#4 – Templo y Escuela de mi Padre, eres tú. [180330]
#4 – Templo y Escuela de mi Padre, eres tú. Llena tus Cestos de Amor y Buena Voluntad; y tu Copa de Verdad y de Vida. Unificación
[180330] –JUEVES SANTO. CESTOS, COPA. - Viajeros de tiempos y de
edades, has venido a
manifestarte en tu cuerpo material con una misión y un trabajo
único, que es Ser lo que
eras, eres y serás
[1]
. A manifestar la grandeza de Dios, y “Ser” lo
que mi Padre formó en los
cielos Eternos. Mas tienes tus cestos y tu copa llenos.
Tus cestos de buenos propósitos, y de otros que no los son; tu copa
llena hasta el ras
de aquello que es del mundo y de aquello que Eres Tú.

Llegas a tu casa con esos cestos –con nuevos propósitos, y con
aquellos viejos que ahí
están– y guardas el cesto. Y esos propósitos nunca se realizan,
porque tú los escondes, los
guardas; y vuelves a este mundo –a este bien y mal– donde eres
perturbado,
y no puedes hacer lo que debes, y vienes a “Ser”.
Dices: “no entiendo Padre; sigue siendo mi vida llena de amargura;
¿Por qué esta copa está
llena de oscuridad, de mentira, de verdad?; y de muchas cosas buenas
y malas”.
Y Yo te digo: “los cestos es lo que has hecho; y lo que no has hecho
en el haz de La Tierra”.
Deja todo. Vacíalos y tráelos aquí, para que se llenen, de esta mesa
de Luz.
Vacía tu copa: todo lo que crees saber de tu Dios. Y entra a la mesa
de mi Padre, donde
recibirás el verdadero manjar: el vino que no se acaba, el agua que
no se agota.
UNICO. - Fuiste concebido por mi Padre para ser Eterno, Único en la
creación.
Y creciendo en la Luz fuiste; en esa Luz de Amor, de gracia, bondad,
alegría, felicidad.
En ese océano Eterno de Luz creciste, y viviste por siempre.
Cuando vosotros como humanidad, decidiste venir a este conocimiento
del bien y del mal;
mi Amor aún más grande por vosotros, os di.
Sabes que no te he olvidado; siempre en ti ha estado la Verdad y la
sinceridad;
y cuando tú caminas en contra de ella, caminas en contra de ti
mismo.
Y cuando tú No manifiestas Luz, manifiestas lo que tú No eres.
Entonces el dolor y la amargura es contigo; entonces todo aquello se
vuelve un engaño,
una traición, una mentira; y caminas vagando, cayendo y levantando
–porque no
encuentras tu Verdad. −No encuentras tu Luz, porque No la buscas
dentro de ti.
−En estos instantes recuerda tu cuna y tu nacimiento… tu Patria
Eterna.
Recuerda estas palabras que Yo te digo:
¡Tu Padre es Amor… porque su Corazón resplandece para ti!
La Luz, la Verdad y la Vida… es el Corazón de tu Dios.
Es la esencia misma de Creación, que está en vosotros mismos –no es
tu carne, ni tu mente.
Es tu Ser Eterno que muchas veces le olvidas, porque piensas que tu
carne y mente, eres tú.
Y esa mente llena de soberbia, de vanidad; y tu cuerpo lleno de
engaño, de mentira, de
dolor –no te dejan pensar, ni ver, que ¡Tú Eres un Ser Eterno y
Único!
ESENCIA DE VIDA- Escucha bien: tu Padre Eterno –
junto y Uno solo en el Verbo –
son Amor; porque es el Amor la esencia misma de la Vida.
Por eso tu Padre es Eterno, porque es bondad y Amor; y es el
equilibrio de todos
los dones, poderes y facultades de Luz.
Todo está sujeto a su dominio, y a su Voluntad Divina.
¡Ese Padre de Amor puro… ese es tu Dios! ¡Esa es tu religión, es tu
templo!
Esa es tu Verdad Eterna, esa es tu patria.
Y es Espíritu Santo que está en vosotros, cuando tú le recuerdas;
cuando te vuelves
como un niño; cuando dejas de creer en el bien y en el mal.
¡No hay otro Dios más que Él! Y tú eres Uno solo con Él –esencia
pura de mi Padre, a la
cual le hablo en estos momentos, y le digo:
“En verdad y de cierto, levántate y toma el CETRO de tu Verdad, de
tu Eternidad.
Religiones y más religiones; escritos y más escritos se levantan
diciéndote de tu Dios.
Pero toda esa escritura, esa letra… ¿Qué te puedan decir?
A veces es contrario a la Luz, o es confusión –porque es de tierra y
es de polvo.
MIRADA EN EL CIELO- Necios en verdad y de cierto, que caminan en el
desierto, queriendo
ver las estrellas de los cielos; pero agachando su cerviz, para ver
solamente la arena que pasa bajo sus pies.
Caminas en un desierto, que no te lleva a ningún lado –y como
solamente ves la arena en
tus pies
[2]
–no sabes ni a dónde vas, ni quién eres, ni qué hacer.
Y no puedes mirar a las estrellas, porque tu mirada está viendo el
camino de La Tierra;
viendo lo que te pasa en ella, sin voltear a ver a tu Señor que está
en los cielos –no estos
cielos materiales, sino los cielos verdaderos del Espíritu.
EJERCICIO- En estos instantes arrebatados por el Espíritu Santo, por
unos instantes os llevo
a la Eternidad –Uno solo con mi Padre, cada uno de vosotros.
Y Yo, con cada uno, como vuestro amigo, hermano y vuestro compañero.
En estos instantes –por unos momentos– la humanidad decide tomar del
conocimiento del
bien y del mal. Y en esos instantes surgen millones y millones de
pensamientos, de ideas;
de falsedades, mentiras, engaños, traiciones;
porque el mal que es mentira y engaño, está con ellos.
−Vosotros aún te conservas imperturbable en esa Luz, y en ese Amor;
y miras a esos pequeños en el haz de La Tierra.
Ellos dicen: “mira, que tengo aquí un gran libro, que es la verdad
de Dios”.
Otros más dicen: “tú Dios te juzga, y te condena; Él te ha
maldecido;
Él dice que esto es pecado, que esto es falso”.
Vosotros que estás en mi Padre –por unos momentos ves cuánta
mentira,
y engaño hay en ellos.
Ahora por unos instantes dejas las palmas de mi Padre, y desciendes
de nuevo a tu carne y a
tu materia –al instrumento que Dios, mi Padre te dio –y ves hacia
todas las nacionales,
en los tiempos y en las edades: tierra y polvo, y nada más.
Ve y contempla, cuanta falsedad hay en la humanidad; cuanta mentira
y engaño.
Todo ello propiciado, por este bien y mal… porque solamente ven
hacia sus plantas.
Solamente ven la arena; la cuentan, y dicen: ésta es negra y ésta es
blanca.
Mas no voltean a los cielos; no recuerdan de dónde vienen, ni lo que
son.
No saben de este Dios de perfección –que por unos instantes tu Alma
y tu Espíritu
pudo percibir– de ese Dios que es, su Verdad Eterna.
¡Esa es tu patria, humanidad bendita, hermanos benditos, compañeros
de labor y trabajo!
ESCUELA BENDITA DE LUZ de Nueva Aurora; escuelas santas de mi Padre
que tardías se
levantan, y van abriendo sus portales poco a poco: vosotros estáis
en el camino de vuestra
salvación. En él encontrarás los frutos necesarios para formarte,
como escuela y como
templo –cada uno de vosotros– porque templo sois… y escuela de mi
Padre.
No el lugarcillo ¡No! Tu corazón mismo, es el templo de Dios.
CESTOS Y SEMILLAS- Ahora pues, llena tus cestos… no de promesas, no
de propósitos;
sino de Amor y de buena voluntad; de “Ser” lo que Tú Eres. Llénalos
de estos panecillos
y de estos frutos de Luz que sembrarás en ti.
Ya no llegarás a tu casa a esconderlos en un rincón, sino a
manifestarlos en tu vida diaria.
En ti mismo primeramente: es decir, cultiva tu tierra –tu cuerpo y
tu mente–
has de ella un vergel de Luz; un manantial de Vida Eterna, para que
de ella brote
la Verdad hacia tus hermanos y semejantes.
No quieras correr para entregar de los frutos, y te quedes sin nada.
Tampoco seas aquel, que llega con los cestos llenos a su hogar, y
los guarda
¡Es pan que se pudre, son frutos que se acaban! ¡No! No ¡Come de
esos frutos tú primero!
Saboréalos y lleva lo suficiente para entrégales a los tuyos.
Siembra en ti esa semilla, y que ellos siembren la semilla en su
corazón.
Cuando crezca, dará frutos, flores; y abundancia que no se acaba,
pues ese árbol
está creciendo dentro de ellos; está dando de ese fruto de Amor.
PEDRADAS AL ÁRBOL. - Muchos de vosotros sois como árboles grandes,
que al venir a
escuchar la cátedra, se colman de frutos en abundancia; y al
apartarse de su Señor, ese
árbol lleno de frutas es tan tentador, que llegan muchos y avientan
piedras a ese árbol.
Cae la fruta en abundancia; la recogen y llevan tanta ¡que no la
pueden, ni comer!
Entonces, es desperdiciada. Y así llegan más y más,
y cada piedra que pega en el árbol, tira aquellos frutos.
El árbol responde entregando frutos a cada pedrada, a cada maltrato.
Hasta que ese árbol, ya no tiene frutos. Entonces dice:
“Voy con mi Señor, para llenarme nuevamente de fruta”.
Y vuelve a hacer eso, una y otra vez, incansable.
Yo te digo: No des frutos, a aquellos que te arrojan piedras; a
aquellos que
te insultan, que blasfeman.
A aquellos que te estremecen: aquel miedo que viene a abrazarte y a
sacudirte;
aquel temor, aquella angustia, desesperación, incertidumbre. Todo
ello es oscuridad que
viene a quitar los frutos que le pertenecen a Dios, y a sus hijos…
a ti mismo, a tu familia, a tu casa.
Considera, que es la oscuridad que viene con adversidad, arrojando
piedras.
Y ¡tú le das los frutos de la Luz, de la Vida, del Amor!
Ya no seas aquel, que entrega en esa forma. Guarda tus frutos.
Rechaza la incertidumbre, el miedo, el temor, el terror, el pánico,
la angustia.
No son de tu Dios; son de la oscuridad; de aquel enemigo cruel que
quiere arrebatar
lo que es para los hijos de Dios.
Y puedes decir: ¿Cómo puede el árbol defenderse de aquello?
Conservando sus frutos, porque son frutos de Luz.
No respondan a la oscuridad, con oscuridad. Ella tratando de
engañarte –arrojándote
piedras– sabe que tú le vas a responder dándole esos frutos de Luz y
de Vida.
Considera que ella te arroja odio, y tú tiras tus frutos de bondad,
de Amor y de perdón.
Así poco a poco, te vas llenando de aquello que es ella. Ese es el
veneno de la oscuridad;
esas son las piedras que Yo te Digo, te arrojan tus enemigos.
Manifiesta tu presencia y tu esencia, entregando Luz a tus hermanos
y semejantes.
TU ENEMIGO. - ¡No son tus hermanos, tus enemigos! La oscuridad es tu
enemigo; ella es la
que quiere arrebatarte tu conocimiento, tu Verdad Eterna;
esclavizarte en este haz de La
Tierra, o en este universo del bien y del mal… para que no puedas
trascenderlo.
Cada uno de vosotros lleva mucha Luz, y mucho Amor; pero habrá
instantes que
no sientas nada de ello.
Recuerda que tu cuerpo tierra y polvo es, y que él no tiene la
capacidad –muchas veces–
de manifestar la grandeza de Dios.
Entonces, refúgiate en mí, en mi Padre, en la Luz Eterna que hay
dentro de ti.
¡Ahí sostente, abrázate! y sentirás la caricia de mi Padre, de mi
Amor. Sentirás aquel
instante, en que has estado en Eternidad, en salvación y en Vida
Eterna.
Enseña a tus hermanos a caminar con el estandarte de la Luz y del
Amor;
entrégales en su corazón, con tu Verdad. Manifiéstate cada día de tu
vida –aunque sea
un poco– porque tu carne es tendente a la oscuridad, y muchas veces
la oscuridad daña
–sin que te des cuenta– penetrándote en ideas.
−En pensamientos y sentimiento negativos, que va carcomiendo aquella
fruta.

COPA. - Tu copa –tu conocimiento
[3]
– derrama todo lo que NO eres; no conserves ni una gota.
Tienes tu cáliz lleno de amargura, de oscuridad, de mentira y dices:
“Señor, ponle
a que llene; porque ya lo he probado, y sabe feo, sabe amargo”.
Te ponen unas gotas –porque eso es lo que pides– le tomas y dices:
“sigue sabiendo amargo. Señor, dame más, porque no me sabe dulce…
como tú dices”;
y te ponen unas gotas, porque no cabe más. Entonces sigues tomando
de tu mismo
conocimiento, de tu mismo engaño; de aquello que te ha llenado el
mundo,
y crees que eso por fuerza, tiene que ser tu copa, tu vaso.
No ¡Vacíalo! y empieza de nuevo; llénalo con conocimiento, de Verdad
y de Vida.
COSECHA- Siempre recogerás el fruto de aquello que sembraste; porque
así es en
el haz de La Tierra, que sujeto es a sus leyes… así funciona.
Vuestra entrega no va a ser perfecta, como en tu Dios; mas hazla lo
más perfecta
que se acerque, en tu carne y en tu mente.
Si tú tomas la tierra, y arrojas la semilla: unas se darán y otras
no.
Si tú no la cuidas: unas se perderán, y muy pocas se salvarán; si tú
no ves por ellas,
probablemente no coseches nada. Pero si desde un principio tomas tu
tierra, la limpias –le
quitas aquello que va a ser nocivo para tu siembra; la preparas:
abres los surcos, siembras
cuidadosamente aquellas semillas, las cubres, las riegas, y las
sigues cuidando
−es todo un trabajo, una labor, pero que te habrá de llevar a tener
una cosecha hermosa
y buena. −Una entrega perfecta, una siembra perfecta−
REDENCIÓN - Yo he venido hacia vosotros, para entregarme a vosotros;
para demostrarte el
gran Amor que mi Padre te tiene. ¿Quién de vosotros entregaría a su
hijo, para salvar a otro?
Él ha dicho en los cielos: “¡Ay! de mis hijos que se perderán,
porque ya la serpiente ha caído
a un lado de ellos; y no recuerdan que son mis hijos, porque están
envueltos en un
instrumento de tierra y polvo, que no los deja verme, ni sentirme.
¿Quién de mis hijos, irá a ellos? para decirles, que Yo clamo por
ellos… por su regreso;
que mis brazos están abiertos, para cada uno de ellos.
Él lo pidió –porque no es un Padre que te obligue.
Pues Yo levantándome, le dije a mi Padre: “Yo iré… ¡Yo iré por
ellos!”
Entonces mi Padre llenándome de bendiciones, me permitió venir hacia
vosotros.
VOLUNTAD DE DIOS. – Y tú puedes decir: “os ha mandado mi Padre”; y
Yo te puedo decir:
“Si, me ha mandado, pero ha sido mi voluntad ello”.
Es Una sola: su voluntad… y mi deseo ferviente de estar con
vosotros.
Porque Uno solo somos ante Dios; y vosotros has perdido tu
individualidad.
Has pensado que eres dos, tres o más; y sois Uno solo con mi Padre.
Esa es la Unidad que debes de recordar, cuando el mundo te
estremezca.
Cuando no sepas qué hacer, recuerda tu Unidad con mi Padre.
¡Su deseo ferviente, es tú deseo ferviente! ¡Su mandato, es tú
mandato propio… de tú Ser!
Es tú exigencia personal de “Ser”; de manifestarte; de Ser Uno con
el Señor.

SACRIFICIO, UNIFICACIÓN. – Y en este sacrificio
[4]
, Unifico a todos mis hermanos que han
venido detrás de mí; a todos mis compañeros de trabajo, y de labor:
amigos fieles y leales
que han entregado sus vidas para seguirme, por el gran Amor que te
tenemos a ti.
Puedes decir: “no soy digno” o puedes decir: “se lo entregas a
aquel, a este o aquella”.
¡No! Te lo entrego a ti en especial. Todo mi sacrificio, y el de mis
hermanos
–que todos somos Uno solo con mi Padre
[5]
–y el dolor de un Padre también; porque en
los tiempos y en las edades, sí pudieses ver a los cielos,
mi Padre está en penitencia –si así lo puedes decir
[6]
.
Recordad escribanos benditos, plumas benditas de mi Padre, que toda
palabra que
manifiesto materialmente, es pasada por un tamiz de tu carne y de tu
mente
[7]
. La esencia
Viva de mi entrega, enseñanza y cátedra, habrás de entregarla a tu
hermana humanidad.
Tú habrás de sentir en ti, el fuego del Espíritu Santo, iluminando
tu palabra;
iluminando tu voz, humanidad bendita.
Muchos dirán y juzgarán las palabras escritas, o las palabras dichas
en estos momentos;
mas Yo te digo que mi palabra en Espíritu y en Verdad, es Una sola,
con tu Verdad Eterna.
COMUNION. - Ahora, tomad y bebed pequeños benditos: cáliz de Verdad
y de Vida Eterna;
cáliz de la nueva y Eterna Alianza, que es en verdad, una promesa de
tu Dios.
Te he dicho: “No prometas. Trata de hacer todo, con todo tu
corazón”.
Mas ahora te lo digo en estas palabras, porque para tus cuerpos y
mentes materiales,
las verdaderas palabras son del Alma, del Espíritu.
Tomad de este cáliz de Vida Eterna; este cáliz de Unión, de Gracia
y de Alianza –que es mi misma sangre
[8]
. Y tomad de este pan, que es mi cuerpo.
Todo este sufrimiento y este dolor, lo ofrendo por ti… por ti… no
por el que está a
un lado, o al otro. Por ti pequeño, por ti pequeña; por todo aquello
de lo que te culpa
la oscuridad; por todo aquello que esgrime, en esa gran balanza
donde el bien y el mal, se pesan y se sobre-pesan.
Y en estos instantes, lavo de tu carne y de tu sangre; con mi sangre
y con mi cuerpo.
Te limpio, y pago esas culpas por ti humanidad bendita: mi hermano,
mi amigo,
mi pequeño, mi estrella, mi lucero, mi flor, mi Pedro.
¡Hoy quedas limpio y libre para siempre, en los tiempos y en las
edades!
[9]
Y cada instante que recuerdes este momento, en verdad y de cierto
limpio serás por siempre.
Sea esta tormenta del desierto, detenida en estos instantes, para
siempre;
y sea la paz y la calma, en vuestros corazones.
COMUNIDAD. - Recordad de la labor perfecta. “No pidas en verdad a
los demás, aquello que
no está en ti”, dices vosotros. Mas Yo te digo: “cada uno de
vosotros se complementa;
y cada uno de vosotros complementa a los demás, como Unión, Gracia y
Alianza”.
Que sería de vosotros, sí en una parcela, varios de vosotros
llegaran y limpiaran la tierra;
otros llegaran y araran la tierra, mientras que otros sembraran,
otros regaran y otros cuidaran.
Sería todo aquello, Uno solo en mi Padre, ofrenda a Dios.
Mas el mundo y la oscuridad te hacen sentir a tu hermano y
semejante… distante de ti.
Puedes decir: “Sí yo he logrado esto, él lo tiene que lograr”; pero
el otro dice lo mismo,
y el tercero, dice lo mismo. Cuando lo que debes de decir es:
“yo se esto; pues esto hago por aquel”, y así todos vosotros.
Un templo y una escuela, no se levantan con uno solo de vosotros;
pero,
Uno solo de vosotros, se levanta con el poder de Dios.
Muchos de vosotros no se levantan por sí mismos, sino con la Unidad
de mi Padre;
y todos en esa Unidad… forman una Unidad Perfecta.
Así materialmente en este mundo, en esta existencia –ello es
manifestación del Espíritu
Santo; es la manifestación y el poder de mi Padre, en Espíritu
Santo.
Uno solo sois en mi Padre; y sí aprendes a serlo y manifestarlo
materialmente, habrás
trascendido a esta humanidad bendita. Habrás hecho mi Voluntad, que
es tu voluntad;
porque ya no es Una sola; sino es –en esa forma colectiva– Una sola
en mi Padre.
UNION, GRACIA, ALIANZA. - Recordad que estáis en Unión, en Gracia y
en Alianza;
recordadlo siempre pequeños benditos. Doblega a tu materia, que no
puede entender ni
creer estas palabras; analízalas, estúdialas, platícalas con los
tuyos.
Mi Espíritu Santo, está con vosotros, cada día de vuestras vidas.
Pero, el Espíritu Santo se manifiesta en vosotros a través de
vuestra Unión, a través de vuestra Fe, a través de vuestra alianza;
y todo es una sola Gracia en mi Señor.
Ayúdense pequeños benditos; prospérense los unos a los otros. Dense
ayuda y caridad los
unos a los otros; sosténganse los unos a los otros, porque son lo
mismo ante mi Padre.
¡Pierde tu individualidad, y acéptate como Uno solo en Dios!
Aprende a hacerlo y serás grande, en Espíritu y en Verdad.
Y seréis grandes también en La Tierra
¡porque la Unidad Perfecta en mi Padre es Invencible para la
oscuridad!
¡No existes para la oscuridad; existes para mi Padre, Dios y Señor!
Te he dado el poder y la esperanza; la Verdad y la manifestación de
tu salvación Eterna
a través de este pago que hago Yo.
Este bendito día de gracia para todos y cada uno de vosotros, os he
dado de mi sangre y de
mi cuerpo. Tomadlo, porque con gusto y alegría Soy para con vosotros
–con mucho Amor hacia mi Padre, y hacia vosotros.
Aquí te manifiesto lo que te ama mi Padre, porque es Uno solo
conmigo;
porque no pierdo mi individualidad con Él – ¡Soy Uno solo en Él!
Os pregunto a cada uno de vosotros por igual ¿Estáis dispuestos a
seguirme, benditos hijos?
AHORA Y SIEMPRE, me respondes.
Aquellos que estén preparados, habrán de estar conmigo en el Huerto
de los Olivos,
para recibir de esta Luz y de esta gracia.
Por unos instantes compartiréis ese amargo,
para que sepas el gran dolor que tu Maestro ha sentido.
Pero unos instantes solamente, para que sepas que Yo os amo,
y que Yo he venido a entregarme por vosotros… por ti.
Mi Espíritu con vosotros, pequeños benditos.
Hasta nueva aurora, que mi Padre me permita estar con vosotros.
[1]
“Ser lo que eras, eres y serás” porque somos ese Ser que Dios
creó, en perfección, y a su semejanza. Que en este plano de bien
y de mal, lo hemos olvidado; pero eso no quita que, en Espíritu,
no continuemos siendo los mismos
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[2]
Cuando se camina “en el desierto”, es porque aún no hemos
encontrado el camino que nos conduce de regreso a nuestro hogar
celestial. Y es así, porque no hemos tomado aún la “Decisión” de
hacerlo; ello significa mucho trabajo, labor, esfuerzo; y buscar
lo Espiritual por encima de lo material. Por eso dice, que
queremos tener nuestra mirada en el cielo; pero la conservamos
viendo hacia abajo, hacia el camino de La Tierra
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[3]
Dentro de nuestra copa, está lo que pensamos, creemos
-generalmente lo que el mundo nos inculca
(Volver al texto.)
[4]
La Redención de Jesús
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[5]
Cuando Jesús decidió por amor y en libre albedrío bajar a
enseñar y salvar a la humanidad – siendo Él, el corazón de Dios
(así nos lo manifestó en otras lecciones), le acompañaron los
espíritus de los poderes de Dios: Fe, Esperanza, Prosperidad,
etcétera. A través de los tiempos y las edades tomaron cuerpo
para “evangelizar”. Son muchas veces los santos, santas,
avatares, maestros que de vez en vez se manifiestan en el mundo
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[6]
Es el “dolor divino”, por el gran sacrificio de Jesús
(Volver al texto.)
[7]
Nos ha dicho Jesús, que este Sistema de Cosas del Bien y del
Mal, es imperfecto. Luego entonces, su palabra al ser pasada por
ese tamiz, puede ser tergiversada. Así que en esta parte en
especial, les pide a las “plumas y escribanos” tener sus
facultades abiertas a la Luz, para cuando transcriban y enseñen,
sus lecciones -mas ellos también son susceptibles a esta
“imperfección”
(Volver al texto.)
[8]
La Unión, Gracia y Alianza, es la representación del Sacerdocio.
Es decir, ser un discípulo de Jesús -un Maestro de su Doctrina:
la Doctrina del Espiritualismo
(Volver al texto.)
[9]
Fue una cátedra de jueves santo; cuando Jesús lavó los pies de
sus discípulos. Pero va más allá del significado de mostrarnos
su Humildad. Por Ley de Causa y Efecto, ha dado su vida, para
que nosotros tengamos la oportunidad de volver al hogar
celestial. Su sacrificio ha representado, el que Él nos pueda
instruir; y que a su tiempo, volvamos nuestros ojos a nuestra
Verdad Eterna
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