#16 – La oscuridad te esclaviza; Dios te da la Libertad. En tu lucha por entregar a tus hermanos, has hecho la mayor riqueza posible para los cielos

[180923] – EN LOS TIEMPOS, HAS IDO EVOLUCIONANDO. - Te encuentras
hoy aquí, en este
remanso de paz. En este árbol de mi Padre, que
te da sombra y cobijo por unos momentos,
de este valle de
sufrimiento y de dolor; de la intemperie, de la locura. Yo el Buen
Pastor,
vengo hacia ti; como tu Maestro, tu amigo, tu hermano.
Vengo a enseñarte como en
aquellos tiempos te enseñaba, mas Hoy
tienes otra mente; hay más fuerza dentro de ti,
y puedes vencer esas tinieblas; pero aún hace falta mucho más,
para que puedas hacerlas
a un lado; para que puedas tomar todo lo que quieras, de estas
aguas de Luz y de Vida.

En aquellos primeros y segundos de los tiempos, hombres y
mujeres de este mundo,
caminaban esclavos de la oscuridad.
Encadenados en el primer tiempo; mirando hacia abajo,
donde la
oscuridad te hacia ver –hacia el fondo del abismo, hacia el fango y
el dolor.
Y aún te hacia ver, que ese Dios de Luz, de Amor –que te ama–
era un Dios que te castigaba
y sometía; y te impedía toda
acción, que no fuera una rectitud “aparente”, en este mundo.
Pero como tu carne y mente no pueden ser rectas en Luz, cometías
muchos errores
–y con ello aún más, la oscuridad te esclavizaba, te condenaba,
martirizaba;
y te volvías aún más reo, de ella.
En aquellos primeros de los tiempos, los hombres y mujeres del
mundo caminaron muy lejos
de Dios; solo aquellos que conservaron en su corazón un Amor
hacia Él, pudieron
sostenerse; pero aun así, era un Dios que les
golpeaba y oprimía –les decían.
Yo vine en el segundo de los tiempos para enseñarte que mi Padre
es Amor; que el
Verdadero Dios –el que te creó y formó– es Luz,
Amor, compasión; y es perdón.
Vine a enseñarte con mis actos y mis acciones –y con las de
todos mis seguidores… los
verdaderos [1] – que tu Señor te ama y te
perdona. Que tú eres Luz, y que Él, es toda facultad
de Luz.
Algunos entendieron, más otros siguieron de esclavos, y
prisioneros de ese Dios
falso; inventado por tu adversario,
y por tu mente confusa. Hoy, en este tercero de los
tiempos,
vengo en cada uno de vosotros, a decirte: “Eres Luz, y Eres
Verdad Eterna”.
MUNDO, CARNE Y MENTE. - Te he dado en estas cátedras, un
conocimiento muy amplio de
ti mismo; más tu carne –la de
muchos de vosotros– no ha querido entender. Porque no sabe
entender a Dios –pues no puede verlo, ni tocarlo, ni oírlo…
no sabe cómo. La vida que lleva
tu cuerpo y mente, está
hecha para este mundo; para sobrevivir en este.
Mas a los ojos de tu Dios –de la perfección– este mundo es
imperfección, porque es el bien y
el mal juntos; es un caos
–y lo mismo es tu carne y tu mente. Por ello, te digo:
“para poder entrar al reino de tu Dios, debes hacer a un
lado, esa carne y esa mente”.
HUMILDAD, INOCENCIA. - Es necesario que te tomes de la mano,
de la Humildad –y que sea
una contigo. También, es necesaria
la Inocencia. Estas dos grandes fuerzas: la Inocencia y la
Humildad, son un antagonismo, de toda esta materialidad. Tú,
como portas un Alma… un
Espíritu de Luz… puedes hacerlo. Te
puedes tomar de la mano, de la Inocencia; y fundirte
en
Humildad, para ser Humildad; entonces… comenzar a manifestar a
tu Verdadero “Ser”.
ERES PRISIONERO. - Muchos de vosotros −esclavos con cadenas,
candados y grilletes−
corres tan luego sales de aquí [2] , a
esconderte en tu mazmorra oscura –en la que tú mismo, tú
misma, cierras la reja, y el candado. ¡Cuántos de
vosotros en verdad y de cierto, lo hacen?
Esa prisión no
está fuera de ti ¡es tu cuerpo y es tu mente! Y te voy a
decir:
“esa caverna, son todas las tendencias materiales que te
han tenido esclavo, esclava;
en esta creación de bien y de mal. −Lo que tú sigues del
mundo
–mucho de ello, y a veces todo– es una tendencia turbia,
y oscura”.

TU COPA. - Cuando vienes a este abrevadero de mi Padre
[3] , a
recibir el cobijo de tu Dios, y
tomar de estas aguas
limpias −pero, no vacías tu Copa… tan solo le has puesto
unas gotas,
hasta que se derrama; mas crees que la
llenaste, hasta desbordarse, de estas aguas limpias.
Tu Copa está llena, pero sigue con el mismo vinagre,
con el mismo veneno, con la misma
sangre de siempre.
Porque sigues odiando, y blasfemando del mundo; porque
sigues
prisionero de esa oscuridad de allá afuera
–que ha llenado tu Cáliz
de vinagre, sangre; de temor, de pánico; de locura.
Mientras que estas aguas cristalinas son valor, son
Fe, son confianza; son Verdad en ti.
¿Cuántos de vosotros, has sentido la carencia de tu
Dios? cuando sabes que Él está ahí;
pero aun sabiéndolo, y sintiéndolo… se olvidan, tan
pronto salen de aquí.
¿Cuántos regresas al mundo, para ser el mismo
nuevamente? − ¡Ahí la reja, y la prisión!
Eres un Ser libre –en tu albedrío– de abrir el
candado… y tirarlo lejos.
Abrir esas rejas, y ser Libre por siempre. ¿Qué te
impide Ser feliz, Ser alegre?
¿Qué te impide en verdad, Ser Luz? Ser la grandeza
de La Tierra, que Yo hice en los cielos
−con el
poder de mi Padre, cuando te formamos.
¿Qué te impide Ser esa antorcha luminosa, donde
quiera que estés?

Acaso crees que en verdad ¿todo se da, sin esfuerzo
tuyo?
Que todo se logra ¡sí tú no haces, tu trabajo y
labor!
Para ser vencido, solo necesitas cruzarte de brazos;
entonces la oscuridad hará
su trabajo y su labor, porque ella es incansable –es
esclava [4] .
Para vencer tú ¡basta con que hagas tu trabajo,
y tu labor!
Te lo he dicho: “ nadie llega al Padre, sino
es por el Hijo ”.
Yo soy Libertad; soy acción, soy Verbo. −Mas
cómo puedes “Ser Tú”, y manifestarte
como hijo de mi Padre, ¿sino haces tu trabajo?
Luchando por aquello que está en tu corazón, en
tu Ser; por Ser felicidad,
Ser Luz; por la paz, por la bondad, por la
misericordia. O, acaso
¿crees que se dan solas, por sí mismas? No. Ya
están en ti; pero hace falta que broten de ti.
Vacía de ese Cáliz que traes –eso que cree tu
carne y tu mente que saben;
y, que no saben nada. Son solo el Cáliz, el
vaso; solamente es la Copa.
Mas lo que está en el interno, es lo que vale.
VACIAR, LIMPIAR LA COPA. - De qué te sirve una
Copa que no trae nada;
o que está llena de cosas amargas; de venenos.
Yo te digo en Espíritu de Amor y de bondad: “Tú
Eres la manifestación de mi Padre
en este mundo… pero no se va a dar, sí tú sigues
prisionero, en esas rejas.
Sí saliendo de aquí, te esclavizas en una
caverna, donde dices: “Así soy… y así seré”.
Y no cambias: sigues siendo la persona agria,
amarga y cruel; sigues siendo la misma que
odia
y maldice –que no quiere entender que su Verdad
Eterna, no es, su carne y su mente.
Yo te he dicho: “Me amas en verdad”; y te he
dicho: “DEJA TODO, Y SÍGUEME”.
Pero tan solo tu carne lo dice, por recibir
recompensa; y tu mente por recibir gratitud, o un
halago. −Eso de nada te sirve, en verdad y de
cierto.
“Dejar todo” es ya no seguir las tendencias de
tu materia, y de tu mente.
Ya no seguir, lo que le enseñó el mundo, eso ¡Es
vaciar, tu Copa!
Ya no seguir lo que le enseñó la humanidad, a tu
materia, es limpiar tu Copa [5] .
SER TÚ MISMO. - Decidir en verdad y de
cierto, ser portador de esta agua dulce y Viva;
de esta Luz de tu Dios y tu Señor; de este
vino puro y cristalino.
Decidir llenar tu Copa, tu Cáliz, de esta
Verdad Eterna… es Decidir “Ser Tú Mismo”.
Y “Ser Tú Mismo” … es Ser Luz; no es otra
cosa.
TE DOY LA LIBERTAD. - ¿Cuándo habrás de
entender humanidad bendita,
que sigues esclavizado en esas cadenas, y
candados, por tu voluntad misma?
No por la de tu Dios. Yo he venido hacia ti,
a enseñarte tu Verdad Eterna; pero,
es tu deber y tu trabajo, hacer tu Voluntad
Eterna.
He venido a despertarte; a quitarte los
candados, los grilletes; a sacarte de esas
mazmorras;
de esas cavernas oscuras, donde
tú te refugias. Y crees que esa caverna, y esa
oscuridad…
eres tú; crees que esas rejas y
esos candados… eres tú. −Crees que ese vinagre
amargo
y agrio, con el que has llenado tu vida
entera… es tu Verdad Eterna…
Oyes, y me escuchas que te digo “HIJO DE
DIOS, PRÍNCIPE DE LOS CIELOS” … porque en
verdad lo eres. Tú no podías saber que lo
eras –esclavizado como estabas, encadenado
como vivías; mirando hacia el sueldo y hacia
el lodo; encerrado en esas rejas y prisiones.
Yo he venido a quitarte esos candados y
grilletas; a sacarte de todo ello
… para que voltees a los cielos, y escuches
a tu Señor.

No digas solamente: “Creo en ti” −Di: “Hago
lo que tú me dices, Padre mío”.
¡De nada sirve que seas la grandeza en tu
corazón, o en tu mente –sí tú, no lo
manifiestas!
Y luchas por tu salud, por tu prosperidad;
por Ser bondad, Amor, misericordia. Por Ser Luz.
¿En verdad lo haces? ¿O prefieres, qué los
demás lo hagan? –—Sí todos piensan lo mismo
que tú: que los demás, hagan lo suyo ¿Cuándo
entonces,
habrá de cambiar el Ser humano, y empezar a
“ Ser ”, lo que en verdad es?
Qué importa todo lo que digan los demás; sí
los demás lo hicieron, o no lo hicieron.
Tú no vas a responder por ellos; no vas a
pasar por la suerte de ellos; no vas a vivir con
el
dolor de ellos. ¡Importa lo que hagas tú,
lo que manifiestes tú!
¡Importa todo lo que tú estás haciendo, día
por día!
Sí tú no manifiestas la Luz, nadie lo va a
hacer por ti.
Pequeños benditos, vengo a sacudirte para
decirte: “Deja… que la pereza no es de tu Dios;
que la desidia no es de tu Padre; que tuyo
es el trabajo y la labor. Que no vas a vencer,
ni a derrotar lo que se ha metido en tu
carne, y en tu mente –y que no te dejan
ser la grandeza que Tú Eres– sí tú no haces
tu esfuerzo —No puedes vencer a
las tinieblas del mundo, porque ellas, no
están fuera de ti… ya están dentro de ti”.
TU ADVERSARIO. - En este tercero de los
tiempos, la oscuridad es el adversario tuyo;
como
siempre lo ha sido. Mas, tú eres el
Guerrero, y el soldado que debe de comenzar a
limpiar
ese cáliz. Y ¿Qué es limpiar el
cáliz? Es quitar aquel vinagre, y aquel veneno
de tu Copa
–de tu cuerpo, de tu mente. En verdad … es
ya no seguirlos; ya no voltear a verlos ni,
hacer
caso de ellos. Rechazarlos como las
bestias que son –sí, animales oscuros,
que solamente envenenan tu vida, y la de tus
hermanos y semejantes.
MANIFESTAR LUZ. - Cierto, cuesta trabajo
manifestar bondad –a pesar de toda la oscuridad
del mundo, y de tu vida. Cuesta trabajo
manifestar prosperidad, salud, sabiduría;
cuesta trabajo manifestar la Luz, en todas
las formas.
Pero ello es, porque te has cruzado de
brazos; porque piensas que Dios, va a resolver
todo
ello… ¡cuando tú eres el mensajero de
Dios, cuando tú eres el que manifiestas a Dios!
Deja a un lado: la pereza, la desidia; y
¡comienza a trabajar en Ser lo que Tú Eres!
Ya te han hecho esclavo y prisionero –tu
carne y tu mente misma− cuando tan solo basta
con que tú, hagas lo tuyo: desoír a tu
materia; hacerla a un lado, para manifestar la
Luz que
Tú Eres; la grandeza que mi Padre
hizo en los cielos… el Espíritu que Tú Eres.
Ello es, tu esfuerzo, tu lucha y tu trabajo…
es lo que tienes que hacer;
y cuando tú lo haces… es cuando tú me
sigues, no antes.
Cuando escuchas que te dice tu Maestro: “Ven
y sígueme” –tu carne piensa, que con
ir a los lugares donde se manifiesta mi Luz…
ya has hecho tu trabajo.
Te diré, que puedes ir, o estar, toda tu
vida en un templo –mas no hacer nada, de lo que
mi
Padre te mando a “Ser”. — O, puedes estar
en un lugar distante, sin aparentemente
oírme materialmente; mas sí manifiestas
bondad, sí manifiestas Luz… me estás siguiendo.
A cuántos de vosotros, los problemas de tu
carne, de tu mente, de tu mundo, de tu casa,
de tu familia… ¿te impiden manifestar esos
dones, virtudes, potencias?
Ese es tu enemigo, que te ha encerrado en
una caverna donde no encuentras Luz…
cuando Tú Eres la Luz. Es como aquel, que
busca un objeto que se le perdió
… y lo tiene en su mano. −Así estás tú. No
encuentras la Luz de tu vida;
ni la felicidad, ni el Amo, ni la amistad.
−No encuentras cariño y afecto;
prosperidad o abundancia –que, en verdad,
dentro de ti, están...
Pero la oscuridad, en forma de problemas, de
errores, de fracasos; de enfermedades, de
vicios, de muerte, de dolor… están alrededor
tuyo, o hasta en ti.
Y te impiden manifestar a tu Dios. Pero dime
sí no es cierto,
que son los grandes barrotes de una cárcel,
que no puedes abrir.
Porque dices: “Es que hay miseria y dolor;
hay pobreza, hay enfermedad, hay vicio;
hay problemas, hay errores; hay desunión…
hay tantas, y tantas cosas”.
Cierto, esos son los barrotes. Mas Yo te
estoy dando la llave ¡estoy quitando el candado,
y estoy abriendo la reja de esa prisión,
imposible!
Cuando tú vienes aquí, Yo lo hago. Cuando tú
me escuchas, estás saliendo de esa reja.
¡No vuelvas a ella! ¡No te aprisiones en
ella! No pongas tú mismo, el candado… ¡Sé Libre!
¿Qué te impide serlo? ¿Los problemas? −Es el
adversario de tu vida;
problemas siempre los va a haber, porque
este mundo es imperfecto.
Odios, rencores, envidias y todo aquello que
no es de tu Dios –este mundo está lleno de
todo ello: de falsedad, mentira, engaño.
Pero ¡en ti, está la Verdad… en ti está Dios!
DESPRENDERSE. - Mas tu carne vuelve
nuevamente sobre de ti, y tu mente también
–las rejas, imposibles de salir– y te dicen:
“Es que tengo tantas cosas en la vida”.
Y Yo te digo una cosa: “Cuando llegue el
instante de que partas, de este haz de La Tierra
¿Habrá de importar todo ello? ¿El tiempo,
los problemas, los errores, las miserias, los
vicios?”
En ese instante supremo –donde se
separa una cosa, de la otra– es cuando tú puedes
ver …
porque tu prisión se deshizo.
−Era solo humo, una ilusión; solo un engaño de
tu adversario.
Todos los problemas que
había, todos absolutamente todos se disolvieron…
porque nunca fueron reales, en la Eternidad
de tu Dios, y en tu Eternidad misma. …
Difícil para vosotras, carnes benditas, que
siempre has vivido en esto; porque eres de bien
y
de mal. −Pero vosotras Almas ¿Qué importa,
en verdad y de cierto? hasta sí eres hombre,
o eres mujer; sí eres madre o padre, o no lo
eres; sí partieron los tuyos, o no partieron.
En ese instante supremo –que se deshace tu
carne, que se quitan las rejas– te das cuenta,
que lo único que importa, o importó, fue lo
que tú manifestaste… fue lo que tú hiciste.
Fue lo que tú lograste hacer, de lo que mi
Padre te mando a hacer.
Y eso que te mando a hacer… es a Ser Tú
Mismo, Ser Tú Misma.
Por eso, vengo en estos tiempos –en este
Séptimo Sello de mi Padre, para decirte:
“Despréndete de esa carne y de esa mente. En
ese sentido Espiritual, sé en verdad el guía,
y el maestro de tu vida misma. Cuida ese
cuerpecillo, que es de naturaleza
–que mi Padre te dio, como un instrumento de
manifestación. −La vida le ha maltratado
y le ha enfermado; recupérale, pídele a tu
Dios, y a tu Señor.
Haz tu trabajo y labor, porque en ello
aprenderás, de lo que tienes que hacer en el
mundo.
En lo concerniente a lo que es
Eterno, Yo solamente te vengo a recordar…
porque tú, todo ello ya lo sabes. −Eres
maestro de Luz, porque eres Luz misma−
Y la Luz es maestría; y la Luz es, sabiduría
y conocimiento.
Muchos DONES, GRACIAS, VIRTUDES Y PODERES,
se han manifestado en este haz
de La Tierra; y se pueden manifestar a
través de ti. Pero, muchos de ellos han sido
corrompidos por la oscuridad; han sido
tomados por tu adversario
−porque no le conviene a él, que tú los
tengas y manifiestes.
Muchos, han sido tergiversados… para que tú,
no los busques y no los manifiestes;
porque ellos son principio de tu Libertad –y
de la Libertad, de tus hermanos y semejantes.
El Espíritu de la riqueza, y de la
manifestación de todo bien, es de tu Dios y tu
Señor.
La prosperidad y la abundancia, vienen de un
Padre de Amor; y no solamente son
esa riqueza material –como tú la puedes
entender– sino una riqueza Espiritual,
de toda manifestación de Luz: Amor, bondad,
misericordia, clemencia, Humildad, Unión;
y todo aquello que es en bien para ti, y
para los tuyos.

Mas la oscuridad haciendo su trabajo y su
labor, ha envenenado a tu materia, haciéndote
creer que esto es, producto de ella misma. Y
tu adversario se ríe, porque sabe que
la miseria y la pobreza, son azotes de tu
vida; y de la humanidad misma.
Cuántos de tus hermanos, teniendo todas sus
facultades físicas y mentales, se esclavizan
en un solo trabajo, en una sola labor; donde
les consume toda su vida. Y no pueden
tener más, que para sobrevivir. Son
explotados por otros; y esos otros, por otros
más.
Van sobreviviendo con lo poco que tienen, y
piensan que su Dios les ha encadenado a ello;
y les ha sometido a esa esclavitud temporal.
Yo te digo que mi Padre, es riqueza y, es
abundancia.
Mi Padre, es el Poder Supremo de esa
Multiplicación, y de esa abundancia infinita.
Más sí tú cierras tu mente, y permites que
ella domine –en esa miseria mental– en verdad
y de cierto, no podrás caminar mucho; porque
tendrás que ser esclavo, de un tiempo falso
[6].
Y de una tortura de miseria, pobreza y
enfermedad. Porque detrás de esa miseria y
pobreza,
vienen todas las calamidades
del mundo –para ti, y para tus hermanos y
semejantes.
Rompe con esa esclavitud –tu Dios es
riqueza, prosperidad y abundancia.
Cimienta ello en tus hijos; y en los
hijos de tus hijos. Que sepan, que hay que
triunfar,
y vencer en este haz de La Tierra, para
manifestar esa abundancia.
Con ello también te quiero decir que esa
lucha y trabajo, deben de ser encaminados,
para lograr tu manifestación. −El
manifestar riqueza y abundancia,
es manifestarte, Tú Mismo, como hijo de
Dios [7] .
No lo veas con los ojos de la
oscuridad, que te dice: “que es para
vanagloriarte, y para
perderte en
esta tierra”. Porque en verdad, pobres y
ricos se pierden en la oscuridad;
pobres y ricos son sometidos; son
corrompidos y son enviciados
–así tengan prosperidad, o no la
tengan. Buenos y malos en este mundo hay
−así igual, entre la gente que tiene
riqueza, y la gente que no la tiene.
Tú no puedes ayudar a tus hermanos,
sí estás bajo el azote de la miseria;
tú no puedes prosperar a muchos, sí
está envilecido tu corazón –así tengas
la mayor prosperidad, riqueza o
abundancia de este mundo –que tierra y
polvo son.

HACER RIQUEZA PARA LOS CIELOS. -
Pero en el instante mismo de tu partida,
te darás
cuenta: cuando has
utilizado todo ello, con tu corazón, con
tu Luz verdadera.
Y que en la prosperidad, y en la
abundancia… ¡Has manifestado, la
grandeza de tu Padre!
Que en tu
lucha por ser Libre; por entregar a tus
hermanos, has hecho
la mayor riqueza posible para los
cielos:
manifestarte en este mundo,
atesorando esos tesoros grandiosos, para
tu Dios, y Señor.
Todo ello ¡Son frutos y flores, que
llevas a la Eternidad, que llevas a mi
Padre!
Así que ¡Soporta! ¡Has que tu carne
y mente, mantengan esa Luz!
a pesar de todas las adversidades; a
pesar de todo lo que vean;
oigan; sientan, perciban… sueñen —
¡A pesar de todo ello, sé Luz!
El que quiere manifestar
prosperidad, alegría –con todo su
corazón… debe de luchar.
El que quiere vencer; llegar a la
patria de mi Padre… por igual, hermanos
benditos.
Todo en esta vida es una lucha, es
un trabajo, y un esfuerzo, de tu Verdad
Eterna.
HAS VENCIDO LAS TINIEBLAS para
llegar aquí; las grandes adversidades,
que se han cruzado en tu vida — ¡Hoy
estás aquí, has llegado!
Ahora, Yo te digo: “Deja esas rejas;
deja esas cavernas. Vacía esa Copa, y
toma de estas
aguas cristalinas.
−Lava de este Cáliz, y aprende a
utilizarlo… y no que él, te utilice a
ti.
Aprende a utilizar el cuerpo y
la mente, como tu instrumento divino.
Y no que ellos, te utilicen, como un
instrumento de oscuridad.
Porque, si bien la ignorancia estaba
contigo; hoy está la sabiduría.
Es tu libre albedrío: tomar ella;
lavar de tu Cáliz, y llenar de este vino
nuevo… todo tu Ser.
Porque sí Tú
Eres Luz aquí, y sales con esta Luz para
siempre; donde quiera que tú andes,
hijo de mi Padre Dios, y Señor…
serás Luz para toda la creación, para
toda la humanidad.
REPETICIÓN. - Corderos de mi Padre,
muchas veces tu carne, tu mente dicen:
“Señor, eso ya lo he escuchado”. −Yo
no vengo a que me escuchas, vengo a
decirte:
“Haz lo que te estoy diciendo” –y
cuando tú digas: ‘Señor, ya lo he
hecho’; te habré de decir:
“En
verdad y de cierto, ya estás conmigo. Sé
que me sigues.
Ya estás, en tu patria verdadera”.
Mas, antes de todo ello, no me digas:
‘he escuchado; ya lo sé. Eso siempre
lo he escuchado’ porque ello significa
que tu carne,
tiene un gran tesoro
de piedras y palos; entonces, lo que
hace, es solo juntar más y más.
Y eso, no te permite manifestar.
Una cosa es escuchar, una cosa es
oír; otra cosa es entender… y muy
diferente
a todo ello, es hacerlo. Yo vengo a
decirte: “¡Hazlo!”. A decirte: “no me
digas,
‘ya lo escuche, ya lo oí, ya la
entendí’; porque el que oye, escucha y
entiende,
en verdad y de cierto, lo hace”.
ABRIR TU PUERTA. - Esta agua, sí no
la compartes, en verdad y de cierto,
es porque no estás haciendo tu
trabajo, ni tu labor”.
Esta agua que te entrego de
conocimiento: sí tú no la manifiestas…
se estanca.
Tu carne y tu mente son un Portal
que se debe de abrir para entregar las
aguas;
no de cerrar para retenerlas. −Hoy
has venido a recibir más agua,
de la que ya tienes; y te pregunto:
¿Cuánta has regado?
Has venido, no para que digas: “Ya
lo sé”; has venido para que me digas:
“La he entregado, Padre. He
manifestado lo que tú me has dado… y que
Yo soy, también”.
Porque ese gran
lago que estás almacenando dentro de ti,
no es tuyo; es de tu Dios.
Mas es Uno solo contigo; y cuando tú
lo entregas −entonces entregas tu
Verdad, al mundo.
Importa, lo que tú hagas, porque va
a importar que digas:
“Señor, tú me disté en abundancia
Luz; y Yo abrí mis puertas, para
entregar Luz”.
Puedes preguntar carne: “¿Señor:
cuáles son esas puertas? Dices que es mi
carne y mente”.
Yo te digo: “Si, son
puertas que pueden retener lo que Yo te
doy; o pueden
dar lo que Yo te he dado”. ¿Y cómo
lo dan? ¿Cómo se abre una puerta?
Se puede abrir hacia afuera; o hacia
adentro [8] . Y,
Yo te digo:
“Cuando tú lo haces a un lado el
cuerpo, está abierta”. Pues así
también tu mente;
hazla a un lado, que no esté
cuestionando –porque cuando
cuestiona, lo que haces
es cerrar tu puerta. −Y cuando
dices: “Señor, ya lo sé”,
te digo: “En verdad, no lo
sabes; en verdad, has cerrado tu
puerta”.

MARES. - Cuando tu escuchas de
tu Maestro una palabra, y otra
igual, y dices:
“Me repites, tanto y tanto”. Yo
te digo: “Carne necia, deja de
estorbar, la labor de tu Dios”.
Tienes mares adentro de ti
¿Cuándo vas a acabar, de soltar
tanta agua, que Yo te he dado
–
que mi Padre te ha dado? Mares
de bondad, de sabiduría, de
conocimiento; de Humildad.
Mares
de Fe ¿Cuándo vas a poder dar todo
eso, a la humanidad?
Cuando hagas a un lado tu mente;
cuando hagas a un lado, aún las
necesidades de esa
materia; aún
aquellos arraigos que ella tiene.
Porque lo que te impide abrir, es lo
que
también te impide recibir. Y
lo que te impide dar… es lo que te
atormenta día con día.
Tu mente en soberbia, me dice:
“Señor ¿por qué repites aquello?”. Y
Yo te he dicho:
“¿Acaso lo has entendido?; acaso
en verdad y de cierto ¿lo has hecho,
ya?”
Yo te invito nuevamente: “Toma
tu cruz, y sigue a tu Jesús”.
Seguirme a mí, es hacer lo que
Yo te digo. −Deja ya, de cuestionar
mente bendita
¿no ves que tu eres solamente,
un instrumento de mi Padre?
¿Cuánto sufres en este mundo de
caos, de bien y de mal – mente,
cuerpo humano?
Muerte y miseria; destrucción,
frio, abandono. ¿Quieres dejar ese
fardo
pesado y angustioso? — ¿Quieres
dejar de sufrir, carne y mente
bendita?
En verdad, sigue a tu pastor. Sé
Luz, a pesar de todas las
adversidades que tengas, y sientas.
Todo es solamente una ilusión;
todo es solamente una fantasía, una
farsa de tu enemigo
−de esa oscuridad que te aterra.
De ese miedo, de ese dolor; miseria,
muerte, destrucción
–que siempre habrá en este
sistema de bien y de mal… porque es
bien y mal.
Tu hijo bendito, ¿me entiendes
en verdad? ¿me sigues, en verdad?
¿Caminas detrás de mí, haciendo
mis obras y mis actos –que son tus
obras, y actos de Luz?
Deja
mente bendita de levantarte como la
tirana de tu cuerpo, de tu vida
misma
¿Quieres sentir la felicidad?
¿Quieres sentir a tu Dios?
Haz tu trabajo puerta: abre,
para recibir; abre, para entregar.
Reten, cuando debas
de retener esas aguas; y
suéltalas, cuando sea el momento
propicio,
para entregar, a tus hermanos y
semejantes.

Cada uno de vosotros, habrá de
hacer su TRABAJO Y LABOR. −No es una
labor individual,
es una labor colectiva. Cada uno
de vosotros, habrá de hacer un
trabajo y una labor
diferente.
Habrá de luchar y trabajar
arduamente; de prosperar, en una, o
en otra forma.
El Bastón de Mando que Yo te
entrego, es para regir. Pues muchas
son las Almas
llamadas a mi Padre: para
cumplir, laborar; y hacer de este
mundo, una estancia de Luz.
A cada uno de vosotros, hablo.
No se le digo al que está a un lado,
o al otro… te lo digo a ti:
“Eres la Esperanza del Altísimo,
para que a través de ti, todos sus
hijos reciban del
regocijo Espiritual –y sepan que
deben de luchar y trabajar; porque
tu Padre es lucha,
y es trabajo, es labor — Y Yo te
digo: “el pueblo clama; la humanidad
pide ‘dame esto,
dame aquello’… Tú Eres mi hijo,
Tú Eres mi hermano, Tú Eres mi
amigo;
Tú Eres mi mensajero… Tú Eres el
que entregas la Luz, al mundo”.
¿Cómo dejas que te metan en el
lodazal, entre los puercos, el fango
y el lodo?
Cuando Eres un príncipe de los
cielos. −No vienes a que te juzguen;
vienes a juzgar.
Vienes a imperar sobre todas
esas bestias, y criaturas que te
envenenan.
No eres esclavo … Eres Luz del
mundo.
Pero tu mente no te lo permite
entender, porque ella se cree reina
y soberana
–cuando solo es tierra y polvo,
y nada más. Y también, tus libros.
No vas a llegar a mi Padre con
tu gran libro y decir: “mira, sé
este libro de pie a cabeza.
Soy sano y salvo”. Te dirá mi
Padre: “No has hecho nada. Es tierra
y polvo y nada más”.
Pero llegará aquel con su
Humildad y dirá: “Señor, no sé nada;
pero hice todo lo que está en
mi
corazón”. −Y le dirá mi Padre:
“Entra hijo bendito, porque tu reino
te está esperando.
Yo soy tu Padre, y tu mi hijo;
porque me lo has demostrado …
aun en esta gran tribulación del
mundo, aun en todo ello”.
Únanse hermanos, para prosperar.
Cuando uno de ustedes esté débil (no
siempre, será así)
después, será
el más fuerte. Pero Hoy por Hoy,
puede ser el más débil. Levantadlo
entre
todos, y encumbradlo.
Háganlo un hijo digno de Dios.
Fortalézcanlo en todas sus
necesidades, hasta que sea el
momento que él entregue, también a
manos llenas. −No se
detengan
por la oscuridad; ustedes son la Luz
–y la Luz es triunfo, éxito y
victoria; logro y
realización.
Aun en estas cavernas de la
humanidad, ustedes brillan como
estrellas sublimes
de los
cielos; como el más grande
resplandor de los cielos. ¡Así sois
vosotros, en
La Tierra!
[1]
Antes ya nos ha dicho el Maestro que cuando bajó y se encarnó,
vinieron con Él (no necesariamente en el mismo tiempo; sino en
el adecuado) sus más fieles discípulos. Juntos, en los tiempos y
en las edades; sus mensajes y acciones cobrarían sentido en
nosotros, y voltearíamos a ver, en nuestro interno
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[2]
Donde se impartió la cátedra
(Volver al texto.)
[3]
Lo hacemos cuando asistimos a sus cátedras; cuando las leemos y
repasamos; o cuando entramos en meditación, y cuando oramos
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[4]
Los seres de oscuridad nunca descansan; por eso son más
efectivos; y más cuando los hijos de Dios se cruzan de brazos
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[5]
En lecciones anteriores, el Maestro nos habló sobre “La
Naturaleza”, y “El mundo”. Este último, es la maldad que
la oscuridad puso en La Tierra. Por eso al no seguirlo, vaciamos
nuestra Copa. Por otro lado, la humanidad se ha
“contaminado” del mundo; éste la ha enfermado… pero ella, no es
el mundo. Entonces, el ya no seguir lo que la
humanidad nos ha enseñado, es limpiar nuestra Copa
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[6]
Referirse al Glosario, a “Tiempo Eterno”
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[7]
Ese sentimiento de que no somos merecedores de la riqueza y
abundancia; y de que la pobreza no acerca a Dios, es una falacia
de la oscuridad. Dios no es miseria; es todo abundancia, y
nosotros somos sus hijos, y herederos
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[8]
Abrir la puerta hacia afuera, es abrir nuestro Portal para dar;
abrir hacia adentro nuestra puerta, es aceptar,
recibirEspiritualmente, somos Eternos; mas nos advierte el
Maestro Jesús que, materialmente tenemos poco tiempo
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