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#21 REPASO DEL AÑO [181231]

Jesús, tu Verdad Eterna. La Mesa del Señor, donde tu Espíritu se regocija

Benditos sois todos y cada uno de vosotros que reunidos y congregados se encuentran para
recibir la palabra del Maestro, del amigo, del compañero; de la Verdad Suprema que se
encuentra en tu corazón, y que es tu Verdad Eterna. Duro trabajo te ha costado llegar aquí;
mucho esfuerzo por doblegar a esa carne y a esa mente, que por instantes son pasto de la
oscuridad; que por instantes se vuelven al mundo: a sus tinieblas, a sus errores, a sus
negaciones. Mas este día has triunfado de todo ello; mas este día has llegado aquí, delante
de tu Maestro, delante de tu Señor, delate de tu amigo, delante de tu Verdad suprema.
Bienvenidos sois todos, y cada uno de vosotros, a esta Mesa de trabajo, de labor, de
regalos; a esta Mesa de Unión, de Gracia y de Alianza. A esta Mesa, donde tu Espíritu se
regocija nuevamente, encontrando la Verdad Eterna… de tu Verdad misma. Bienvenidos
sois todos, y cada uno de vosotros, a esta Mesa de tu Padre, Dios y Señor. Cierra de tus
pupilas, para que tu cuerpo material no te distraiga más; para que puedas entender el
mensaje; para que puedas despertar a la Vida de la Gracia. Cierra de tus ojos, y aparta por
unos instantes, lo que es del mundo. Allá afuera deja todo ello.


Tu Alma y Espíritu no han cambiado, desde que encarnaste; tu materia sí. Muchos han quedado conformes, con ser guiados por su carne y mente; ocultando el brillo de su Espíritu, con las tinieblas del mundo.

Cada uno de vosotros es diferente; pero cada uno de vosotros, es igual por dentro. Y
aunque existe diferente brillo en vosotros; la Verdad Eterna, es Una sola con cada uno, con
cada cual; conforme a su edad, conforme a su tiempo, conforme a su momento. Sí tú te
pones a pensar… eres el mismo Ser que llegó a este haz de La Tierra. El mismo niño que
corría, el mismo niño que jugaba; el mismo adolescente, el mismo joven. Tu Verdad Eterna
no ha cambiado; sigue siendo la misma, aunque tu cuerpo sí. El cuerpo cambia, la mente
humana también; pero el Alma, el Espíritu, sigue siendo el mismo –aunque el Alma se
ilumina más… o deja de brillar.
Muchos de tus hermanos, se han quedado conformes, con ser guiados por su carne y por su
mente; muchas Almas se han quedado conformes, con ser solamente un instrumento de la
carne y de la mente. Aunque tu Espíritu −siendo Uno solo con el Padre Eterno− no ha
cambiado; solamente ha sido ocultado su brillo, su esplendor, su grandeza. Porque estás
aquí en este mundo, cubierto por tinieblas; cubierto como aquel diamante, que se
encuentra lleno de lodo. Y el diamante ha llegado a pensar que es, ese lodo; que es ese
fango, que es esa oscuridad. Mas sí llegara alguien, y le limpiare, se daría cuenta –el
diamante– que él está hecho de otra sustancia, muy diferente a ese lodo, a ese fango. Y sí
llegase un artesano y le puliera; se daría cuenta que brilla como una estrella, y que en su
interior siempre fue eso: una estrella llena de Luz y de gracia.


Carne y mente es de este mundo; por ende, no comprende la Eternidad, ni a Dios. Pero percibe que existe algo más grande, que lo que ella alcanza a ver

Es difícil para ti, carne y mente bendita que me escuchas, entender que solamente eres
tierra; aunque lo has visto en todas tus generaciones. Todos tus antepasados son tierra, y
son polvo –las carnes de ellos, lo mismo que la tuya, es eso: tierra y polvo. No recuerdas tu
Eternidad carne, porque tú No eres de este mundo. No puedes imaginar mente, lo que es tu
Dios, porque nunca lo has visto. Porque para ti la naturaleza es Dios; y este mundo, es todo
lo que conoces, y lo que sabes de Él. Aunque por experiencia, te has dado cuenta, que hay
algo más grande que todo ello. Yo te he dicho en muchas ocasiones, que el sufrimiento y el
dolor, es parte de este mundo; la tristeza y toda oscuridad, es parte de este mundo. Y
aunque ella, no es oscuridad total, tú dejas que ella se apodere de ti; y ¡tú dejas y permites…
que ella haga tu vida, y… viva tu vida!


Piensas tu materia es importante —siendo tu Alma/Espíritu/Verdad Eterna, lo más importante; y tu “Realidad Eterna” … porque el dios de la mentira, te ha venido engañando, con absolutamente todo…

Me dirijo a cada uno de vosotros, pequeños benditos de mi Padre; no al que está a un lado,
no al que está atrás, o adelante; mucho menos a aquel, que no vino. Porque tu mente en
confusión, todo lo que puede hacer es pensar, que todo es importante: que tu carne y tu
mente son importantes. Pero no te pones a pensar, que tu Verdad Eterna, es lo más
importante; que tu realidad Eterna es en verdad lo más importante.
No puedes valorar eso –
carne y mente– porque la Eternidad para ti, en apariencia, no existe −aunque el sufrimiento,
y el dolor de este mundo; además de tu experiencia, se vuelve similar a una Eternidad.
Yo te lo he dicho una vida tras otra, y ¡sigues sin despertar Alma bendita! Sigues pensando
que eres el instrumento de tu carne y de tu mente; porque lo que está fuera de ti, te
engaña; porque el maestro, el dios de la mentira está en él. Porque él te engaña con todo lo
que hay alrededor tuyo: con lo que hay arriba de tu cielo material, y abajo de ti. Y te engaña,
con tu aparente vida terrenal; con tus pensamientos, con tus ideas ¡que crees que son
tuyos! Te engaña, haciendo que vivas una vida de oscuridad, de mentira, de engaño, de
falsedad. El maestro de la mentira, nunca te va a recordar que Dios está dentro de ti; él
nunca te va a recordar que tú eres hijo de Dios. Es por eso, ese engaño: el de hacerte creer,
que serías como Dios… sí tomases del fruto del conocimiento, del bien y del mal.


El mal cayó en los cielos Eternos; entonces se comió el fruto del conocimiento –y el mal fue expulsado. Llegó a este nivel: a este Sistema de cosas del bien y mal; que está en medio –entre la perfección total, y la imperfección total. Inicia la Dualidad

En los cielos Eternos, el mal cayó [1] , junto con el alimento que la humanidad tomó –ese
alimento del bien y del mal. Cuando los hijos de Dios, tomaron de este, la gran serpiente
cayó también… a este nivel, y a este sistema de cosas. Y aunque él es parte de este mundo
de bien y de mal, no está en su totalidad manifiesto en este. Pero sí está manifiesto en tu
carne y en tu mente, porque es un instrumento imperfecto; y la imperfección es lejana a la
perfección –es lo contrario. Yo te he dicho que todo es dual: la perfección y la imperfección
total. Pero tú te encuentras en el medio: entre la imperfección total, y la perfección total.
Eres un híbrido de perfección y de imperfección.Dualidad que se vuelve locura, que se
vuelve imperfecta, que se vuelve gris, turbia. Y esto gris, y esto turbio, permite que tú no
entiendas a la perfección absoluta.


¿Por qué la materia entiende más la oscuridad, que la Luz? El relato de Caín y Abel, es una parábola donde las ofrendas de Abel eran bien recibidas –pues él representa al Alma; y Caín a la carne


Cuando tu mezclas blanco con negro, se torna una pintura gris –no blanca; y por ello,
entiendes más lo que es oscuridad, que lo que es Luz. Por eso tú puedes entender más la
maldad, que el bien. Por eso puedes entender más la guerra, que la paz; la maldad, que el
bien; la desesperanza, que la esperanza. Es más fácil para ti –carne y mente– entender lo
que es negro, que lo que es blanco. Acuérdate de la gran parábola de Caín y de Abel;
recuerda todo ello. Recuerda que las ofrendas de Abel eran bien recibidas por tu Dios, y tu
Señor; porque son ofrendas del Alma. Mas las ofrendas de tierra, de la carne –de ese Caín–
no eran bien recibidas por Dios. [2] ¿Por qué? Porque llevaban un deseo terrenal; como muchas
cosas que tu carne, y tu mente, pide a mi Padre. ¡Tú le pides, cosas terrenales! Siendo pues,
que son de tierra… son de imperfección, son de locura; son de arraigo a este nivel
imperfecto. Y al ser de arraigo material –debido a esa petición– mi Padre… no te lo puede
conceder.
Como muchas veces tú, no le concederías a tu hijo −sí él te pidiese que le dieses una
serpiente venenosa, o un escorpión, o un animal, o un fruto con veneno. No se lo darías,
porque sabes que le va a hacer más mal. Así debes de entender, y de pensar en tu Dios. Sí tu
petición es de Abel –del Alma, de tu Eternidad– mi Padre, Dios y Señor te escucha, y te lo
entrega. Pero cuando es una petición de Caín –de carne y de mente– mi Padre sabe que ésta
te va a arraigar más aún, a esta tierra, a este mundo imperfecto ¡Y este no es tu mundo!
Debes de entender que tu carne y tu mente, es solamente un instrumento de manifestación.


¿A qué amo sirves? ¿Cuál es tu manifestación, en el haz de La Tierra?

Pero Yo te pregunto: honestamente en ti ¿Qué cosa es, lo que hasta hoy manifiestas?
¿Manifiestas Luz, manifiestas la grandeza de Dios, manifiestas tu Verdad Eterna? O ¿dejas
que la oscuridad te use como su instrumento? de mentira, de engaño, de traición; de odio,
de rencor, de maldad; de miedo, de temor, de pánico; y de todo, absolutamente todo lo que
es malo. La temeridad, es de Luz; el valor, es de Luz; la alegría, es de Luz; la Fe, la confianza,
es de Luz ¿Qué manifiesta tu carne y tu mente, hasta este momento? ¿Qué manifiestas,
humanidad bendita? ¿Eres instrumento de trabajo, de la oscuridad, o eres un instrumento de
trabajo, de la Luz? ¿Qué es lo que hoy permites, que tu carne y tu mente manifiesten?
Cuando llegas de tu trabajo y me dices: “Señor yo te amo; Señor yo quiero estar contigo”.
Mas, no haces nada por hacerlo; nada por seguirme, nada, por trabajar en la Luz. No haces
nada: ningún mérito, ningún logro. Cuando tu Dios es esfuerzo, lucha y trabajo −no es
holgazanería, ni pereza, ni desidia. Debes de distinguir bien, a qué amo sirves. A tu Dios y tu
Señor –sí le puedes decir “amo”, que es como decir: “soy tu seguidor”. Mas no es un amo
que te tiene oprimido, ni rezagado. Tú eres el primero para él; eres el primero en su
corazón, y en su Verdad Eterna.
Esta primicia la tomas tú, o la dejas. Esta grandeza la tomas tú, o dejas que la oscuridad la
tome, y la torne mentira y engaño. Y te diga que eres el último; que te diga: que eres el más
desarraigado de los hombres −de lo que es la Luz, y que no la mereces. Porque tú le crees, y
en esa creencia hace que tú, apliques tu libre albedrío; ya que sí tú dices: “no merezco”, no
merecerás. Sí tú no tocas la puerta, no se abrirá la puerta; sí tú no preguntas, no recibirás
contestación.


Manifestación de Luz, No Inacción

Yo te he dicho también en otras lecciones, que puedes tener el pensamiento más hermoso,
y los sentimientos más grandiosos y bellos… pero ahí adentro se quedan… sí tú no los
manifiestas. Porque si tú no haces nada, de lo que está en tu corazón de Luz –o en tu mente
que está en Luz[3]; sí tú no lo manifiestas con actos y acciones −hasta donde te sea posible−
no has hecho nada. Es como sí guardases una estrella, una antorcha, una vela –dado su
brillo. Es como si tú las guardases en un armario, o debajo de la cama; o en una cueva; o las
taparas. ¿De qué te sirve humanidad bendita, ser grandeza en tu pensamiento, en tu
corazón… si no lo manifiestas?
¡Cada día de tu vida, has una reflexión al final de este! Y puedes decir: “Señor yo te amo, yo
te sigo; Señor yo quiero estar contigo”. Y la Verdad que está en tu corazón, te dirá muchas
veces: “Hoy, has seguido siendo el mismo: sigues odiando, sigues maldiciendo, sigues
maltratando. Sigues llevando odio, rencor a los tuyos, a los que te rodean, y aún, a ti
mismo”. Y te dirá la Verdad Eterna en tu corazón: “Hoy fuiste un instrumento de oscuridad;
cuando Yo soy la Verdad Eterna”. No puedes mentirle a tu Dios. Sino puedes hacerlo a ti
mismo, menos a tu Padre. Sé verdadero, y sé honesto contigo mismo; tu carne, ya no puede
seguir siendo el instrumento de oscuridad. Sí eres Amor, Amor eres; y sí eres oscuridad,
oscuridad eres. Y sí es mentira y engaño para ti mismo, oscuridad y mentira eres… aunque
tú sabes… que no te puedes mentir.
El guía, el Maestro, tu Dios… siempre ha estado contigo; manifestado en Verdad,
manifestado en tu Verdad, manifestado en todos tus hermanos. Debes de cambiar; debes
de ser radical. Debes de ordenarle a tu carne, a tu mente, que sean instrumentos de Luz.
Porque son como esa oveja descarriada, como esa oveja, que se aparta del ovejal. Debes de
regirla para que ella cambie; porque sí no lo haces… nunca lo hará. Sí tú no educas a un hijo,
nunca podrás corregirlo; sí tú no lo enseñas desde pequeño, será muy difícil cambiarlo.
Tienes una carne que ya ha crecido; tienes una mente que se siente adulta, madura; entera,
completa; perfecta… y no lo es. Porque es un instrumento de locura; y si tú lo mides con los
ojos de tu Dios, es imperfecta.


Sé condescendiente, no juzgues, evita los sentimientos negativos... ¡Tú eres la Luz del mundo! Abre las puertas de tu corazón, e ilumina a tus semejantes

Debes de hacer un esfuerzo por cambiar tu mente; y los que tú crees, son tus sentimientos.
El odio; el rencor hacia tus padres, el reproche. Qué sabes de todos sus sufrimientos, de
todas sus desesperanzas; qué sabes de todos sus enfrentamientos con la oscuridad, y con el
mundo de ellos mismos, y de los demás. ¿Qué sabes tú de sus grandes batallas? Solamente
tu Dios lo sabe, y por eso te lo dice: “Si me amas, ama a tus padres, a tus hermanos, a tus
hijos, a tus compañeros”. Tu carne y tu mente no es quien, para levantar su dedo flamígero,
y apuntar hacia todos ellos –que son mis hijos, y son tus hermanos. Sí algo hicieron mal,
mucho de ello habrán de padecer; pero tu carne y tu mente/ tu mente y tu cuerpo, no es
quién para juzgarlos; mucho menos para condenarlos, tampoco para herirlos o lastimarlos”.
Tu puedes decir: “Es que mis padres, mis hermanos, mis hijos; mis amigos, o los que creí ser
mis amigos, han sido muy malos conmigo”. Sea pues… ¿No sabes tú, que la manifestación
del bien… es a través tuyo? Es como aquel que carga una estrella en su corazón, la encierra
y dice: “Nadie me da Luz; nadie me procura, nadie me entrega. Nadie me da paz, ni bondad,
ni misericordia; nadie se acuerda de mí”. Cuando tú eres… escucha; tú eres, el que se debe –
la que se debe– acordar de ellos. Porque ¡Tú eres la Luz del mundo! Y si están así tus padres,
tus hermanos, tus amigos, tus compañeros; es porque tú no abres las puertas de tu
corazón. Es porque tú has sido oscuridad… porque la Luz no viene de ellos, viene de ti.
Porque la Verdad no está en ellos, está en ti; porque el manantial de toda cosa buena brota
de ti, no de ellos.
Y dirás: “Pues entonces, ellos son malos, son perversos”. Y Yo te digo, que cada uno piensa
igual que tú; porque tu pensamiento… dirige las palabras hacia los otros [4] . Mis palabras, que
Yo te digo a ti –exclusivamente a ti, únicamente a ti, no al que está a un lado, ni al otro; ni
aquel que no vino− Porque mis palabras son para ti; y cada uno de tus hermanos piensa lo
mismo que tú, porque este mundo es locura, porque este mundo es imperfecto. Cuesta
trabajo volver a tu Dios; cuesta trabajo recordar tu grandeza –y no se lo digo a tu carne y a
tu mente… se lo digo a tu Alma, a tu Espíritu, que son los que son la fuente de Luz.
Has venido a este mundo a brillar; a enseñarles a tus hermanos lo que es la bondad, el
perdón y la misericordia. Y entre más injusticia hay en este mundo, más tienes que
iluminar… más grandeza tienes que demostrar; más brillo tienes que manifestar. Tú puedes
decir: “es que es inútil hablar con estos, o con aquellos”. Y Yo te vuelvo a decir: Y tú, ¿qué
sabes de los demás? Porque sabes lo que ves; y lo que cree tu carne, lo que piensa ella; más
no has vivido la vida de ellos”. No te levantes como el tirano del mundo, que te señala a ti
como el peor de los malvados; cuando lo único que hiciste… fue no abrir tus ojos. Porque el
tirano del mundo está presente siempre, en cada instante de tu vida; porque él es parte de
esta creación; porque él no puede descansar [5] . Pero tú te has cruzado de brazos, pensando
que la alegría y la felicidad vienen de afuera… cuando tú eres la alegría y la felicidad del
mundo.


¡Deja todo, y sígueme! Sé manifestación de Dios, de tu Verdad Eterna… ¡Realízate!

Yo te he dicho siempre: “Deja todo, y sígueme. Renuncia a ti mismo, a lo que crees que eres.
Renuncia a aquello que es tu carne y tu mente, a lo que creen que han vivido, y a lo que
saben”. Ese adulto que hoy eres, se considera perfecto; pero vieras que tu Dios ve, que
solamente eres tierra, y eres polvo. Y ello no puede ser perfecto, porque es bien y mal…
imperfecto siempre, siempre será. La perfección, está dentro de ti; tu manifestación, está
dentro de ti. ¡Cuántas veces te tengo que decir, que la Luz se hizo para lucirse! Perdona a tus
hermanos y semejantes, porque en ello hay una manifestación de Dios, y una realización
tuya. Ama a tus hermanos y semejantes, porque en ello está la manifestación de tu Verdad
Eterna, y la manifestación de tu Dios.
Cada uno de vosotros es responsable, en verdad y de cierto, de su Realización. No culpes a
los demás, del por qué no brilla tu interno; no culpes a los demás, de por qué no has
entregado; no culpes a los demás, de que la vida te sea difícil, turbia, amarga, triste. ¡Cúlpate
a ti mismo! pero que esa culpa, sea algo que tú puedas transformar en trabajo y en labor; y
no una culpa, que te someta a más oscuridad. Cambia todo ello, y comienza a Vivir tu
Verdadera Vida.
“Yo soy la Luz, la Verdad y la Vida”. Cuando tú aceptas esta Verdad; cuando tú vives tu Vida
en Luz, y luces solamente lo bueno –y no lo malo– entonces, dile a tu mente y a tu cuerpo:
“ya basta de odiar y de maldecir; basta de amargar mi Vida y mi Verdad, y de amargar a los
demás. Hoy soy libre, Hoy tomo el albedrío, Hoy tomo la paz, Hoy tomo el bien; Hoy tomo la
Verdad Eterna en mí… y la manifiesto. Hoy amo y perdono –aunque esto solamente se vuelva
algo, que tenga que decir; porque en verdad, nada tengo que perdonar, y todo tengo que
bendecir. Porque en verdad, aquellos que me han hecho tanto daño, me han hecho todo el bien
posible. Porque Hoy, me encuentro delante de mi Padre, Dios y Señor; porque Hoy me ha
recibido, Hoy he llegado a Él. Hoy entiendo y comprendo, que Yo Soy la manifestación de Dios,
en esta creación, en esta vida”.


Tú eres la fuente del Amor en esta vida. ¡Manifiéstalo! Has tu labor, con Sabiduría

El trabajo y la labor constante; el frenar a esa oveja, el detenerla para que ya no siga siendo
instrumento de oscuridad… es un trabajo grande, y es un galardón hermoso. Porque como
te he dicho: “Cuando tú lo haces, vences al mundo; cuando tú lo haces, luchas en contra de
ello; cuando tú lo haces, haces tu Verdad Eterna. Brillas como lo que Eres: una estrella, un
sol, un cielo de Luz. Ya basta en verdad y de cierto, de seguir siendo instrumento de
oscuridad. ¿Cuántas y cuántas veces, te he dicho que el Amor brota de ti? No de las piedras,
mucho menos del fango. Tú eres el Amor de esta vida, y sí tú no das Amor… no existe el
Amor, porque tú eres la fuente del Amor; igual con todos los dones de Luz, incluido, la
hermosura de la sabiduría.
¿Cuántas veces mi Padre te dice que ese, no es el camino? Cuántas veces mi Padre no te dice
–a través de la sabiduría– que eso no es correcto; y tú sigues ese camino, muchas veces en
el Amor [6] , muchas veces en tu vida diaria. Y sabes que ese no es el camino… y lo sigues,
porque la oscuridad es terquedad, necedad y locura. Cuando tu Padre en sabiduría te dice:
“No es ese, el camino”; recuerda que Yo soy el Amor y la Luz; y el que vive conmigo,
manifestando lo que Yo Soy, vive su Vida Verdadera. No te engañes, no hay otro camino; no
hay otra Vida Verdadera, más que la se vive con la Verdad, y con la Luz. Mi Padre Eterno es la
perfección absoluta; y sí Yo como Hijo, soy Amor; mi Padre como perfección absoluta, es “El
Todo Perfecto”.


Ley de Causa y Efecto

Cuando Yo vine al mundo, me di cuenta con tanta tristeza, que todos los dones que Yo
había mandado al mundo, se habían hecho polvo, humo, y nada más. Entonces mi Padre me
dijo que este mundo –este universo del bien y del mal– tiene leyes y reglas; y Yo no puedo
entregar pura Luz, pura bondad, a pesar de que Soy Poder Creador ¿Por qué pequeños
benditos? Porque la regla de este mundo es de Causa y Efecto; de dualidad. Sí tú no haces
algo para que cambien las cosas, estas no van a cambiar; y se van a empeorar. Sí tú no haces
algo por cambiar tu forma de ser, de pensar y de sentir –porque tú piensas que sí odias, o
maldices, o eres malo, o sientes coraje contra aquellos; piensas que eso es bueno; y piensas
que eso Eres Tú… que es lo peor.


Bestias y malas hierbas, instrumentos de oscuridad. Deshazte se ellas

Las grandes bestias como te he dicho, las larvas, los animales –que son bestias; las malas
hierbas que se apoderan de tu mente y de tu corazón, llevan las riendas de tu vida. Y te has
vuelto muchas veces un árbol viejo y podrido, que solamente da vida y albergue a esas
malas hierbas, con sus sentimentalismos; y a esos animales de oscuridad –a esas larvas que
se convierten en escarabajos, que corroen tu corazón de árbol de Luz, y lo transforman en
odio, rencor, envidia; en locura.
Muchos de vosotros –Yo te lo he dicho– consideras que ser en ese sentimentalismo, es
bueno; porque eres un Ser “sensible”. Si, eres sensible porque estas lastimado por ellas;
porque esas malas hierbas han crecido en tu mente, ya que tú les has dado cobijo y
albergue; y porque sus raíces han penetrado en tu corazón. Y dices: “Es que yo soy tristeza;
es que yo soy miedo, soy temor; es porque me lastiman mi corazón”. Mas tu Dios no es
nada de eso. No es ni miedo, ni temor; y ese sentimentalismo -sí tú lo analizas –ninguno es
bueno, ninguno es de Luz. Tu Padre es valor, temeridad, audacia, fuerza, justicia, Verdad;
porque tu Dios, y tu Señor, es todos los sentimientos de Luz; y en ellos no verás ninguno de
aquellos, que tu llamas sentimentalismos. Luego entonces, es una mala hierba que se ha
apoderado de tu mente, de tu corazón y de tu vida misma.
Dices odiar a tus padres, a tus hermanos, o a los que te hacen daño. Y todo ello se
incrementa con esas malas hierbas; con esas bestias que te atormentan. Nada de lo que tú
hagas malo, de lo que tú pienses malo, de lo que tú sientas malo… es de tu Dios. ¿Cuánto
tienes que quitar, de tu vida? ¿Cuánto tienes que trabajar, porque no trabajaste? Tienes un
terreno que mi Padre te ha dado –lleno de piedras, palos, de alimañas, de bestias salvajes [7]
Tienes un terreno lleno de mala hierba; y tu árbol que crece en medio de ese terreno, seco y
podrido ¡porque no le has cuidado! Hoy vengo a quitarte esas malas hierbas; a abrir brecha
en tu camino Espiritual; a sembrar en ti, ese pan de vida, esas buenas plantas, ese buen
trigo. Vengo a decirte: “Quita esas piedras, porque es tu trabajo y tu labor; tu Padre, Dios y
Señor, te dio ese terreno”.
Muchas veces dices: “Es que mi Padre me mando al mundo, a sufrir y a llorar”. Tú crees que
un Padre perfecto en Luz –y Luz es todo lo bueno– ¿te mandó a sufrir, te mandó a llorar? ¿Tú
crees que tu Padre te pone todas las trabas, y todas las consecuencias, que se van
generando? ¿Tú crees que tu Padre te puso una madre, un padre, un hermano, un amigo, un
vecino… malo? Respondes que No; pero muchas veces lo has pensado. No es así; ellos
necesitan de tu Luz. Por qué no te pones a pensar, y a decir: “Mi Padre me puso a todos
ellos, porque necesitan de lo que yo tengo en abundancia: bondad, Amor, misericordia,
perdón, clemencia”. Porque sí tú eres capaz de perdonar, en esa pequeñez, que para ellos
es una grandeza; qué será mi Padre capaz de perdonarle a ellos. Porque si tú has tenido
misericordia –que eres imperfecto– perdón hacia ellos –que eres imperfecto; mi Padre que
es perfecto… qué no tendrá para ellos, sino toda su gloria abierta.


Alma/Espíritu vs carne y mente. Cuida, atiende tu parcela; deshazte de lo malo

Mas es necesario que tu Alma y tu Espíritu trabajen y laboren −para quitar esas malas
hierbas, esas piedras, esos palos. Él te dio esa parcela, esa tierra, que es tu cuerpo y es tu
mente. Es tu trabajo quitar esas piedras, esos palos; correr a esas bestias, a esas alimañas;
arrancar las malas hierbas. Pero dado que todo ello se instaló por tu libre albedrío, todo lo
malo: los palos, las piedras, las malas hierbas, las bestias −entraron a tu terreno… porque tú
se los permitiste. Y puedes decir: “es que era muy pequeña, muy pequeño”. Tu cuerpo, mas
no tu Alma; mas no tu Espíritu, que es Uno con mi Padre.
Un músculo; cuando tú lo ejercitas, es muy débil al principio; después se vuelve muy fuerte,
muy poderoso; y conforme lo ejercitas, se hace más grande. Tu Alma se ha empequeñecido,
porque tú no la ejercitas, no la mueves, no la trabajas; no haces lo que tienes que hacer.
Puedes decir: Padre y ¿cómo se hace todo ello? Amando, perdonando, y entregando Luz a
pesar de todo lo que haya a tu alrededor; a pesar de la imperfección del mundo, del
universo; a pesar de la imperfección de tus hermanos y semejantes, de tus padres, de tus
compañeros, de tus amigos, y de ti mismo. Cuando tú puedes manifestar Luz –a pesar de
todos ellos– tu Alma se está ejercitando; y está creciendo y está manifestando, cada vez
más Luz de su Espíritu… más Luz, más poder del Padre. Mas te cruzas de brazos, y quieres
que el mundo tuyo se componga; incluso el universo. Pero no va a cambiar, sí tú no haces tu
esfuerzo; sí tú no haces tu lucha; sí tú no haces tu labor.
Hoy… este día, llega a tu casa; Hoy, esta noche, reflexiona y ve que hiciste en verdad. No es
fácil perdonar, cuando has odiado toda la vida. Esto quiere decir, que no es fácil quitar esa
mala hierba, cuando tú la has alimentado. La has alimentado toda tu vida; pero es una mala
hierba, es una bestia, a la que tú le has dado de comer… todos los días; y que ya tiene sus
raíces profundas en tu corazón. Y sí es una bestia, ya hasta ha tenido crías, y más crías de la
misma oscuridad. Te digo “mala hierba” y “bestias”, porque ambas se juntan para causarte
–a ti– un daño grande. La bestia está sobre de ti, y a tu alrededor; la mala hierba está dentro
de ti –hasta en tu corazón, porque ahí echa sus raíces. Entonces dices: “Esta soy yo; esta
bestia soy yo; esta mala hierba soy yo, porque yo la siento en mi corazón”, pero no te das
cuenta, que ha tomado posesión de tu vida: ese odio, ese coraje; ese rencor a tus padres, a
tus hermanos, a tus semejantes. Ese miedo, ese temor, ese fracaso, esa envidia, esa lujuria,
ese pánico.


Hijo de Dios, solo lo de Luz es tuyo. Tú Eres “Verdad”. La Luz se regenera y reconstruye a sí misma; la oscuridad se auto destruye

Llámese como se llame la oscuridad… no es tuya humanidad bendita; no es tuya y debes de
entender que, para ser Libre, tienes que ser Verdad. La Verdad te hará Libre; y la Verdad es
tu Dios; y Dios es la Luz. Y cuando tú eres en ello, vives tu Vida Verdadera –No una vida de
error, o de fracaso, o de mentira, o de engaño; no una vida de oscuridad; no una vida como
la viven todos los que están fuera de ti− Tú Eres Uno solo con mi Padre; eres herencia de
Dios; eres su hijo y su creación Divina. Tu cuerpo y tu mente, solamente son un instrumento
de manifestación, en este mundo.
¿Y por qué te manifiestas? Algunos de vosotros vinieron conmigo –detrás de mí– para
entregar el mensaje de un Padre de Amor; y ese mensaje es el que te entrego Yo a ti: “No
eres hijo de la oscuridad, de la maldad absoluta… no lo eres. No eres tampoco hijo del bien
y del mal, de este mundo −este no es tu mundo. Tú eres hijo de mi Padre Eterno, eres Luz y
creación perfecta de mi Padre”. Pero sientes la imperfección, porque estás en este universo
de bien y de mal; porque tienes un cuerpo de bien y de mal –porque es la única forma como
puede existir, el bien y el mal juntos: en Espíritu. La Luz es perfecta, ya te lo he dicho; y se
regenera y se reconstruye a sí misma. La oscuridad es imperfecta, es Espíritu y se destruye, y
se acaba a sí misma.


El bien y el mal son Espíritus que juntos, no pueden existir como “absolutos”. Para existir juntos, se formó esta escala imperfecta, en donde tu cuerpo es un híbrido del bien y del mal

El bien y el mal –siendo Espíritu los dos– juntos, no pueden existir absolutos. Para que
pueda existir el bien y el mal juntos, se forma esta escala imperfecta, que es este mundo,
este universo que tu ves. Este es el bien y el mal; este es el fruto del conocimiento que tú
quisiste tomar. Puedes decir: “Es que no fui yo; fue Adán y Eva. Es lo que nos dicen, nuestros
padres”. Pues ese Adán, y esa Eva eres tú. Son grandes parábolas para enseñarte en esa
forma… lo que es tu creación. Tú Eres ese Adán y esa Eva; tú eres el que decidiste −en ese
libre albedrío− tomar del conocimiento del bien y del mal. Y al comerlo, como ese fruto no
puede existir dentro de ti que eres perfecto, se va hacia afuera, y te forma un cuerpo
terrenal; un cuerpo híbrido de bien y de mal. Toda la creación que tú tienes para ti, se forma
híbrida también; todo este sistema de cosas es solo un débil reflejo −lo bueno, todo lo
bueno y hermoso que ves, es un débil reflejo− de la grandeza de tu Verdad Eterna.


Este sistema de cosas es finito; el espíritu de muerte está, y rodea esta creación

Siendo tú, un Espíritu perfecto de Luz, envuelto en un cuerpo de bien y del mal; y
formándose esta escala imperfecta de bien y de mal –como es imperfecta, no puede ser
eterna− que tiene un tiempo y un momento, que solamente mi Padre conoce. Solamente un
tiempo y un momento; y llegará el momento que todo esto se acabe. Al ser imperfecto, no
puede ser eterno; desde que nace, y hasta que se acaba, existe esa imperfección: la muerte.
El espíritu de muerte existe en él, y rodea toda esta creación, pues la muerte es
consecuencia del bien y del mal. Es como si tú, en tu laboratorio, formaras una sustancia:
una blanca y una negra, y la revolvieras; se hace gris. Y por ser inestable, llegará un
momento en que se destruya, y acaba. Pues cuando tú formas esas dos mezclas, hay una
fuerza que le rodea, que se llama muerte. Es decir, para el laboratorio sería una destrucción
total, de esas dos sustancias juntas; duran un momento y se acaban. Eso perecedero, sería
la representación de este universo; sería la muerte, tu cuerpo mismo.
Yo te lo he dicho: “Desde que nace el pequeño, hasta que fallece, está muriendo y está
viviendo” ¿Cómo puede ser en verdad y de cierto, esa locura tan grande? ¿Cómo puede ser
la vida, y la muerte juntas; el bien y el mal juntos? ¿Cómo puede ser, esa dualidad? Pues,
porque desde el fruto, viene el bien y el mal −esa dualidad imperfecta. Luego entonces, la
muerte −para ese cuerpo y esa mente− son fruto del bien y del mal. Tu cuerpo nace, crece y
muere; pero tu Alma como es Eterna sigue, y sigue, hasta que tú comiences a brillar, y a Ser
lo que Tú Eres, y comiences a caminar, hacia tu Dios.


Despertarte a tu Verdad, misión que aceptó Jesús

Tú no podías despertar de este sueño de tormento, y de sufrimiento; tú no podías dejar de
estar muriendo y viviendo/viviendo y muriendo, una vida y otra −interminables− Y no podías
despertar, y darte cuenta, que eres un Espíritu puro de Luz, de creación perfecta. No puedes
hacerlo, porque al estar envuelto en locura, en tinieblas, en bien y en mal, en muerte; no
podías despertar. La oscuridad que es el engaño, que es la mentira, que es la falsedad, te iba
a engañar para que tú te fueras −no solamente al bien y al mal, sino a la oscuridad absoluta.
Por eso mi Padre en los cielos, pidió a uno de sus hijos, que viniera a este mundo para
enseñar a los hijos de Dios −a sus hijos− que habían cometido ese error tan grande: ese
pecado de comer de ese fruto. Que viniera al mundo a enseñarles que Él es Amor, que Él no
los maldice, que Él no los odia, que Él no les formó este mundo. Por eso mi Padre, Dios y
Señor pidió; y Yo me ofrecí. Siendo el Amor de mi Padre, y siendo Yo fuerza de creación en
todos vosotros; y habiéndote formado Yo con mi Padre –con tanto Amor, con tanto esmero
y con toda la calidad de Luz ¿Cómo te iba a dejar Yo? ¿Cómo te iba a abandonar, a tu suerte?
como tú dices. ¿Cómo iba Yo a permitir, que tú caminases así, a un lado de la oscuridad? Ella
te hubiese engañado, y corrompido totalmente, y te hubiese hecho hacia la oscuridad. Por
eso me ofrecí Yo, para venir al mundo a enseñarte; para decirte y recordarte que eres
estrella de los cielos, hijo del Altísimo, heredero de mi Padre; que eres en verdad y de cierto
Luz; que eres Eterno.
¡Que estás hecho sin mancha! –porque tú puedes concebir que tu Dios Padre, y tu Dios hijo
¿te formásemos lleno de oscuridad, de maldad, de perversidad, de imperfección? ¿Cómo
puedes concebir que tu Dios, va a formar criaturas de oscuridad, o mitad buenos y malos?
No pequeños; lo que formó mi Padre fue perfecto en Luz… y eso eres tú. Pero lo has
olvidado, porque estás envuelto en ese cuerpo de sufrimiento, de dolor, de locura; porque
no puede pensar correctamente como Luz −porque tu cuerpo y tu mente, no son Luz.


Las enseñanzas de Jesús encarnado. Los hombres forman las religiones

Luego entonces mi Padre me pidió que bajase, y Yo baje, para enseñarte, junto con aquellos
de mis queridos hermanos −los más cercanos a mí− que me siguieron por Amor hacia ti, por
Amor hacia mi Padre. Y he aquí, que llegando en el segundo de los tiempos, entregue
conforme la mentalidad de aquellos de mis hermanos; conforme la mentalidad y el
conocimiento de ellos. Y pude entregar esas grandes cátedras de Amor y de Unión [8] . Pero he
aquí, que en los tiempos se levantaron templos y religiones. Estúdialos y compréndelos, y te
darás cuenta cuánta… en verdad, oscuridad, hay en ellos. Religiones que se levantaron para
matar y masacrar; para exterminar a la humanidad, en el nombre de mi Padre que es
perfecto; en mi nombre aún, que soy el Hijo y el Amor. ¡Imaginas, cuánta oscuridad hay! Yo
que soy el Amor, y que soy la Luz y la Verdad absoluta −se levantaron religiones y más
religiones para matar, para destruir; para hacer carnicerías entre vosotros, tus hermanos y
semejantes. Cuánta oscuridad hay en este mundo, cuánta maldad. Pero todo ello le fue
permito, porque la humanidad así, en su libre albedrío, lo aceptó.
Cuánto y cuánto has hecho tú, hermano bendito, pequeño de mi Padre; porque tú has
aceptado esa oscuridad en tu parcela; porque tú has aceptado esas malas hierbas, que
aunque tú las sientas como tuyas −son oscuridad y no te pertenecen, son del enemigo. Deja
de alimentarlas, deja de cuidarlas y cultivarlas; quita la mala hierba, la mala semilla; corre a
las grandes bestias de tu parcela, pues solamente acaban con tu tierra, con tu herencia; te
maldicen y maldicen a los demás, porque ese es su trabajo y su labor. Quita las piedras con
tus manos, con tus miembros; arráncalas de ahí ¡quítalas! y di siempre: “esto no soy yo; mi
tierra es parcela de Luz, es sembradío de Luz y de Amor”.
Hoy vengo a darte esta cátedra, recordándote las cátedras que te he dado en este año de
mi Padre. Grandes cosas vienen por cambiar y Ser; pero tú, nación mexicana, tú pequeño
bendito de mi Padre, llevas tu libre albedrío. Hoy he venido desde los cielos, desde el
segundo de los tiempos, a entregarte mi Verdad; ha decirte el mismo mensaje: que mi Padre
es Amor, que mi Padre te ama y te perdona. Él nunca te ha maldecido, nunca te ha odiado;
nunca te ha corrido de su casa; fuiste tú, que en tu libre albedrío tomaste la decisión de
tomar de aquel conocimiento del bien y del mal. Fuiste tú, el que por tu albedrío sufres y
lloras; pero es el instrumento, el que lleva todo ello.


El camino para salir de esta escala de bien y mal, es Jesús

Yo vengo a enseñarte que eres hijo eterno, y que mi Padre te perdona; que mi Padre te ama.
Yo he venido a enseñarte que no hay otro camino para salir de esta creación del bien y del
mal, mas que el camino que Yo te he marcado: el camino del Amor, de la Luz, de la Verdad y
de tu Vida Verdadera. Se que no es fácil este mundo material; se que no es fácil llevar las
riendas de tu cuerpo y de tu mente… pero no hay otro camino. No hay otro camino
pequeños, para llegar al Padre, a la perfección absoluta, a tu patria, a tu hogar. Para
regresar a Él, no hay otro camino más que el Hijo, más que el Amor. Yo te he dicho: “Deja
todo y sígueme; renuncia a ti mismo, a lo que crees tú que eres; a lo que cree ese cuerpo y
esa mente que es. Renuncia a todo aquello, y comienza a ser Luz”.
Yo sé que tu cuerpo no está preparado para soportar mucho trabajo de labor, mucho
trabajo de entrega; pero créeme que en verdad y de cierto, tu Alma sí. Así que doblega tu
cuerpo y tu mente, y hazle entender que tú eres el dueño de ese cuerpo y de esa mente;
que tú eres su pastor, que tú eres su guía verdadero; que tú eres su Maestro, que tú eres la
fuente del agua Eterna. Y que ese cuerpo y esa mente, van a dejar de sufrir muchísimo, y de
padecer muchísimo, cuando entreguen las riendas al verdadero pastor, que es tu Alma, que
es tu Espíritu. Porque así, como un barquillo tiene su timón, y es guiado por aquel que
quiere llegar a puerto seguro, así también tu cuerpo. Tu cuerpo es ese barquillo; tu mente es
el timón, y tú, Alma y Espíritu, eres el que guía, a puerto seguro, esa barca. Llegará a puerto
seguro, y bajará aquel que lo guía; el barco ahí quedará, pero el verdadero navegante,
llegará a la Patria Celestial. Debes de entender de estas parábolas; debes de aplicártelas tú.
No hay ninguna excusa, ni pretexto, porque quieras cultivar una mala hierba, ni siquiera su
raíz, que ya se alimenta, muchas veces de tu corazón. Debes de entender el alcance, de lo
que Yo te estoy enseñando. No solamente es en el Amor; no solamente es ese odio, rencor,
no solamente es eso. También la miseria, la pobreza; la enfermedad, muchas veces. ¿Por
qué tu cuerpo, sufre hasta hoy? Por la consecuencia de llevar todas esas larvas, esos
animales: el seguir cultivándolos y creándolos. Has a un lado ya el miedo, el temor, el pánico;
la miseria, la pobreza; la muerte, la enfermedad, la locura; el vicio, la lujuria.


Lecciones del Maestro Jesús. “Deja todo, y sígueme”

Todo aquello que es oscuridad, absolutamente todo, no es tuyo, Yo te lo he dicho. ¿Cuántas
veces, te lo digo? Pero te lo digo en forma diferente, porque cada uno de vosotros, es
diferente. Uno de tus hermanos me entendió desde el primer momento; otro de tus
hermanos me entendió al final; otro de tus hermanos entendió por palabras sencillas.
Siendo Yo vuestro Maestro, vuestro hermano y vuestro amigo, os entiendo a cada uno de
vosotros. En toda cátedra de tu Señor, se debe de manifestar la entrega a todos, y a cada
uno; porque unos entenderán con palabras rebuscadas, y otros con palabras muy sencillas.
Otros con parábolas, con letras; otros me entenderán con su Alma, con su Espíritu. Yo le
hablo a las dos: a tu Alma, a tu Espíritu; a tu mente, a tu carne, y a tu vida misma.
¿Quieres seguirme en verdad? Deja todo ¡Deja todo, y sígueme! Yo soy el camino, la Luz, la
Verdad y la Vida; y ¡no estoy fuera de ti… estoy dentro de ti! Que no te esclavice ningún
dogma, ninguna religión que tu llamas; la Verdad está dentro de ti. Esta escuela Espiritual
−escuela de Luz y de Espíritu, escuela de la Verdad de mi Padre− estas escuelas
Espiritualistas, Trinitarias y Marianas, que muchas veces se arraigan a sus viejos harapos, a
sus viejos andrajos, a sus viejas costumbres; pero que les trajeron hasta aquí.


Ahora sé tú el maestro, el sembrador, el pastor verdadero

Hoy, estás en este día de gracia, como lo has estado todos los días de tu vida, pero no te has
dado cuenta. Hoy, es el principio de tu trabajo y de tu labor verdadera; es el cambio radical
en ti. Primero, para que puedas enseñar a tus hermanos cómo se cultiva; cómo se quita una
piedra, cómo se quita un palo; cómo se quita una mala hierba, cómo se arranca la raíz de
ella; cómo se corren a las grandes bestias. Y cómo comienzas a Ser el Verdadero Pastor, el
verdadero sembrador de tu parcela; el verdadero guía de tu oveja, y después de tu rebaño.
No es fácil ni siquiera, a veces entender la palabra, porque una se la digo a uno, otra se lo
digo a otra; otra al niño, otra al anciano; otra a una mentalidad diferente. Y cada uno de
vosotros, reciben lo que tienen que recibir, porque Yo he sembrado y cultivado; porque lo
he hecho en mí mismo, y así vosotros también lo debéis de hacer.
Sé verdadero contigo mismo, y Yo estaré contigo; camina con tu Verdad, y Yo iré al lado
tuyo. Sé Verdad, y Yo estaré contigo, haciéndolo también. Manifiéstate como lo que eres: el
heredero de mi Padre, y razón [9] y Verdad de mi Padre. Manifiéstate así, y mi Padre se
manifestará en ti. Alma y Espíritu… levántate, y cultiva en ese sembradío cosecha de Fe,
cosecha de Amor, de bondad, de comprensión, de misericordia. Y rodeado todo por un
cerco, de tu Verdad Eterna… Sé Tú Mismo en todo momento, y deja de Ser lo que tú no
eres: oscuridad. Sea que le parezca a tu cuerpo, o sea que le parezca a tu mente; sea que le
parezca que no es así: la Verdad, es la Verdad; la mentira, es la mentira. La oscuridad, es
oscuridad; y la Luz, es la Luz.


La virtud de la Humildad

Queremos ver que ese árbol [10] se quita esa podredumbre, y se forma un árbol lleno de Vida,
de Fe, de esperanza, de bondad, de humildad, de sencillez, de mansedumbre. Porque
recuerda que ningún fruto, ninguna planta, ninguna flor de Luz puede ser sembrada –
verdadera y auténticamente– sino la riegas con Humildad. Porque la Humildad debe ser Una
sola contigo; ya que la Humildad es contraria a toda la creación de oscuridad. Porque la
oscuridad es soberbia, y la Luz es Humildad… se humilde, se sencillo, se manso. Ya te he
dicho que la Humildad, es el Amor infinito, Eterno y profundo de un Dios creador, que ha
formado a su hijo, a su imagen y semejanza. Y ese Amor que sientes tú, por tu hijo –aún lo
vieras en un tiradero, en un basurero, aún lo vieras viejo y acabado– es tu hijo, y lo amas.
Pues así tu Padre te ve: tirado en el fango del odio, del rencor, del resentimiento; tirado en
el fango, y en el lodo de la miseria, de la pobreza, de la enfermedad. Y aún ahí, mi Padre te
reconoce; Yo te reconozco como mi hijo, como mi creación; porque eso eres en verdad. Y
cuando Yo te encuentro, aún estés como estés, siento ese Amor hacia ti. Eso es la Humildad
de tu Dios para ti, para toda su creación; esa es la Humildad que siente tu Dios. Esa es la
Humildad: la igualdad eterna de todos ustedes; el saber que todos son amados y queridos
como el único, porque no hay otro igual que tú –ni en los tiempos ni en las edades, ni en
ningún instante y momento. No hay otro Ser como tú; porque mi Padre y Yo te formamos,
Único en la creación. Eso eres en Humildad: el Ser Único, el Ser perfecto de nuestro Amor,
de nuestra Unificación para formarte; y de tu libre albedrío para Ser lo que quieres Ser…
pero en Luz. Luego entonces, que no te engañe la oscuridad haciéndote sentir que eres la
miseria y la pobreza, y el fango y el lodo. Tú no te lo creas, porque tu libre albedrío existe.


Resumen de las lecciones del año. No me digas “Padre ya me repetiste esa lección” pues es un manjar, el que te entrego

Sé Tú Mismo, y siempre serás Uno conmigo. Hoy te he enseñado todo ello; son lecciones de
todo este año que te he dejado; son lecciones que te junto; son lecciones que te entrego. Y
muchos dirás:“ya lo sé”; pero Yo te diré: “No me digas ‘ya lo sé’; dime, ‘ lo estoy
haciendo’.” Nunca digas: “Padre mío, ya me repetiste esa lección”;
mejor dime: “lo he hecho,
una y otra vez Señor; y lo seguiré haciendo, porque soy perseverante como tú. Soy inteligencia
como tú, y sé Hoy por Hoy, que la Luz es mi camino, es mi Verdad, es mi Vida. Que la Luz soy Yo;
y que la Luz, Eres Tú conmigo
”.
Así siempre camina ¡No desdeñes, no hagas a un lado lo que con tanto esfuerzo y sacrificio,
vine a entregarte! Porque Yo he bajado desde los cielos Eternos –y mis hermanos y
compañeros que han venido conmigo– a entregarte este manjar, a entregarte de esta
Verdad, porque te amamos. Porque somos los mensajeros de un Padre todo Amor, que te
quiere sobre manera; como tú quisieses a tu hijo más amado y querido –un hijo
inconfundible en toda la creación.


Tú eres la fuente de la alegría, de la felicidad, y otras virtudes. Eso sé tú, sin importar que el mundo, no sea perfecto

Te queremos ver sonriente, alegre y feliz ¡Tú eres la fuente de todo ello! Pero, no puedes ser
feliz, ni alegre, ni contento… porque esperas que todo llegue por la vida misma, por tus
hermanos y semejantes. Sé alegría y felicidad por ti mismo; porque tú eres la fuente de ese
poder. Que importa que pase alrededor tuyo; nunca va a ser perfecto. Que importa lo que
pase contigo mismo; nunca será perfecto, lo que vivas. ¿Cuándo en tu vida, has sentido una
perfección absoluta en tu vida material, o mental? ¿Cuándo va a ser perfecta esa vida
material, que tú llevas? ¿Cuándo va a ser perfecta la vida, de los que te rodean? ¿Cuándo va a
ser perfecta, la vida de tu comunidad, de tu raza, de tu nación? ¿Cuándo va a ser perfecta, la
vida de toda la humanidad, la vida de los mundos y de los cielos y de los universos?
¿Cuándo va a ser perfecto… sí todo esto es imperfecto? No hay perfección en ellos. Por ello,
no puedes tú esperar a que sea perfecto, para sonreír; no puedes tú esperar Eternidad,
porque vas a esperar hasta el fin de toda esta creación, y nunca lo vas a ver. La alegría brota
de ti, la felicidad brota de ti; la paz, el consuelo, la bondad, el Amor, la misericordia; la
prosperidad, la abundancia… brotan de ti. Sí tú no las haces; no existirán. Sí tú no la vives;
no podrán Ser. Sí tú no cultivas en tu sembradío, en tu parcela: felicidad, alegría, Amor,
bondad; nunca los tendrás.


Sembrar semilla de Luz, cultivarla −como la del Amor− para cosecharla

¿Cómo puedes tú cultivar frutos de felicidad, de alegría, de bondad, de prosperidad, de
riqueza, de abundancia, de salud? Sí tú no has sembrado nada de ello. O ¿sí lo haces? Y no
me digas: “ya escuché tu palabra, miles de veces”. Dime: “la hago miles de veces”. Porque
una cosa es oír; otra es escuchar; otra entender. Pero, como te he dicho muchas veces: “el
que no lo hace; ni lo sabe, ni lo entiende”. ¡Tienes que hacerlo, para entenderlo! Tienes que
sembrar, tienes que cultivar; tienes que cosechar, y tienes que alimentarte de eso mismo. Y
cuando dé frutos de sus frutos… entonces podrás dar la semilla a tus hermanos y
semejantes. Esperas la felicidad, donde no la hay; quieres agua viva de afuera; quieres
prosperidad, riqueza, abundancia; quieres comprensión, quieres Amor, quieres bondad…
pero no haces nada por sembrarlas.
Tu Maestro viene a decirte: ¿Quieres sembrar semilla de Amor verdadero? ¿Quieres algún día
cultivarla, y comerla? ¿Comer de sus frutos, en abundancia? Deja entonces de sembrar la
mala hierba que hasta hoy, has sembrado. La verdadera semilla del Amor –aún, la material–
es verdadera; no lleva engaño. Tú ves una flor blanca, que es el Amor, y dices: “bueno, lleva
un pétalo oscuro, un pétalo rojo, un pétalo verde, pero es Amor”. Y no es cierto; sino es
blanca en su totalidad; sino es completamente de Luz, no es Amor… es engaño. Pero si tú
dices: “es muy bonita, yo la cultivo”; es tu albedrío, sembrar esa mala hierba en ti.


La Sabiduría, es la llave del Amor, y de otras virtudes

Recuerda que el Amor es dual, es de dos; y recuerda que la Unión verdadera que Yo he
formado, es para que os ayudéis –unos a los otros– a llegar a mi Padre. Mas ambas flores
deben ser puras, blancas, sencillas y humildes. También recuerda, que la llave del Amor es la
Sabiduría [11] ; y para manifestar un Amor verdadero debe de ser sabio. La Sabiduría no
solamente rige al Amor, sino a muchos de los dones que quieres manifestar; y que no se te
dan, porque no usas la Sabiduría de mi Padre. Muchas veces dejas que la carne y la mente,
tomen la decisión de tu vida; y por ello sufres; porque el verdadero pastor, no es ni tu carne,
ni tu mente. Es tu Alma, es tu Espíritu, es tu Verdad; no la verdad de los demás… la tuya
propia.


PARABOLA DEL GRAN PASTOR, Y EL SEMBRADOR (el Amor y la Sabiduría)

He aquí pequeños benditos, que de una comunidad salió un sembrador y se fue hacia la alta
montaña. Ahí encontró un jardín hermoso y bello, cultivado por un Gran Pastor. Le dijo el
Gran Pastor: “¿Qué es lo que quieres? Ven a comer”. Y comieron frutos divinos, hermosos.
Dice el sembrador: “Lo que más he amado yo, es una planta de esas tantas que tienes, en tu
jardín”. Y le dice el Gran Pastor: “toma la que quieras”. Entonces tomó una planta hermosa,
de flores blancas, que representaban el Amor. Le pregunta: ¿Solamente esa tomas? Si, esa
es la que yo quiero: el Amor. Está bien, cuando gustes puedes regresar. Se fue a su parcela
el sembrador; y limpiando un pedazo de tierra, la sembró. Pero vio que se empezaba a
marchitar; le puso agua, le puso una cosa y le puso otra, pero la planta se seguía
marchitando.
Entonces, subió de nuevo a la montaña, y le dijo al Gran Pastor: “Señor, tu planta que me
diste, no se quiere dar en mi tierra. Se seca; aunque yo la trato de cuidar, se seca”. Le
responde: “Es que esa planta, necesita de muchos cuidados. ¿Ya quitaste todas las piedras,
todos los palos? No. Pues ve y quítalas. Entonces bajo, y quitó esas piedras, esos palos; y la
planta empezó a componerse un poco. Pero daba flores que no eran totalmente blancas.
Regreso otra vez a la montaña: “Gran Pastor, he venido nuevamente. Algo se compuso la
planta, pero da unas flores que no son de ese color” Le cuestiona: ¿ya escarbaste? ¿viste en
su raíz, sino hay animales?” No, pero lo veré. Bajó nuevamente, y efectivamente vio muchas
alimañas en sus raíces; quito todo ello, le puso tierra mejor y empezó a crecer nuevamente
la planta y daba flores hermosas, y bellas.
Mas llegó el viento frio, helado, y se comenzó a marchitar. Nuevamente subió este pastor
hacia la montaña y le dijo: “Gran Pastor, yo veo que tus flores siguen floreciendo, aún en los
peores tiempos. Mi flor no; ya quité las piedras, los palos, los animales; pero se seca”. Le
responde: “Es que tienes que poner alrededor de ella, plantas de Sabiduría, porque esta
planta detiene todo ello. Cuando llegan los malos tiempos, estas plantas protegen a tu
planta. Toma de ella”. Y llevó semillas de Sabiduría, y las sembró alrededor de su planta de
Amor; y estas empezaron a crecer; protegieron a esta planta… y comenzó nuevamente a
resplandecer hermosa.
Pero, he aquí, que las plantas de sabiduría se empezaron a secar. Entonces el sembrador
dice: “Se van a secar, y la otra planta de Amor, también”. Subió de nuevo a la montaña y le
dijo: “Gran Pastor, es que no he podido proteger a las plantas que me diste de sabiduría”
“Ya limpiaste el terreno, ya quitaste las piedras, las alimañas”. Le contesta: “No, pero lo voy
a hacer”. Y de nuevo, se repitió todo esto. Mas seguían secándose. El Gran Pastor le dice:
“Lo que pasa, es que tienes que sembrar también de estas plantas de Comprensión, de
estas plantas de Humildad, de estas plantas de Inocencia”. Le dice: “Entonces dame de
todas las semillas que tú tienes, para formar un jardín igual; y el Gran Pastor le entrego todo
ello. Llego aquel sembrador y limpió; quitó, las piedras de todo su terreno; quito los palos,
los animales; corrió a las grandes bestias que se encontraban a su alrededor, y comenzó a
sembrar todo. Ya sembrado todo y completado, vio que sus plantas –las más queridas– de
Amor, florecían; al igual que todas las demás.


Dones, virtudes, todos se complementan. Hay que sembrarlos todos en nuestras parcelas

Muchas veces, vosotros hermanos benditos, solamente te fijas en una sola flor, en una sola
planta; y por más que tratas de sostenerla, no se da, no crece, no es fructífera… porque te
faltan las demás. Tú debes de ser, un Ser completo; debes de ser, un Ser Único… pero
completo. El sembrador decidió sembrar en el centro de su parcela, la planta del Amor;
otros pueden sembrar la planta de la prosperidad; otros la planta del valor; otros la de la
sabiduría. Mas solas, se derrumban; tienes que completar, con todo lo demás. Esto quiere
decir que sí tú, tienes un Amor, que está limpio y perfecto al principio; pero sí no llevas
sabiduría, no se te va a lograr. Tienes que limpiar las piedras, los malos hábitos tuyos. Los
malos hábitos son esas piedras, esos palos. Las malas hierbas de la oscuridad, las malas
semillas, las malas raíces, tienes que arrancar todo aquello, que no es tuyo y sembrar lo que
sí es tuyo.
El Gran Pastor soy Yo, ese gran sembrador soy Yo; y tú eres ese sembrador, ese pastor
también, el pequeño. Vienes a mi parcela y Yo te digo: ¿Qué planta quieres? ¿Qué semilla
quieres? Mas Yo te digo: Lleva de una vez todas, para que todas ellas formen tu verdadera
parcela; tu verdadero esfuerzo, tu verdadero trabajo. Mas tu trabajo de quitar todo aquello
que hay allá, es tu trabajo y tu labor; y verás crecer y florecer a tus verdaderas plantas, que
hasta hoy no se te han dado. Porque no las has cultivado, cómo debe de ser, cómo deben de
estar; y acompañadas con el poder y los dones que cada una –pero que todas ellas–
necesitan: unas de las otras, para sobrevivir.
La planta de la Sabiduría te protege; la planta del Amor te protege de los malos tiempos,
porque cualquiera, en una abundancia, y en una salud absoluta, puede sostener esa planta.
Y nace y crece hermosa; pero llegan los vientos helados y la secan: Esto es, los malos
tiempos: los tiempos de enfermedad, los tiempos de odio, de rencor; las piedras que están
abajo; esos malos hábitos; odio, rencor; las malas formas. Todo eso, no puede compaginar
con la planta del Amor. Tú puedes ser una persona muy amorosa, pero para otra persona le
resultas odiosa; porque tu no miras, lo que hay debajo. La semilla ha crecido entre piedras,
entre alimañas, y es un Amor que solamente puede ser Amor para esa persona, pero no
para los demás.
La semilla de la sabiduría te enseña todo eso; pero también la sabiduría necesita de Fe. La
verdadera sabiduría, necesita de la Fe y de la Humildad. Te he dicho, que nada puedo darte –
ni puedes tomar– de esta mesa, sino entras por la puerta de la Humildad. Ese cerco que
forma esa planta de Humildad… esa puerta, es la Humildad; y no puedes pasar al verdadero
jardín, sino es por esa puerta de Humildad. Ella la tienes que formar en ti; aunque aquí –
enfrente de tu Pastor– Yo te he abierto la puerta, y algunos han entrado por ella; otros no
han entrado, están esperando y aguardando. Pero los que se encuentran aquí, ya han
entrado; los que están allá afuera, están esperando, a que se les abra. ¡Que tengan
Humildad, que tengan Inocencia, para acercarse! La Inocencia sería el camino; la Humildad
es la puerta. Vosotros ya estás aquí; Yo te invito a tomar de esta semilla –semilla nueva y
Eterna– y de ello serás Único, porque cada quién siembra en su parcela, lo que más está en
su corazón.
Te advierto que la carne y la mente es tu parcela; no es ni tu semilla, ni tu flor. Tu semilla y tu
flor, es tu Alma, es tu Espíritu, es tu realización Eterna. Porque tu cuerpo, tierra y polvo
siempre serán; tierra y polvo, y nada más. Con esto te quiero decir a ti, que sí tu carne viene
a pedir ello, Yo te digo: “carne sé sumisa y obediente, para que tu pastor te cultive; sé
sumisa y obediente, para que des verdaderos frutos de Amor y de Luz. Sé sumisa y
obediente a la voluntad de tu Padre; que está escrita, en la voluntad del que te siembra. Tu
eres la parcela y siempre lo serás, tierra y polvo; mas al cultivar toda esta semilla, y que dé
en abundancia… tu felicidad será Una sola, con mi Padre, también”.


Analiza, entiende y comprende las Enseñanzas

He querido entregarte de estas enseñanzas juntas; de este conocimiento que te puede
despertar… sí aceptas con Humildad, y con Inocencia este conocimiento que te
engrandece, y te acerca a mi Padre. Mas sí tú lo tomas, con esa responsabilidad, serás lo que
tienes que Ser: grandeza de mi Padre. Sí oyes a tu materia que se cansa de escuchar, de oír;
en verdad y de cierto, no has limpiado tu parcela. Tu árbol que crece frondoso, en medio de
esa parcela llena de malas hierbas, de animales; seguirá siendo corroído por ellos. Entiende
y escucha Alma bendita; entiende y aprende, cuerpo bendito: “Comienza a Ser la grandeza
que Tú Eres”. Tu Maestro viene hacia ti, para entregarte de la semilla. Acércate, pueblo
bendito de mi Padre, acércate.


Bendición

Este día de gracia que tú mismo representas como el final de este año [12] , Yo te entrego (pon
tus manos) pastores benditos, sembradores de mi Padre, Dios, y Señor. Muchos de
vosotros, enviados de mi Padre, compañeros, amigos y Maestros de otros tiempos; muchos
de vosotros has venido conmigo desde los cielos, para entregar a la humanidad. Yo te
abrazo con mi más profundo Amor; a ellos, y a vosotros que prisioneros os encuentras en
este mundo, de tanta adversidad, de tantas tinieblas. Pero sí tú le ves oscuro y turbio,
inmundo e infeliz; recuerda que, es porque falta de tu trabajo y labor. No quieras componer
a todo; ni al universo, ni al mundo, ni a tus hermanos y semejantes. Componte tú mismo;
porque ese poder mi Padre te lo dio –el del libre albedrío, de componerte tú mismo, de
cambiar tú mismo. Tú eres el dueño de tu parcela; tú decides que siembras; tú decides que
quitas.
Padre mío, te hago presente a estos árboles de mi Padre; a estos árboles que tu has creado,
y que ellos en su locura han decidido sembrar malas hierbas; tener alimañas, en vez de
animalillos hermosos. Sea tu poder sobre estos ramajes Padre mío; sobre estas plantas, y
estos árboles. Y entré este rocío de gracia, hasta lo más profundo de sus raíces,
desarraigando las malas hierbas, desarraigando y retirando esos animalillos, que no son de
Luz. Yo os entrego en el nombre del Padre, del Hijo y de la Luz del Espíritu Santo, este
Espíritu de cordialidad y de abundancia, que sea en vosotros. En vuestras manos, os entrego
las semillas, todas ellas, para que siembres en tu huerto. No sin antes quitar esas piedras,
esos palos, y alejar esos animales.
Tomad y llevad de la blanca semilla de mi Padre; semilla de Luz, semilla de oro; semilla de
paz; semilla de prosperidad; semilla de Amor, de Unión, de salud, de sabiduría. Tomad y
llevad de esta semilla de bonanza, de bienaventuranza, de salvación. Tomad y llevad todos
vosotros en vuestras manos, en abundancia infinita de la semilla de la riqueza; de la semilla
de la abundancia; de la Humildad, de la mansedumbre; de la cordialidad, de la paz. De esta
semilla de Inocencia, de Fe, de esperanza. Tomad y llevad pueblo bendito de mi Padre, a
toda esta raza y a esta nación – pueblo mexicano. Y así como un individuo cambia y
prospera, como un individuo se fortalece y se llena de salud, de frutos buenos, de frutos
limpios. Así también esta nación sea prospera y abundante; y dé semilla de su semilla; y Luz
de su Luz, y fruto de su fruto. A esta nación mexicana Yo le entrego de la prosperidad, de la
salud y de la sabiduría; y de todas esas semillas de Luz.
Y a vosotros sembradores de esta nación [13] , os entrego la fuerza y fortaleza para que sigas
adelante; desarraigues del fruto de oscuridad y de la mala semilla. Que el poder de Dios
Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo, penetre en estas tierras mexicanas, y las proteja. Y
que esta semilla sea prospera y abundante, y que dé frutos de sus frutos, y flores de sus
flores; y aromas de sus aromas, y sea ejemplo para la humanidad; crecimiento y fortaleza
para todos.
Tomad y llevad todos, cántaros llenos y preciosos de aceite; tus vestiduras de lino blanco,
consagradas a mi Padre. Sembradores de mi Padre, hijos del Altísimo, que estas aguas os
prosperen, os abunden y os entreguen la prosperidad, la riqueza, la abundancia, la salud, la
sabiduría. Que este año bendito fue lleno de Luz (2018); que este año venidero (2019) sea la
manifestación de mi Padre. Y recordad portales benditos, estrellas de los cielos, que sois
hijos del Altísimo, hermanos e hijos de Dios. He abierto vuestras puertas a la prosperidad en
Luz; a la abundancia de mi Padre, que ha abierto vuestras parcelas con puertas de Humildad,
de Inocencia. Sed prósperos en La Tierra, y ya no pongas tus malas hierbas ni en el camino,
ni en el paso.


Se ofrenda al Padre lo que Jesús ha retirado nuestro, negativo; nuestro trabajo y labor; nuestro Ser

La puerta es de tu Dios, y es tuya; toma la decisión de seguirme; deja todo y sígueme. Deja
todo: tus odios, tus corajes, tus rencores, tu pasado, tu presente. Deja todo aquello, sí fuese
sucio y malvado, oscuro o turbio. Deja todo y sígueme; deja tus malas hierbas, tus malos
sentimientos, tus sentimentalismos; deja tus odios, tus rencores, tus envidias, tus fracasos,
tus llantos. Deja todo. –Y en estos instantes te invito a ofrendar todo aquello a mi Padre.
Levanta tus manos, cierra tus ojos; y ofrenda todo aquello que ha sido de tu pasado; todo
aquello que es de tu presente. Ofrenda todo a mi Padre; todo aquello que has sufrido, todo
aquello que te han hecho, todo aquello que has hecho, todo aquello que has sembrado,
todo aquello que tienes en tu parcela, en tu vida, en tu Ser.
¡Ofréndalo a mi Padre! que Yo recibo ofrendas en el nombre del Padre, en mi nombre que
soy el Hijo; y en mi nombre que soy el Espíritu Santo.“Te ofrendamos Padre Santísimo todo
ello; y más aquello que nos ha hecho sufrir y llorar; más aquello que no tiene remedio, ni
resignación; más aquello que es imposible. A ti se te ofrenda Padre, porque Hoy queremos
seguir las huellas; Hoy queremos seguir el camino verdadero. Hoy queremos Ser Uno solo
contigo Padre Santo, y Eterno. Por ello, de Hoy en adelante, todo aquello que me reproche, o
que yo reproche de los demás… ya no será mío, será tuyo. Porque son mis penas, mis lágrimas,
mis consecuencias, mis dolores; lo que yo considero mis pecados, mis fracasos. Todo aquello
que yo he hecho; todo aquello que no he hecho. Todo aquello refrendo a ti. Hacemos esta
ofrenda en Unión y en comunión, hacia ti Padre Eterno; ya no queremos ese amargo, ese
dolor”. [14]

Hoy entramos por la puerta de la Humildad, de la Inocencia, de la Fe; Hoy entramos contigo,
y aquí eres, Uno solo con tu Pastor. Toma de mi mano y sígueme. Yo soy la Luz, la Verdad y
la Vida. Yo soy la Verdad, Yo soy la Luz. Yo soy tu Vida Verdadera. Deja todo como ofrenda a
mi Padre; todo, todo, todo… déjalo y sígueme. Eso fue ofrenda. Ahora ofrenda todo tu Ser;
ahora ofrenda tu casa, tu familia, a tus padres, a tus compañeros, a tus hijos e hijas. Ofrenda
el fruto de tu esfuerzo; tu denario, tu abrigo, tu techumbre, tu jergón. Ofréndalo a mi Padre,
que ya no sea… ya, nada tuyo… nada tienes. Ofréndate a ti mismo; nada tienes, nada eres
para este mundo. Todo es ofrenda a mi Padre. Tú eres ofrenda de Dios; tú eres Uno solo con
el Cordero [15] .
Y en este Amor y en esta ofrenda, Yo te doy mi bendición. Que la bendición de Dios Padre,
de Dios Hijo, y de Dios Espíritu Santo sea con todos y cada uno de vosotros; con los tuyos,
presentes y ausentes; sobre tu casa y tu familia, mi bendición. Sobre todos los tuyos; sobre
todos tus enfermos y ancianos; sobre todos los hijos de tus hijos, sobre toda tu generación.
Que la paz y el bien sean con vosotros, corderos de mi Padre. Bendigo a esta casa, y a esta
familia; a esta raza y a esta nación, a este pueblo. Bendito seas todos y cada uno de
vosotros. Hecho esta, mis pequeños.`

[1] En cátedras anteriores el Maestro Jesús ha explicado suficientemente, este suceso. El ángel caído, fue expulsado de los cielos; y los que comimos del fruto del conocimiento del bien y del mal, fuimos “retirados” (Volver al texto.)
[2] Las parábolas son historias que quieren hacernos entender un “concepto”; y no necesariamente son historias que sucedieron como nuestra mente interpreta. Su objetivo es explicar: tu existencia, tu realidad, tu mortalidad, tu Divinidad. En el relato de Caín y Abel, el primero representa a la carne y a la mente; y el segundo representa al Alma. En otras palabras, hablan acerca del producto derivado −del hecho− de que Adán y Eva hayan comido del fruto prohibido. Luego entonces fueron “retirados” del paraíso, y pasaron a encarnar, y tener un Alma ligada a esa carne. (Volver al texto.)
[3] Una mente Espiritualizada, de manera consciente (Volver al texto.)
[4] Es decir, nuestra mente cuando escucha esas palabras -que no le agradan- de inmediato se dice, que son dirigidas a otra persona; y así con cada persona, que busca a quién responsabilizar (Volver al texto.)
[5] Constantemente nos repite el Maestro Jesús, que el mal está más presente en el mundo y en nuestras vidas, pues los seres de oscuridad no descansan –son esclavos, no conocen el descanso. Los hijos de Dios en su libre albedrío, pueden actuar; aunque generalmente se han cruzado de brazos (Volver al texto.)
[6] En otras lecciones el Maestro nos ha enseñado que todo tiene su medida. Cada don, poder, debe tener un balance. Al Amor, por ejemplo, lo rige la Sabiduría. Es como si a un bello jardín, le dejásemos abierta la llave del agua. Se pudriría. La sabiduría nos diría, cuando cerrar esa llave. (Volver al texto.)
[7] Inicialmente el Padre nos dio una parcela limpia; mas dejamos que se fuera contaminando (Volver al texto.)
[8] Es decir, sus enseñanzas fueron dadas de manera tal, que pudiesen ser comprendidas (Volver al texto.)
[9] Razón Espiritualizada, y no, mundana (Volver al texto.)
[10] El Maestro Jesús frecuentemente se refiere a nuestro Ser, como un árbol (Volver al texto.)
[11] La Sabiduría equilibra, armoniza otros dones. Demasiado Amor, es perjudicial; también poco Amor. Debe ser el justo; y eso te lo dice la Sabiduría (Volver al texto.)
[12] Esta cátedra fue dada el 31 de diciembre del 2018 (Volver al texto.)
[13] Se refiere a la nación Mexicana -donde se pasó esta cátedra; y en donde por primera vez en 1866, se pasó la primer cátedra, en el mundo (Volver al texto.)
[14] Es un equívoco cargar con todo lo negativo; se le puede dar al Padre, a sus huestes de Luz; y ellos se encargarán de llevarlo a donde corresponde -que no es a nuestro lado. Sí un padre material lo hace por sus hijos, cuanto más el Padre celestial (Volver al texto.)
[15] Ofrendar todo esto, no es quedarnos en la calle, a la intemperie de los tiempos. Es dejar de poner en primer lugar lo material, y en segundo lo Espiritual. Ahora irá primero lo Espiritual, y después lo material (Volver al texto.)