Descargar resumen

#18 – Tu Lugar en la Mesa del Señor. Sembrar, cultivar, cuidar… cosechar. Eres extensión de Dios, en La Tierra

[181111] – TU LUGAR EN LA MESA DEL SEÑOR. – Vengo a darte el abrigo necesario, para que
tu Alma venga hacia mí. −Para que pueda llegar, y escuchar las palabras de tu Maestro.
El Manjar Verdadero te es servido en esta Gran Mesa, que es de todos vosotros,
y de mi Padre. −Mas cada cual en su lugar :
en su entender; en su vivir, en su sentir, en su comprender.
Aunque todos los Manjares en ella se encuentran, no todos puedes degustar del mismo
–para unos sabrá salado, para otros muy dulce. Tu paladar debe adaptarse,
a cada uno de ellos –para que puedas comer, de estas viandas, tal y como debe de ser.
Y tal como deben ser servidas: en tu lugar, en tu tiempo, en tu edad, en tu momento.
Tiempos y Edades. - Cuando fuiste niño, comprendiste y entendiste a tu forma, y manera;
en tu lugar preciso, en tu tiempo y edad. −Cuando joven, comprendías unas cosas y otras no.
Cuando adulto, comenzaste a saborear lo salado, y lo dulce; y cuando eres anciano…
comienzas a comer del fruto, que en verdad te place.
La Mesa es la misma, tú lugar es diferente; ya que es para cada uno por separado. Y cada
uno entiende y comprende las palabras de su Dios, de su Maestro, de su amigo –a su
tiempo, y a su edad.
Y a cada uno le gusta el Manjar, que más le apetece, de esta Mesa servida por tu Padre.
La Mesa es la misma, el Manjar es diferente… tu entender, es diferente.
Tu tiempo y tu edad, son diferentes –en cada uno; y cada uno, recibe lo necesario
para poder manifestar, la grandeza de un Dios… en donde tú mismo, te encuentras.
Yo te he entregado dones, gracias y virtudes; y te sigo entregando, cada día de tu vida.
Cada vez que te acercas a tu Maestro, te entrego de ese Manjar –único para ti–
en su tiempo, y en su momento. −Te entrego del agua necesaria para ti,
que también es diferente; te entrego del vino de la Mesa del Señor.
Y cada uno recibes de ese Manjar, de esa semilla –como quieras verlo,
o entenderlo, o saberlo. −Cada uno de vosotros recibe,
pero es trabajo de vosotros, manifestar ese Manjar, esa semilla.
Puedes decir: “Yo salgo, y entrego de esta semilla”. Y Yo te digo:
“Esta semilla es para ti; está servida en la Mesa de tu Señor… para ti.
Es tu deber cultivarla, cuidarla y protegerla. Es tu deber entregar el fruto,
que dé esta semilla, a tus hermanos y semejantes”.


JESUS Y DISCIPULOS. - Yo soy la fuente de la Vida Eterna; soy el puente que te Une
a la Eternidad; porque nadie puede regresar –ni llegar– al Padre, sino es por el Hijo.
Soy el puente que te Une, a tu verdadera patria; a tu lugar Eterno.
Soy la puerta, de la Vida. Vosotros sois mis hijos −Uno con Dios.
Vosotros sois mis brazos, mis dedos. Vosotros sois mi palabra, y mi oración.
ENSEÑANZAS. – Escuchas; luego entonces, vienes por este Manjar
que Yo te entrego en abundancia. −Y tú, que eres mi brazo, lo extenderás a tus hermanos.
Tú, que eres el labriego, habrás de cosechar de esta semilla, para que dé en abundancia,
y la entregues a tus hermanos y semejantes. −Tú, que escuchas mi palabra,
mi oración, habrás de entregarla; cuando en tu corazón se multiplique ella
–a tus hermanos y semejantes.
Hoy, tal vez puedas entenderme, con estas palabras: “el labriego”, “el guía”;
“el pastor y mi ovejal” – Alma y espíritu–
Y tú, cuerpo y mente, tú tomas y te alimentas de ello; mas ello es… parte multiplicación.
Es decir: prosperidad en ti, y abundancia para tus semejantes.
Todo lo que Yo te entrego, como Uno solo en mí; es para que tú lo entregues,
como Uno solo –a tus hermanos y semejantes.
Mas ves POCOS LABRIEGOS; poco ovejal en este recinto. −Son los necesarios,
y los suficientes. Porque sois representantes de toda esta creación,
de toda tu hermandad –y No en “presunción”, como lo hace la maldad del mundo
… sino en verdad y de cierto, en una Verdad Eterna.
Sois pocos en verdad, los que quieren despertar a la Eternidad; los que quieren
transitar por el Puente de la Vida Eterna; los que quieren abrir la Puerta de la Vida,
de la Gracia; los que quieren en verdad, cultivar sus semillas.


PARÁBOLA 2 HIJOS, 2 PARCELAS. - Un padre material, hace una petición: “hijo mío, quiero
que vayas y cultives estos árboles. Toma las semillas”. Dice el hijo: “Si, si lo haré padre”.
El padre ve la disposición, y que le hablan con amor. Entonces, él entrega más: te da el
fertilizante, te da la tierra, te da agua suficiente; y te da también la monedilla
para que no te falte nada, en esta vida.
A otro de sus hijos y le dice lo mismo: “hijo, quiero que vayas y siembres estos árboles;
estos frutos preciosos”. Y dice él, de mala gana: “está bien, lo haré”.
Ve el padre que no hay esa disposición, como en el otro. Se dice: “le daré poco,
porque no creo que lo haga. Entonces le da pocas semillas, poco denario.
Todo es poco, porque no ve disposición en él.
Cuando llegan a su parcela, cada quién; dice el primero: “pues hay de todo: hay abundancia,
hay buena tierra; pues aquí las dejo. Espero y aguardo, mientras voy a divertirme
con este denario que me dio mi padre”.
El otro hijo, llega a su parcela, y la ve muy triste, muy pobre. Se dice:
“esta parcela de mi padre, está muy pequeña; tiene mucha piedra, hay mucho animal.
Yo me iba a sentar a descansar, pero no es posible, tengo que trabajar.
Pobre de mi padre, que no tiene una parcela propia”.
Comienza a limpiar esa tierra; la ara con ese Amor que le tiene al padre;
siembra esos árboles. Ese poco denario, apenas le sirve para sobrevivir.
Pero dice: “pobre de mi padre, yo lo haré por amor a él”.
Al llegar su tiempo, la parcela de aquel que llegó primero y tenía todo, no tiene nada.
Y se empieza a llenar de mala hierba. Entonces, él, en su soberbia dice:
“ya hice todo, está creciendo en abundancia”.
Mientras, el otro hijo, comienza a cosechar los frutos, de lo que le dio su padre.
¿Quién de aquellos llegará al Padre, con un puñado de espinas y abrojos?
Y ¿Quién llegará al Padre, con frutos?
Solo aquel que cuidó, que cultivó, que sembró; que se esforzó a pesar de todo
–el segundo hijo– que hizo las cosas por Amor a su padre; llegará a su padre material
y le dirá: “tu tierra es prospera, es abundante. Me costó mucho trabajo hacerlo,
pero Hoy por Hoy… aquí están los frutos”.
El otro hijo dirá: “solo coseche espinas, solamente coseche cardos”.
Y el padre material dirá: “si yo te di todo para prosperar, porque vi buena voluntad en ti.
¿Qué pasó, con lo que te di? Todo lo has perdido. −Sin embargo, a aquel
que le di poco denario, y le ofrecí tierras pobres… me ha traído todo”.
El padre material comprende que hizo mal; que no pudo medir las consecuencias,
las causas y los efectos; porque cada uno de ellos, era diferente.
Tal vez a uno le hablo con mucho Amor, a otro con mucha energía;
o tal vez les habló igual a ambos… pero cada uno fue diferente.
El LUGAR EN LA MESA que te tiene reservado mi Padre –es único, y no hay otro igual.
Y la palabra que tomas de mí, es la palabra que te toca a ti…
porque es el Manjar, porque es el agua que te toca beber y tomar.
Solamente tu Padre, tu Dios en perfección absoluta, sabe que te entrega; sabe que recibes,
y sabe qué harás –porque es Uno solo en tu corazón.
Él, en el caso del segundo hijo, sabría que a pesar de lo que diga,
hará las cosas con su corazón, y por Amor a Él.
Os he invitado a la Mesa. Estás en la Mesa de tu Señor, estás en tu lugar perfecto
–carne y mente que me escuchas, ovejal bendito.
Es el tiempo, y el momento que estás viviendo. Ese tiempo que estás viviendo,
pastor bendito –Alma y Espíritu– es el instante Eterno con tu Señor,
que estás Hoy por Hoy viviendo: con tu parcela, con tu oveja, con tu tierra y con tu mente.
Y muchos de vosotros tienen una tierra llena de guijarros, de piedras, de alimañas;
de malas hierbas. −Y por ello, Yo vengo a despertarte, y a decirte:
“No temas… Yo estoy contigo. Tenemos los instrumentos necesarios para quitar,
esa mala hierba. Para tumbar el vicio, la miseria, la muerte,
las piedras, los palos, las alimañas. –Para que todo eso se aleje,
y tengas una tierra fértil, una tierra digna de Dios”. —Tú eres la tierra, tú eres la parcela.


El pastor tiene poco; pero en verdad habrá de tener, y multiplicar todo lo que es de Luz.
Pastores benditos, no dejéis que el ovejal se vaya por malos caminos. −Que el ovejal que no
entiende la palabra de tu Señor, y el lugar que le toca y corresponde en la Mesa de tu Padre,
sea tomando –o queriendo estar en– otro lugar de la Mesa, que cree más privilegiado.
No le toca, ni le corresponde, ni le pertenece. Cada uno vive, lo que tiene que vivir.
Pero en ESFUERZO Y TRABAJO, logra lo que tiene que alcanzar
–en Luz, en Eternidad, y en Salvación.
Cada uno tiene lo que tiene que tener; porque está en su Mesa,
en su lugar, y en su momento.
Y lo puede transformar, de esa tierra infértil, a una tierra fértil;
de un desolado lugar, a un paraíso.
EL QUE SIEMBRA ENTRE LÁGRIMAS, REGRESA AL ATARDECER, CARGADO DE SEMILLAS PARA SU SEÑOR;
PORQUE HA REGADO EL TRIGO, CON SUS LÁGRIMAS, CON SU SUDOR, Y SU ESFUERZO
”.
Este trigo en Amor ha recibido, y en Amor dará.
Cada uno es diferente; y debéis de festejarlo, porque tu brillo es Único,
al igual que el de tus hermanos y semejantes.


El manjar que tomas de la Mesa… cultívalo, porque dará fruto. Mas no esperes que lo dé,
estando sentado, o aletargado; o esperando que reunión tras reunión,
te reúnas con tu Señor; y entonces el fruto crezca, y dé más [1] .
¡No! porque será otro fruto el que te entregue. −Cada vez que tú te acerques a tu Señor,
Yo te daré, una semilla diferente.
Y te diré al final del tiempo ¿Qué fue de esas semillas; de estos frutos?
REENCARNAR. - Puede ser, que de cien semillas que te dé, solamente unas cuantas
coseches –dado el esfuerzo requerido, en este mundo. −Pero si te doy semillas
en abundancia, y regresas con tus manos vacías, te diré: ¿Dónde están las semillas que te di?
No sembraste nada, ni hiciste nada. Vuelve a La Tierra; ahora, a una parcela diferente.
Ese lugar no lo tomaste… más te doy otro lugar [2] .
Y volverá una y otra vez tu Alma para cumplir; y no es que tu Padre te castigue
–cómo lo piensa tu carne. No, es que tú, te debes de realizar como hijo de Dios.
Debes de manifestar como Amor de un Padre en este mundo
¡Porque solamente así… te realizas a ti mismo!
Porque ¿Cómo puedes transitar el camino a la Eternidad, o llegar a la Eternidad misma, con
una parcela llena de piedras, de palos, de alimañas, de mala hierba?
Recordad que la oscuridad no es eterna. Y sí tú, todo lo vuelves Luz…
toda tu parcela la formas, llena de semillas, de frutos, de flores hermosas.
Entonces, has transformado todo, en bendición de Dios; en Luz, en Verdad y en Vida Eterna.
Te has hecho a ti mismo; te has manifestado como hijo de Dios,
y eres Uno solo con mi Padre.
Nadie llega al Padre, sino es por el Hijo. −No avanzas, ni un solo paso,
sino es con tu esfuerzo, para llegar a Él.
Y ¡cuando tú te formas como esa parcela de Luz, te formas Eternamente!
¡Cuando haces aquí [3] las cosas, las haces para tu Eternidad!
Mas cuando las haces en Luz, y en oscuridad también… las haces para tu perdición.
Yo no te mande al mundo a ser perfecto. En manifestación terrenal, no existe la perfección.
Pero Si —en verdad serás perfección Espiritual, y Uno solo con tu Padre,
cuando camines y hagas la VOLUNTAD DE DIOS: recibir la semilla; limpiar la tierra, ararla;
sembrar la semilla. Protegerla y cuidarla, de la intemperie de los tiempos, y de la oscuridad
misma: de las alimañas y de la mala hierba.


Te he enseñado que ese sentimentalismo que te envuelve, no es mas que
MALA HIERBA –esas grandes bestias [4] , que no te dejan avanzar por terquedad y rebeldía;
por vicio, miseria y por pobreza.
Te he dicho también, que es imperioso que hagas la Voluntad de Dios;
porque es imperiosa tu Grandeza y tu Manifestación; así como tu realización.
Luchar contra la miseria, la pobreza, la enfermedad, el vicio;
y contra todas las calamidades de esta vida… es ¡Llevar el Estandarte de tu Dios!
en donde absolutamente todo, es Bien.
¡Tuya es esa herencia; tuyo es ese poder! pero si tú no lo tomas de tu mano, lo siembras,
lo cultivas, lo cosechas… nunca será tuyo. −Nunca te realizarás como hijo de Dios.
Es necesario que prosperes en todas las formas, de abundancia de Luz;
es necesario que dejes la mala hierba de la oscuridad, del sentimentalismo;
la mala hierba de la miseria, del odio, del rencor.
Todo eso que tú sientes, y que no puedes deshacerte de él en tu corazón
–es arraigo de oscuridad, es mala hierba. −Todo aquello que sientes a tu alrededor
y sobre de ti, son grandes bestias, que te impiden hacer la Voluntad de tu Dios:
el miedo, el temor, el pánico.
Todo ello es oscuridad del mundo, para que tú no hagas lo que tienes que hacer.
Así como nadie puede dar un paso hacia mi Padre, sino es por su propio esfuerzo;
así nada puedes tener verdadero en ti, si tú no lo cultivas, no lo cuidas, no lo cosechas.
El hacerlo, es esforzarse por hacer la Voluntad de mi Padre; es esforzarte por Ser Tú Mismo.
CÁTEDRAS: PARA EL ALMA. - Meditad que una palabra es para tu oveja; y mil palabras para
tu Alma. Y tú –carne y tierra– en verdad te regocijas, con las cosas buenas de este mundo;
mas no sabes sí son para tu bien, o para tu mal. −Recibes lo mejor de tu Dios y tu Señor,
pero en verdad y de cierto, al rato se te olvida.
Oveja amada, eres tierra y polvo, que recibe la lluvia suave de tu Señor;
y dejas penetrar esa agua –que se siente fresca y bendecida. Pero cuando esa agua
traspasa, y se retira −nuevamente vuelves a tu sequedad, a tu locura.
Por eso, una fracción muy pequeña es para tu oveja −carne y mente. Y el resto
es para tu Alma; porque ella sí recibe, la grandeza de tu Dios.
Mas como una semilla –tu Alma, y Espíritu– recibe de esa agua que la hace crecer.
Y es tu esfuerzo el crecer; echar raíz, y afianzarte de tu Señor.
“Crecer, dar flores y frutos” es cuando la tierra, empieza a recibir la generosidad de su Dios.
Por su parte, la carne es pequeña: pronto se cansa, pronto desoye y se hastía.
Tu Alma es la que recibe el Manjar de Luz de mi Padre; ella recibe en Eternidad.
Es Eterna, mas brilla conforme se esfuerza; conforme se fortalece en su Dios;
conforme trabaja, conforme manifiesta.
Sentados a la Mesa, Yo os he entregado de esta semilla de Luz,
fuerza y fortaleza para tu Alma; para que manifiestes en esta vida.
El mundo; toda esta creación es hermosa… cuando tú brillas en ella, con Amor, con bondad,
con misericordia. −Mas se vuelve opaca y oscura, cuando tú no haces el trabajo de tu Dios.
Porque vosotros sois las manos y los dedos de mi Padre. Sois esencia de mi Padre;
sois mi extensión en esta vida, y manifestación.


HIJO DE DIOS. - La vida es hermosa para tus semejantes, cuando están alrededor
de un hijo de Dios… de una extensión del Padre, de un Amor del Hijo.
Cuando están alrededor de una flama hermosa, que los cuida, los alimenta y les procura.
Esa llama está en ti; ese Amor está en ti; esa grandeza está en ti.
No estás aquí en el mundo, para estar viviendo una vida terrenal
;
ello es engaño de la oscuridad. — Estas aquí para manifestar una grandeza Espiritual,
para ser Uno solo con tu Dios –aún en carne y mente. Por lo tanto, donde quiera que camines y
vayas, siente mi presencia; siente que tu Maestro, que tu Padre…
que la Esencia de Vida va contigo; y entrega a tus hermanos, bendición y protección.

Cada día de tu vida esfuérzate por manifestar la semilla, por manifestar la Luz,
el fruto, las flores, y los aromas que son celestiales.

El mundo no entiende, ni ve, porque solamente ve tierras ásperas y duras
−como lo fue un día tu carne y tu mente. −Y puedes decir: “aún llevo, todo ello”.
Mas te digo: “ la semilla está ahí…creciendo. Cultívala para que dé frutos, para que dé flores;
para que manifieste la grandeza de tu Dios
”.
Manifiesta todo aquello que es de tu Señor, porque en todo ello, hay bendición
.
Esfuérzate en alimentar a tus hermanos y semejantes −con el fruto que va creciendo en ti
… con las flores y los aromas, que ya están en ti. ¡Has de ello, Voluntad de mi Padre!
Cuando tú comiences a hacerlo, ese día –en la noche– Yo estaré contigo,
y le diremos a mi Padre:
“¡ Padre, Hoy hemos cumplido ! ¡Padre Santo, Hoy hemos hecho tu Voluntad Señor!
¡ Hoy, yo labré la tierra ! ¡Hoy, yo entregué tus grandezas Padre!
Hoy he hecho algo, por enseñarles que tu eres Amor; que los perdonas, que los bendices…
que los quieres de regreso en casa”.

Estudiad y comprended mi palabra, y mi oración; que Hoy te la he dado,
como Verbo Eterno, en mi Padre.
La paz y el bien sea con vosotros, hermanos.

[1] El Padre, el Maestro nos da la semilla para sembrarla; pero esta no puede crecer con el simple hecho de acudir a sus enseñanzas (cátedras). Necesariamente requiere de un esfuerzo, un trabajo, una labor (Volver al texto.)
[2] Nos da el Padre otra oportunidad, al reencarnar (Volver al texto.)
[3] En este mundo de bien y mal. Aquí trabajas para que ese esfuerzo, labor en Luz, te “revista” en la Eternidad (Volver al texto.)
[4] Las malas hierbas y las bestias, son diferentes, como se ha deducido de lecciones anteriores. Mas aquí también les llama bestias, pues al fin y al cabo se comportan como animales. La manera de combatirlas, es diferente. A las malas hierbas se les deja de alimentar y se deben arrancar de raíz; a las bestias hay que en principio no dejarlas entrar; también ahuyentarlas y correrlas con decisión (Volver al texto.)