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#13 – Las bestias, tu enemigo en verdad… mortal. En tu camino en el Desierto, te llamo a voces. Yo he hecho mi esfuerzo, ahora es tiempo de hacer tú, el tuyo

[180812] – ESTÁS PRESENTE. - Pueblos benditos de mi Padre, que reunidos y congregados
vienes a través de los tiempos y las edades, a reunirte con tu Maestro, a pesar de
la imperfección de tu materia. Y has llegado porque tu Alma, tu Verdad Eterna,
me escucha, me busca… y me encuentra.


Muchos de vosotros han sido llamados y escogidos; porque has luchado y trabajado por
ello. Mas otros aun escuchando el llamado de tu Señor, no han podido
vencer las tinieblas, ni el engaño de este mundo.
Sabéis que estoy entre vosotros; que tu Maestro está hablando a través de esta materia
–pero aun sabiéndolo tu Verdad Eterna, tu materia te gana y te lleva,
por los caminos, que son de este mundo.
ENSEÑANZA NUEVA. - Os habré de enseñar cosas que nadie ha oído; cosas que nadie ha
entendido… mas tú entenderás; porque la enseñanza verdadera es del Maestro al alumno;
porque la Luz bendita, y Verdadera, es de un Padre, hacia sus hijos.
El mundo material esta hecho de lo mismo que tu carne y mente –polvo y tierra.
No pueden entender a la Verdad pura. Y aun sabiendo tu cerebro –que tú piensas que es
privilegiado, que tiene un conocimiento o discernimiento superior; aun sabiendo que tu Dios
está ahí… no lo sigues, ni haces lo que Él te dice y enseña; ni a lo que Él te lleva.
Entonces, mi Padre que es perfección absoluta, me ha enviado hacia ti, para que Yo te lleve
a Él. Para que conozcas de sus cosas, y sepas lo que es tu Padre.
FALSOS TEMPLOS. - Cuanta imperfección en tu carne y mente, existe hoy por hoy.
Pretendes llevar a tu Dios por tus caminos; y hacerlo a tu mundo, a tu forma y modo
–y todo ello, son reglas y medidas de tu materia, y sentimientos imperfectos.
Ellos se manifiestan a través de una materia… que no tiene una preparación.
Yo he venido en verdad, a tumbar esos falsos templos, que son aquello…
que crees que Eres Tú. Lo que la oscuridad ha revestido:
tu Verdad Eterna, tu vida misma; tu carne y mente.
Porque tu Alma, tu Espíritu, y tu Ser Eterno –el verdadero hijo de Dios… es Luz, y solo Luz.
No hay imperfección en Él. Pero el engaño trabaja a través de tu carne y mente, haciéndote
creer que las cosas deben de ser, como ellas, y como en este mundo… funcionan y son.
Estás en un mundo, en una creación completa, que corresponde al bien y mal.
−Cuando un pequeño nace; pide y exige la atención para él… no hay nada más que él.
Conforme va creciendo, se da cuenta que no es así, que solamente es engañado por cuerpo
y mente material –humanas, envueltas en bien y en mal.
Dado ello, tu pensamiento y manifestación de Luz, no se puede dar, sí no haces tú trabajo y
labor; y luchas por ser la grandeza que Tú Eres −haciendo a un lado a carne y mente, que
imponen reglas, medidas, y hacen las cosas a su forma y modo.
Y no sabiendo que Ley de Causa y Efecto forman, y reciben.
Mas cuando haces las cosas que son de Luz –aunque no le parezca al mundo, ni a ti, ni a tu
materia– serán perfectas ante tu Dios; y perfectas en Espíritu para ti, y toda la creación.
DESAPRENDE lo que te ha enseñado el mundo
¡Haz a un lado todo lo que no es Luz, para vivir en esa Luz, con ella y en ella!
¡Eso es seguir a tu Maestro, y amarlo en verdad!
Voltea hacia los lados, y ve cuántos de tus hermanos, sabiendo que tu Dios está entre ellos,
toman su camino de vida. En verdad, llegando aquí [1] , tu carne y mente tan luego llegan,
ya se quieren retirar. Piensan que han cumplido, y han hecho mi voluntad;
cuando en verdad fueron traídas por la fuerza de tu Dios… porque escuchaste
la voz de tu Padre, que te grita, y clama por ti; y te llama a tu Eternidad.


BESTIAS. - Este mundo material está lleno de vida –tanto Espiritual como material; de
oscuridad, como de Luz; de bien, y de mal. Hay grandes bestias: animales tenebrosos,
animales espirituales que tú no ves, pero que los has hecho parte de tu vida misma.
Ellos te atormentan día y noche, en una y en otra forma: esas grandes pasiones sin medida;
esas grandes calamidades, tristezas, penas, preocupaciones; todo aquello que no es Luz.
Es más fácil para tu carne que nació en este mundo –en tierra y polvo–
entender donde nació y vivió; que entender algo que está dentro de ella
–que no puede ver, ni sentir, ni tocar, ni entender.
Porque la maldición hacia la oscuridad existe de parte de mi Padre:
ella no entenderá la Luz; y para ella será motivo de locura.
En aquellos de los tiempos solo un puñado de hermanos me seguían fieles.
Los demás venían, se iban; tomaban y llevaban; eran como el agua de un arroyo que pasa,
y no voltea hacia atrás; así muchos de vosotros.
Pero para aquellos que en verdad escucharon, el llamado de su Señor; ese llamado fue más
fuerte para vosotros: para aquellos, para los mismos que eran en mi Padre antes de este
mundo y de esta Creación [2] . Ellos pudieron sostenerse a mi lado.
Mas esas grandes bestias, aún persisten contigo: son parte en tu pensamiento y tus
sentimientos. Crees que ellos son tú… porque han formado parte de tu vida,
y de este mundo –desde antes de nacer tú. No los ves materialmente; pero sabes sentirlos:
odio, rencor, envidia, pasión, y todo lo que es oscuridad.
Y te diré, que Yo soy la Luz; mas te enseño a tu enemigo. Y lo tengo que decir como es:
tu enemigo en verdad y de cierto… mortal
.
Tu enemigo, respecto de tu salvación
.
No vienes al mundo a perderte en él; sino a entregar mensaje y enseñanza; a manifestarte.
A enseñar a tus hermanos y semejantes, la grandeza que son en verdad.
Pero mientras tú sigas con esas grandes bestias –que consideras tuyas, has hecho tus
mascotas, y te has hecho uno solo con ellas– no podrás liberarte de ellas.
Porque son tu juez y tu verdugo, tu sentencia y tu condena;
tu arraigo en este mundo, en esta tierra.
En las noches y en los días, cuando la tristeza, la melancolía, la furia,
la envidia, la lujuria, la muerte, y todo lo que es contrario a la Luz,
te invaden en pensamiento, en sentimiento… esas son las grandes bestias que
has hecho en tu vida –una sola contigo. Por eso, tu materia no me puede escuchar,
ni entender… mucho menos percibir la esencia de tu Dios.
Y vienes a una cátedra de Verdad y del Séptimo Sello de mi Padre, y me escuchas,
una y otra vez. Y sales, y son palabras huecas y vacías para ti; ya que le has dado de comer a
esas bestias, que no se sacian de devorarte y apropiarse de tu vida, y tu Verdad.
Sigues pensando con tu cabecilla de bien y de mal; sintiendo con tu cuerpo de bien y de mal.
Sigues en verdad arraigado a este mundo, a este dolor, a este sufrimiento, que no acaba en
una vida, ni en otra. −Te levantas, y vuelves a Ser el mismo de ayer…y no puedes recordar.


ENSEÑANZA. - Mas Yo en Espíritu, te entrego la Verdad. Y entre tanto hablo contigo; entre
tanto mi Espíritu, mi Alma, mi Ser Eterno [3] , te lleva a ti también por los caminos de Eternidad
y de salvación. Y en esos caminos Yo te enseño todo aquello de lo que hablo
a través de esta materia. ¡No son palabras huecas!
la Espiritualidad se manifiesta en vosotros tarde o temprano.
Es un júbilo y un Amor para mi Padre, recibirte –viajero del desierto– porque vienes
caminando –arrastrándote muchas veces– a este recinto que se encuentra en el desierto.
Yo estoy en las puertas esperándote, llamándote a voces.
Te doy la bienvenida para que pases y sacies tu sed, tu hambre, y reposes unos momentos.
Mas tú decides quedarte en este recinto de Luz –que es de mi Padre, de mi Amor;
o decides seguir vagando en el desierto, hasta encontrarme de nuevo [4] .


Porque Yo seguiré insistiendo en que entiendas mi palabra, en Espíritu y en Verdad.
En que sepas a lo que he venido; por quién he venido; a lo que vienes tú a “Ser”.
Para tu carne y mente, difícil entender; por eso te diré, que has encontrado
UNA CIUDAD EN MEDIO DEL DESIERTO. Has venido vagando en él,
y llegas a este portal… porque me escuchas, oyes mi clamor;
porque son palabras que te digo para tu carne –para su alivio y confort.
Al momento que el dueño del huerto sale y te dice: “Ven, que aquí hay frutos; hay agua”; tú
te acercas. Porque has escuchado que hay agua, hay comida, frutos;
que hay alimento, que hay paz.
Por eso tu carne viene; más tan luego se sacia, se retira.
Así, una y otra vez, el dueño de aquel huerto sale, y a voces, te dice: “Ven”.
Tú acudes –lo hace tu carne, no tanto porque quiera en verdad Trascender.
Ella sabe que es de este mundo; sabe que es tierra y polvo, y que aquí se quedará.
Qué le interesa a alguien, que está prisionero, saber que va a seguir, en esa prisión.
A tu materia, solo le importa su confort y bienestar; el cargar con menos peso.
Y eso, he venido también, a enseñarte. Cargas muchas veces, con un peso insoportable…
que no puedes sostener. Porque cargas con bestias pesadas y difíciles, que no pueden
encontrar la paz… porque no la conocen. ¿Cómo hacer a un lado esas bestias?
para que esta materia escuche a su Maestro, a su interno.
A muchas de ellas las habrás de retirar, ignorándolas; a otras habrás de retirar, no
alimentándolas. A muchas, con la fuerza y el poder que tu Dios te da: con energía, con
poder. Porque esas grandes bestias no son parte de ti, y si… son parte de tu destrucción.
Y si te anima −carne y mente humana−
son las que te agobian la vida, y te la hacen imposible.
Muchos me escucharon, y pocos me siguieron; porque dicen:
“Es más grande –allá afuera– lo que tengo que ver, y encontrar”.
Cuando tienen todo el manjar, toda el agua… aquí. Pero, aun así, me escucharán;
y saldré por ellos a buscarlos, y a darles lo que a vosotros os doy hoy.
MENSAJE P/CARNE Y MENTE. - La alegría y la felicidad que buscas −carne y mente− están en
tu Dios, y tú eres el portador de Él. Carne y mente que me escuchas, sí sufres las
intemperies, es porque alimentas a las intemperies; si sufres el dolor, el llanto y la amargura,
es porque tú permites que estén contigo.
¡Levántate en el nombre de tu Dios, y comienza a manifestarte, hijo de Dios!
Carne y mente, escucha el clamor en el desierto. Escucha la Eterna enseñanza de tu Padre,
y de tu Maestro; que vienen hacia ti, para recordarte tu Eternidad, tu salvación;
pero también para recordarte tu trabajo, tu labor; tu lucha y esfuerzo.
No vas a poder quitar nada de ese peso material que llevas, sí tú no tomas las riendas de tu
Verdad; y te levantas, te clamas y proclamas −Uno solo con tu Dios… Luz y nada más.
Y comienzas a quitar aquellas asperezas: a las bestias de tu vida, de tu carne
y de tu mente, y de todos tus entornos.
Porque muchos de vosotros dices amar a tu Señor, pero proclamas palabras
de oscuridad, de mentira, de engaño, de traición.
Muchos dices: “Yo te sigo Maestro”, mas Yo no veo que me sigas.
Sigues a las bestias, que ejercen poder sobre tu materia.
Vienes aquí y te sientes cansado y agobiado; porque ellas te ordenan y dicen,
que esto es cansancio y agobio. Y tú les crees.
Tú en apariencia, escuchas mis palabras −porque no aprendes… a entender;
porque no aprendes a dejar de escuchar a las bestias.
Cómo habré de enseñarte humanidad bendita, que tú eres el que formas tu Verdad Eterna.

Cómo habré de enseñarte, que tu Dios es Amor, y no oscuridad.
Y que no vas a dar un solo paso hacia mi Padre; no vas a dar un solo paso hacia mí,

sino haces tú esfuerzo; porque Yo he hecho el mío… ahora es tiempo del tuyo.
Escúchame… en verdad la fuente de la alegría y la felicidad está dentro de ti;
pero si no la escuchas, no la tendrás.
La fuente de tu Realización, aun siendo tierra, está dentro de ti; porque
Dios omnipotente y poderoso está, y es Uno solo con el Hijo… y el Hijo está contigo.


PREPARACIÓN. - Yo he preparado a muchos de vosotros, para que entregues mi palabra;
la Oración a tus hermanos; la enseñanza pura y verdadera, honesta y sincera.
Yo te he preparado, pero tu carne se opone.
Haces caso a tu materia; a las grandes bestias del miedo, del temor, del fracaso; del qué
dirán, del qué pensarán; del no podré, de la impotencia, de la pereza.
Y me escuchas… pero sigues abrazando a tu bestia; y aun dices: “Creo tiene razón”.
Mas esa duda, se vuelve en contra tuya, y de los tuyos.
Cuando tienes la obligación en ti… de Ser Tú Mismo.
Mas no te da oportunidad la oscuridad, que es engaño… y no te deja oírme.
MANIFESTAR LUZ. - ¿Qué te impide manifestar la Luz de tu Señor?
¿Qué te impide escucharme, y seguir mis pasos?
¿tu carne? ¿un puño de tierra? ¿las grandes bestias que tú alimentas? con miedos, temores,
fracasos. Todo ello es lo que te impide manifestar.
Pero recuerda en verdad, el gran deber que tienes de enseñar a tus hermanos.

Y no porque sea impuesto por tu Dios, sino porque es algo que está en ti… y vive en ti.
Se acaban tus días, y tus vidas materiales; y tú sigues en el empeño de escuchar

y alimentar a tu adversario.
Por eso, el ESPÍRITU DE LA DECISIÓN… tómalo; toma de este fruto y decídete.
No te importe que pase; que hagan; que digan.

¡Dios está contigo… tu Padre, es Uno solo contigo!
Cuando tú lo abrazas y renuncias a las bestias que dominan tu cuerpo y mente
… sois arrebatados por el Espíritu de Luz; y por eso viene aquel arrebato tuyo.
Los pequeños se abandonan a los brazos de mi Padre.
−Yo les he dicho: “Venid a mí, pequeños benditos”.


Mas vosotros que sois adultos, que puedes vencer todo ello hermanos.
Pueblos enteros de mi Padre; en verdad … todo ello, ¿te cansa?
Dime ¿Cuándo vas a dejar de escuchar a la gran bestia? −Cuando tú te opongas a ella;
dejes de escucharla; y ya no la alimentes, ni le des atención.
Cuando la rechaces enérgicamente... Entonces, tu vida material habrá de cambiar;
y aún en las grandes pruebas de la vida de tus hermanos y semejantes,
te podrás sostener, porque sabes confiar en tu Padre.
La vida misma, la VIDA VERDADERA: la de Luz, la Verdadera… es Amor, y es hermosa.
Y esa Vida Verdadera está dentro de ti, porque esa Luz Verdadera soy Yo;
y estoy dentro de ti. Pero no me has seguido a mí; sino a lo que está fuera de ti
–las tendencias de esas bestias; que solamente te atormentan, martirizan; te acaban,
matan y no te permiten hacer lo que viniste a “Ser” a este mundo.
--Pedestales, Pedros, estrellas y auroras de mi Padre [5]
¿Dónde está vuestro cumplimiento?
No puedes ejercer, ni hacer la Voluntad de tu Dios; porque es más grande lo que escuchas
afuera; y los sentimientos que te envuelven son oscuros.
La grandeza de tu Dios está dentro de ti; y no la puedes ver, ni sentir.
Y no la puedes despertar, sí Yo no clamara a mi Padre; sí Yo no te
lo pidiera a voces –a ti– para que despiertes.
Así, una madre y un padre incansables, le repiten una y otra vez, la misma lección al hijo,
hasta que comprende; o la vida misma lo pone en situación de comprender y entender.
--Acepta la grandeza y la Verdad que se te entregan; toma de este pan
y cómelo hasta el final.


Sino sientes esa paz, ese Amor, esa Fe, y esa confianza en ti, es porque
no te has permitido recibir de este pan.
Porque no has hecho tu trabajo. Y el único que puede hacerlo… eres tú; porque tienes libre
albedrío. Y tu Señor, aún con tanto Amor que te tenga, no puede mover tu libre albedrío;
porque es tu libertad de “Ser”, lo que tú quieres “Ser”.
No esperes mas… que de tu Dios; porque Él está en la Verdad de todos tus hermanos;
y de todo lo que te rodea. Desaprende lo que el mundo te ha enseñado
−aún seas la mente más prodigiosa de este mundo.
Todo en este mundo es tierra y polvo, nada más.
Te lo he dicho en muchas formas, pero no entiendes; y piensas que tu mente y tu cerebro
son obra de una grandeza infinita… pero que no manifiestan nada de Luz.
¿Cómo pueden ser obra de tu Dios, y Señor?
Y lo son… pero, cuando tú las pules, y las haces Una sola con tu Dios.
¿Cómo puede entender tu Alma, tu Ser interno, sí está cubierto de oscuridad?
Hasta que llega tu Señor, abre las tinieblas; limpia ese lodo; hace a un lado esa roca
tan dura −que es tu materia− para que puedas escuchar a tu Dios.
Desde la Eternidad, Yo te indico el camino para llegar y manifestarte acá.
Es como lo que te he dicho, de esos dos hermanos: uno dentro de la montaña, y el otro
afuera [6] . El de afuera no puede entender, ver, ni saber lo que hay dentro;
pero cuando pasa el caminante –que es tu Dios– te indica por dónde.
Entonces, ese hermano puede abrir la puerta y dejar salir
a su Verdad –a su hermano que viene cargado de riquezas, de grandezas de Luz.
Permítete en verdad Ser lo que mi Padre ha creado:
Ser la grandeza que Tú Eres. Tienes al menos ese poder: Ser Tú Mismo, ahora y siempre.


INOCENCIA, HUMILDAD. - Pedros benditos; escucha bien mis palabras.
No solamente tú que eres el portal; lo son todos mis Pablos, estrellas y auroras benditas.
Pueblo bendito, cuando vengas aquí –a este páramo en el desierto,
a esta escuela olvidada de los hombres, y de la humanidad; a este huerto de mi Padre,
a este manantial de vida; a esta mesa de tu Dios
–recuerda que la Inocencia es la que te acerca a mí; ese es el camino.
Y la Humildad, es para que tomes de mi mano, y puedas tomar
del verdadero fruto, del verdadero conocimiento.
Entonces, la Inocencia para que te acerques al verdadero conocimiento;
y la Humildad para que bebas y comas de este.
Es decir: abandona tu ciencia, tu conocimiento, tu saber terrenal;
y todo lo que te grita este mundo –para que la Inocencia sea tu capa, tu escudo y tu espada;
para que no puedas oír lo que te grita el mundo.
Humildad, para que sepas en verdad, lo que te ama tu Dios… y lo que tú le amas a Él;
que sepas que esa es la Verdad auténtica y única que te Unifica a tu Dios.
Para que tu mente en verdad pueda tomar del conocimiento verdadero,
necesita tener Humildad; y la Inocencia también –en tu mente.
Y para que tu Alma y todo tu Ser, puedan recibir de la Verdad Eterna, y mi esencia;
y sentirla, aún sin palabras… debes de acercarte con esa Inocencia;
olvidando todo y recordando solamente a tu Padre.
Y para que puedas estar en Él y ser Uno con Él, necesitas de esa Humildad.
Porque la Humildad te Unifica al Amor creador de un Padre, de una Madre,
de un Hijo, que es Uno solo contigo.
Llegará el tiempo y el día, en que mis hijos me escucharán en Espíritu y en Verdad.
Mas es necesario abrir la piedra [7] ; es necesario que tu Maestro salga a llamarles a voces
a estos cuerpos llenos de tierra y de polvo, llenos de mentira, para que escuchen a su Dios.
Que puedes perder en verdad −porque las grandes bestias te aprisionan
y envuelven humanidad bendita.
Sígueme; deja todo aquello que has traído –todo lo que te ha envuelto–
y ofrenda lo que no puedas, a mi Padre [9] .
¿Cómo puedo despertarte sin llamarte a voces, gritarte?
No puedes entregar mi palabra, no puedes ni hacer palabra; y no puedes hacer mi Voluntad
−que es la tuya… porque permites que las bestias roben tu vida.
La oscuridad del mundo te aprisiona cuando tú eres la Luz viva.
No eres esclavo; eres libertador. No eres el último de los Seres;
eres el más grande manantial, la más grande estrella que mi Padre ha creado
–Única en la creación, y en los tiempos.
Que no te espante mi palabra, porque es Oración de mi Padre, para que tu Alma despierte;
para que esa carne te permita que escuches –creación única que Yo he formado con tanto
Amor. Eso eres; y no miseria de este mundo.
CARNE Y MENTE deja de hacer caso, a aquel que te atormenta y martiriza;
y sigue a tu Maestro. Porque en ello está la paz; la alegría de vivir,
la Fe de vivir; el Ser Eterno y Verdadero.
Se que eres tierra y eres polvo, pero eres como el incienso cuando se quema…
que eleva el perfume sagrado a mi Padre. Serás ceniza, pero ceniza bendita
y alabada de mi Padre, porque has cumplido a pesar de todo.
Todos en este mundo se lamentan, y lloran y sufren, por los demás;
pero muchos de vosotros no hacen nada por los demás.
Y no es porque no quieras hacerlo; es porque el gran tirano se opone a vosotros.
Respetad el libre albedrío de ellos; ámalos, y mi Padre te amará y bendecirá.
En verdad, cada uno de vosotros lleva el libre albedrío;
cada uno lleva un camino diferente, aunque todos van hacia la Montaña.
Unos van empezando, otros van a mitad del camino. Y otros casi llegan [9] ;
pero no encuentran a su Dios –hasta que no abandonen todo,
y solamente amen a su Dios, por sobre todas las cosas.
Pero en verdad, ama lo que es verdadero; ama lo que es tu Dios.
Has lo que es tu Dios, y en ese Amor tú manifestarás;
porque solamente la manifestación es el fruto de tu esfuerzo.
Sé Tú Mismo; esfuérzate; se feliz, se alegre. Se comprensivo, se amoroso, se humilde.
Los portales se han abierto, y se cierran lentamente…
pero en ellos se guardan la semilla de la Verdad y de la Vida Eterna.
Sed Uno solo con ellas; y abrirás tu ventana, y tu puerta… cuantas veces tú quieras;
sin que te lo impidan esas bestias.
Cuando tú te decidas; cuando me ames en verdad y me sigas; cuando así lo hagas,
Yo estaré contigo en Espíritu y en Verdad.
Recibid del Espíritu Santo pequeños benditos; preparado has sido, eras y serás… uno y otro.
Pedro serás; tomad y llevad cada uno de tus vestiduras.
Despertaras a tu tiempo, forma y manera.
Os protejo en verdad y de cierto, a cada uno de vosotros.

[1] Se refiere al lugar donde se impartió la cátedra (Volver al texto.)
[2] Desde antes de la creación del hombre, ya existían los espíritus puros... Por eso dice en Genesis 1:26: “Hagamos al hombre, a nuestra imagen y semejanza”; porque en la creación participaron los espíritus puros -tales como es Espíritu de la Humildad, el de la Inocencia, el de la Fe, etc. El “Todo” es Dios (Volver al texto.)
[3] El Espíritu de Jesús, es el Verbo; su Alma es Jesús. Y su Ser Eterno, es su Unificación con el Padre (Volver al texto.)
[4] En otras lecciones el Maestro nos ha enseñado que “el camino del desierto”, es la vida con sus altibajos: alegrías, tristezas, sinsabores, dolores, logros, etcétera. De vez en cuando encontramos un Oasis, y ahí nos refugiamos -una estabilidad temporal en la vida. Tal vez vemos a la distancia −cerca o lejos− la montaña. El “camino de la montaña”, es cuando ya en conciencia, hemos comenzado a andar el camino de la Espiritualidad, y estamos en el sendero correcto para regresar a nuestro hogar celestial (Volver al texto.)
[5] Los “pedestales” son los que canalizan la palabra del Maestro. Los Pedros, las Estrellas y las Auroras son los hombres y mujeres discípulos de Jesús; conocedores de su doctrina, y que orientan y ayudan a sus semejantes (Volver al texto.)
[6] Parábola de los 2 hermanos, en la montaña (Volver al texto.)
[7] En lecciones anteriores el Maestro nos ha hablado acerca de “abrir la piedra”. Ella es el cuerpo y la mente, que forman una “capa”, similar a una piedra, que encierra al Alma/Espíritu. Él a través de su palabra, con sus lecciones, hace un efecto similar al de un mazo, rompiendo una piedra. Lleva su tiempo, pero eventualmente esa roca cederá y el Alma se manifestará a plenitud (Volver al texto.)
[8] El Padre y el Maestro nunca nos abandonan. Cuando en nosotros haya una situación que no podamos manejar, hay que entregárselas a ellos… con toda la Fe, de que nos quitarán ello; y sin pena. Es nuestro Padre Celestial y nuestro Hermano y mejor amigo; que con Amor nos apoyan, hasta regresar a nuestro verdadero hogar celestial (Volver al texto.)
[9] Casi llegan a la cumbre de la montaña. Recordemos que al llegar a ella, habremos realizado nuestro propósito… y trascendido. Mas para ello, es necesario dejar todo (Ver Parábola del Pastor y su morral) (Volver al texto.)