello pone desconfianza entre
vosotros; pone
amargura y todos los problemas y lastres del
mundo. Y tú, juzgas la paja del
ojo ajeno… pero no ves la viga que está delante de ti.
Señalas a tu hermano y semejante, viendo todos sus defectos.
¿Qué no te das cuenta, que aquello que ves en él, lo tienes tú
mismo, en magnificencia?
Muchas veces dices: “mi Padre se lo
dice a aquel; se le dice al otro”.
Y Yo te digo: “en todo instante tu Dios te ha hablado a ti”.
No son defectos de tus hermanos; es aquello por lo que él, no ha
luchado,
ni trabajado …eso, es aquello que le envuelve, y le agobia.
Y no te pones a pensar que tú estás ahí –precisamente– para quitar
el polvo;
para remover aquello que rodea a tu hermano, para que pueda brillar
como
la estrella que debe de Ser , que es, y será.
No lo ves así, por el egoísmo, porque la desconfianza y la oscuridad
son contigo;
porque dices: “sí a mí no me ayudan ¿porque he yo de ayudar?
¿Acaso no es eso, todo egoísmo, oscuridad? que te impide ver y hacer
la voluntad de tu Dios.
Sí no puedes hacerlo, es porque no has vencido las tinieblas –no del
mundo– de ti mismo.
¿Qué, no te he enseñado que al pedir por tus
hermanos, lo haces por ti mismo?
Y no te he dicho: “aquello que hacéis por aquellos, me lo hacéis a
mí”.
Es que acaso ¿no te das cuenta que mi Padre Eterno, lo ha hecho para
ver tu corazón?
¿Para ver lo que, en verdad y de cierto, vales?
No es lo mismo decir: “Aquí dentro en mi corazón, y en mi mente…
están las grandezas de los cielos. Mi corazón rebosa de Amor y de
Vida;
y mi mente piensa lo más grande y hermoso”. ¿De qué te sirve, ahí
encerrado todo ello?
LA LUZ SE HIZO PARA LUCIRSE. No es palabra que Yo
haya dicho, solamente para que la escribas
y la digas. ¡Es para que la hagas, y ejerzas!
Tu Verdad Eterna es todo lo bello que hay en ti; y es para
manifestarse.
Hoy te lo puedo decir, porque has luchado por muchas vidas.
¿Acaso quieres seguir luchando otras vidas más, sufriendo y
llorando?
Sufriendo tu cuerpo, tu mente; aterrorizada a tu Alma
¿No te hacen sufrir las guerras y las destrucciones, el abandono de
los niños?
Lloras y sufres porque sientes el amargor de la miseria, de la
pobreza, de la enfermedad,
del vicio. Y de todo aquello que te cierra: odios, rencores,
lujurias, vicios; y todo lo que es
calamidad, y que ha hecho la
oscuridad. –Mas sigues en este mundo… porque no quieres
manifestar la Luz; que se hizo para lucirse ¡para manifestarse, para
vivirse!
Claro que vas a tener muchas guerras y batallas; claro que vas a
sufrir la intemperie de los
tiempos, como un Guerrero de Dios;
como te enseño tu Señor a vivir.
Pero vive con tu Verdad; vive con el poder de la salvación y de la
esperanza Eterna;
vive en verdad y de cierto en Libertad.
Mas vale en verdad de cierto, vivir unos instantes en libertad
Eterna
que vivir una Eternidad en la esclavitud vergonzosa.
Para cada uno de vosotros se acerca el momento.
Mi Padre no te juzga, ni te condena, eso es engaño de la oscuridad.
Mi Padre te ama;
pero la oscuridad se va a revestir de vestiduras de Luz –en
apariencia– y te va a hacer
ver en esos tus libros, en tus escritos: sus engaños, sus mentiras.
No creas más en ella; solamente vale la Verdad Eterna que está en
ti.
Tú eres Libertad, eres Salvación de ti mismo, porque Yo
estoy dentro de ti;
pero no me manifiestas. Luego entonces, no has hecho nada.
Te he mandado patriarcas, profetas y apóstoles de mi Padre; y solo
escribes acerca de ellos.
Comienza a hacer lo que te ha enseñado
y demostrado a través de ellos
–solo de sus actos y acciones.
Todo se mueve por LEY DE CAUSA Y EFECTO en esta vida; absolutamente
todo. Y si tú, en
verdad y de cierto me has sentido, y sabes que
estoy contigo … date cuenta que ni
siquiera la hoja del árbol se puede mover, sino es por voluntad de
mi Padre.
Aquello que pasaste de niño, que sufriste, que padeciste; aquello
que caminando, que
viviendo; aquello que muriendo también, has
visto al ir creciendo. Todo aquello que ha
pasado en tu vida,
todo absolutamente –hasta tus sueños– es por algo.
Date cuenta hermano bendito, que todo absolutamente todo lo que
vives, tiene que ver con
la VOLUNTAD DE MI PADRE. Mas la
oscuridad te hace sentir que la Voluntad de Dios, es
contraria a
ti. Carne y mente ¿Qué temes de tu Dios?
¿Qué no van a salir las cosas, como quieres? Y ¿Cuándo te han
salido, como quieres”?
Y te pregunto ¿Cuándo has hecho el mal y el daño, os han salido
mejor?
¿Cuándo te han salido, como tú quieres, materia bendita?
Nunca, porque este mundo es engaño, es oscuro, turbio, gris.
Es como si tu, carne bendita, quisieras oler con tu oído;
no puedes hacer las cosas en esa forma.
Tú no aceptas la Voluntad de Dios, porque le tienes miedo;
pero el miedo es el arma de la oscuridad.
No quieres hacerte a la Voluntad de mi Padre, porque no tienes esa
confianza.
Luego entonces, no puedes tomarte de la mano de tu Dios, de su
palma.
¡Debes de confiar plenamente en tu Señor, sabiendo que Él es
un Dios de Luz, perfecto y justo!
¿Cómo vas a pedirle a tu Señor: “Padre mío que se haga tu Voluntad”?
Cuando tanto veneno has tomado; pero no ha sido tu Dios,
has sido tu misma humanidad bendita.
Ha sido tú sacerdote, clérigo y enseñante. Porque no has sembrado
las semillas que Yo te he
dado; porque las has entregado, pero
no las has sembrado en tu corazón.
¿Cuántos de vosotros en verdad y de cierto, caminas así, en esa
desconfianza de tu Dios?
¿Quieres seguir haciendo caso al mundo,
a la oscuridad que te engaña? Que te trae con
libros y más
libros de antigüedades, de civilizaciones, de cielos, de universos.
Acaso, no todo lo que está creado y manifiesto ¿es bien y mal?
Todos los universos; esas civilizaciones de los cielos; todas ellas
padecen lo mismo que tú.
Todas ellas buscan a su Dios; andan en
pos de la Verdad. A muchas de ellas les es negada; a
muchas de
ellas les es retirada, porque no buscan sino el poder. Tú quieres
¿voltear a ellas?
viviendo una y otra vida un infierno, de donde
nunca saldrás…
porque todo este sistema de cosas, es bien y mal.
Yo te invito a venir a la Vida Eterna; a dejar todo esto… porque
todo esto está envuelto en
muerte; porque es perecedero al
llevar mal- que es destrucción.
Déjate el palabrerío y comienza a actuar. Yo te doy palabras de mi
corazón y de mi Amor;
Yo te entrego mi Cátedra de Verdad y de Unción. Te amo con todo el
Amor que te he
demostrado en los tiempos y en las edades. He
venido a entregarme a ti, y por ti –la
estrella que mi Padre ha
hecho en los cielos, y que por su libre albedrío ha venido a este
haz de La Tierra. Y Yo, he venido detrás de ti, para enseñarte a
regresar a tu Dios.
Porque cierto estaba mi Padre que la oscuridad te iba a engañar, si
alguien de los cielos no
venía a enseñarte el camino de regreso
a tu hogar. Cierto estaba mi Padre, que sí te
dejábamos, te ibas
a perder; te ibas a volver a la oscuridad.
Tan grande es el Amor de mi Padre –y Yo que soy su corazón–
que hemos venido a ti;
y nos hemos entregado para ti, en este mundo de Ley de Causa y
Efecto
–en esta Ley de la cual no puedes salir, pagado está tu precio.
Cuando Yo te he dicho que estás “en pecado”, es que sigues en el
bien y en el mal;
no has vuelto tus ojos a Dios, porque no me llevas en tu corazón. Y
hasta que no
venga el arrepentimiento sincero y honesto, volverás a sentir a tu
Dios, y tus ojos
volverán a contemplarme.
PECADO Y PERDON. - Yo te he perdonado, pero tú no te quieres
perdonar. Yo he vuelto tu
mirada a los cielos, pero, tú no
quieres ver a tu Dios. Solamente ves el haz de La Tierra
como
algo por vivir; como algo que tienes que hacer, algo terrenal más no
divino.
Deja en verdad de cierto de ser en ese pecado; deja de caminar entre
valle
de muerte y de dolor. ¡Ven hacia la Vida Eterna!
Hoy mi Padre te ha quitado una venda de oscuridad de tus pupilas del
corazón, para
que mires la verdad de tus cosas; para que comprendas, sientas y
comiences a hacer
lo que tienes que hacer. Donde mi Voluntad, es tu deseo más
ferviente. Tu Padre no
impone; tu corazón, es el que ama hacer
lo que es Voluntad del Señor.
Aprende a vivir y a quitar esa desconfianza de tu mano, para que
puedas tomar con
confianza, con Fe y con Humildad la gran mano
de tu Dios, de tu Maestro.
Yo te he perdonado; y este perdón te redime de todo aquello que hay
en el haz de La Tierra.
No creas en el palabrerío de la oscuridad que te quiere esclavizar,
y condenar una y otra vez;
porque si tú crees en ellas,
alimentas aquellas condenas.

LA LEY DE CAUSA Y EFECTO, cuando tú haces mi Voluntad, queda sin
efecto alguno; porque
es efecto de Luz. Para aquel que camina
con mi Voluntad, y hace mi Voluntad
sobre de todo; ya no tiene el efecto negativo en él, ni en los suyos
–aunque a tu carne y mente, le parezca lo contrario… estás haciendo
mi Voluntad.
Yo te he dicho que ni tus sueños, quedan lejos de la Voluntad de tu
Dios –cuando has
reconocido a Dios en ti; cuando tú me sigues
[5] .
Porque estás en un tránsito de aquel camino
de tu vida hacia mí;
y ese tránsito está lleno de pesares, está lleno de engaños, de
mentiras; y ello no te deja ver, no te deja contemplar.
Pero, cuando te acercas más y más a tu Dios, te das cuenta que la
hoja del Árbol no se
movió, sin su Voluntad. Y que absolutamente
todo –aunque juzgues perverso y cruel, lo
que has hecho tú– fue
Voluntad de mi Padre para: mover, para cambiar, para aprender,
para encontrar a tu Dios[6] . Así que, si tú has ofrendado
tu vida
y tú corazón a tu Dios, y tú
sabes que lo has hecho, Yo te digo:
“Hijo mío, hija mía, la Voluntad de tu Padre está
contigo. Estás
haciendo mi Voluntad y la vas a hacer y cumplir; pero estás en un
tránsito
donde la oscuridad no te deja ver qué haces; no te deja
encontrar el camino… pero, ya
estás en él.
Ya estás en ese camino, Yo estoy contigo y no te vas a perder; ni te
voy a perder,
porque ya estoy contigo –dentro de ti, lo sabes.
Sois Unión, Gracia y Alianza. Te he dado un poder tremendo, y
grandioso de prosperar,
y hacer prosperar a tus hermanos y semejantes; de abundar en el haz
de La Tierra,
y ser semilla de abundancia y de creación divina.
Manifiesta todo ello; sois grandeza, pero serás pequeñez
mientras tú no manifiestes; mientras escondas la Luz.
Cuando caminas hacia tu Dios, la oscuridad se levanta, y te grita,
que debes caminar en
sentido contrario. Cuando tú vienes hacia
mí, te hace sentir oscuridad y maldad;
perversidad del mundo. Te
hace sentir indigno, falso, porque ella no quiere que te
acerques.
No prestes atención a tu enemigo; tú no eres oscuridad, eres
grandeza de los cielos.
Yo te lo he venido a enseñar, te he venido a decir que eres mi
hermano; que eres mi amigo,
que eres creación perfecta de mi
Padre.
Cada vez que tú triunfas, levantas la espada y vences a la
oscuridad; abres la roca y
manifiestas la grandeza de mi Padre.
Tienes libre albedrío; camina y no te detengas; corre hacia mí y no
pares pequeños benditos,
que Yo te espero con los brazos
abiertos.
[1]
El creador de la oscuridad, es el ángel caído; por eso sabe
mucho del Padre – pero, no lo primordial, ya que el Señor le
puso una maldición a la oscuridad: la de no comprender a la Luz,
y que ella sea confusión para lo oscuro. También por ello,
cuando andamos en caminos de oscuridad, no percibimos, ni
entendemos a la Luz
(Volver al texto.)
[2]
Ver en el Glosario: Sumergirse en el Mar/Océano del Señor
(Volver al texto.)
[3]
El Maestro nos da esta lección, en la Parábola del Pastor y
su morral. También podemos ver en el Glosario: Camino de
la
Montaña
(Volver al texto.)
[4]
Nuestro concepto de “pecado” es diferente, al del Padre
y del Maestro. Para ellos, es el haber hecho caso omiso,
a la petición del Padre, de no comer del “fruto del
conocimiento”. Y esa desobediencia nos llevó a donde hoy
estamos –en el bien y en el mal. Donde prestamos oído a
la mentira, al engaño, a la maldad del mundo. Debemos
dejar de escucharlos, e ignorarlos. Debemos escuchar al
Maestro, que vive dentro nuestro
(Volver al texto.)
[5]
Cuando estamos conscientes en nuestra Espiritualidad, y
sabemos y aceptamos que la Voluntad de Dios, es tomarnos
de esa palma suya – como sus niños
(Volver al texto.)
[6]
Palabras muy fuertes, especialmente para interpretación,
de una mente de tierra y polvo. Probablemente el ejemplo
más conocido es el de San Pablo de Tarso, un romano
judío, a quienes las autoridades judías encargaron
eliminar a los cristianos. Él los persiguió con gran
ahínco, llevando a la muerte a muchos de ellos, hasta
que el Padre en medio del desierto, estando Pablo solo,
le pregunta: “¿Saulo, Saulo, por qué me persigues?”,
dejándolo ciego, pero con instrucciones de ir al
siguiente poblado, y buscar a Ananías, quien le curaría.
Saulo se convierte al cristianismo, llamándose Pablo, y
llevando la doctrina a los gentiles (los no judíos). Es
el autor de “Hechos”, y de varias epístolas más, del
nuevo testamento. También San Cipriano ilustra muy bien,
estas palabras del Maestro, que al ser de difícil
interpretación –nos consideramos pequeños para
descifrarlas; y, por tanto, solo nos tomamos de la palma
del Señor, en libre albedrío, como lo fue, el de Saulo,
y Cipriano
(Volver al texto.)