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#11 – En tiempos turbios, mídete en un Tiempo Eterno. ¡Eres Dios! ¡Eres Chispa Divina! y lo has olvidado. No has venido a aprender; ya todo lo sabes, Eres un Maestro

[180708] – RECOSTADO EN LA ETERNIDAD DE LOS TIEMPOS , cuando la Creación que
conoces se formaba. En ese instante… una atención Eterna sobre vosotros
–que no tiene nada que ver, con tus medidas; tiempo, y reglas del tiempo del mundo.
Pero al caer la oscuridad junto de ti, te ha engañado en muchas formas incontables
−como incontables los tiempos que tú cuentas. Cada instante en que tú te sumerges en
este conocimiento del bien y del mal, o en un conocimiento de oscuridad…
es un instante en que tú, eres atormentado y engañado.


TIEMPO MUNDANO. - Vives un tiempo material que te atormenta, te esclaviza y te hace
creer que vives solamente esta existencia. Y así vienes viviendo una vida tras otra;
así vienes sufriendo un tiempo tras otro. Porque no puedes despertar de este sueño
−no puedes entenderlo, ni verlo, ni sentirlo… ni escucharme−
porque basas todo tu Ser en una existencia efímera y pasajera –en tu materia.
Y en el tiempo que tu mides; que es el tiempo en que tú te esclavizas, ya que solamente es
una medida tuya –una regla de tu materia, más no de tu Ser Verdadero y Eterno.
Muchos de vosotros – muertos [1]− caminas en un cuerpo que cree estar vivo;
pero que vive para un bien y para un mal.
−Vive para un adversario que se encuentra engañándole,
a cada instante, cada segundo.
Cada uno de vosotros sigue esas reglas, y en esas reglas perece; cada uno,
sigue los dictados de la carne y de la mente; y en ello queda, porque en ello cree;
Porque en ello ha vivido su aparente vida, pero no ha vivido, la Vida Verdadera.
DIOS ES VERDAD. - Yo soy la resurrección y la Vida; soy la Vida Verdadera; soy la Luz; soy la
Eternidad. Soy la Verdad que está dentro de ti, y que grita a cada instante como sinceridad
como autoridad tuya, que te rige en cada palabra que sabes que es mentira, o que es
Verdad. Tú lo sabes; puedes distinguir a tu Dios, a tu Verdad; lo que Tú Eres en verdad.
Porque la Verdad siempre la has llevado, siempre ha estado contigo.
Porque eres mi Creación, y toda Creación está formada de su Creador;
y todo Creador está dentro de su Creación.
Cuando Yo me recosté en los tiempos y en las edades, en verdad te di la bienvenida a la Vida
Verdadera y Eterna. Eres Eterno y Verdadero; eres Luz; eres Verdad.
Y no hay tiempos, ni edades; ni medidas, ni reglas para tu Dios; más que aquella que
pudieses concebir en un Bien Eterno, y una Bondad Eterna; en lo que es justo
y verdadero; en todo lo que es Vida Eterna.
Yo salgo a tu encuentro, vengo hacia ti al camino, para decirte: “Ven pequeño de mi Padre,
que Yo te he esperado, y aguardado en los tiempos que tu consideras,
y en las edades que tú has medido y puesto regla.
Yo he esperado para que salgas del olvido, del adormecimiento y aún de la muerte.
Yo te he esperado para que llegase este momento…
donde tú te acercas a tu Verdad, a tu Creador, al Maestro.
Deja pues los utensilios de tu vida −porque eso son tu carne y tu mente: el instrumento para
morar en esta tierra donde tu aprendes el bien y el mal.
−Mas te recuerdo que no has venido a aprender… porque ya todo lo sabes.
Sino porque tú decidiste venir a este conocimiento.
NO VENISTE A APRENDER. - Puedes decir: “estoy aprendiendo”, pero te digo:
¿Es necesario que aprendas el bien y el mal, que aprendas lo malo? sí tú eres un Ser Eterno
que se encuentra, en Luz Eterna. −Has venido por desobediencia [2], a este mundo de
conocimiento; donde el pecado es el pan de todos los días.


CHISPA DIVINA. - Pero te vengo a recordar que eres hijo de Dios, hecho a imagen y
semejanza de mi Padre. Para tu materia se puede escuchar como blasfema, pero… ¡Eres
Dios, y lo has olvidado! Eres hijo del Altísimo; Uno solo con Él; luego entonces, eres Chispa
Divina
, eres Dios. Y Dios es Creación, Luz, Verdad, Vida Verdadera.
VIVES Y MUERES. - Tu carne y mente viven y mueren al mismo tiempo, en este mundo
–desde que nacieron. Al ser este mundo, una creación de bien y de mal; está muriendo, así
como está viviendo. Así como vosotros os lamentas, así ríes; así como cantas, así también
lloras. Este mundo no puede existir por siempre;
toda esta Creación, todo lo que tú veas material, es tierra y polvo.
CONOCIMIENTO MATERIAL. - Así que ¿Cuándo habrás de entender que tu sabiduría y tu
conocimiento, de nada te sirven cuando tú estés con mi Padre? porque Él es Espíritu.
Has sentido el Amor, la bondad. ¿Cómo explicarlo en un libro? ¿Y si lo explicares?
De qué serviría, estando en la Eternidad de tu Dios; donde todo es bondad,
Amor, Vida y Verdad Eterna.
Todo ese conocimiento que tiene tu mente, tu cerebro;
todo lo que has escrito, polvo y tierra es.


ENSEÑANZA DEL MAESTRO AL ALUMNO (Plumas). - Plumas benditas de mi Señor, que
escribes la Verdad de mi palabra: aún esta palabra transmitida a través de un cerebro
preparado −de una vida preparada− puede ser tergiversado,
porque todo pasa por ese tamiz que es la materia.
Estas palabras pueden ser malogradas en tus escritos, en tu grabar de voces.
Tú sabes la esencia del mensaje, porque recibes del Maestro al alumno; recibes de la escuela
al Maestro. Sí sigues ésto, habrá de comprender tu carne –que con Fe se hará a un lado−
que pueda manifestar al verdadero Maestro.
La verdadera enseñanza viene de Dios hacia la humanidad; del pastor al cordero; del
Maestro al alumno −directa la palabra. Por eso es necesaria la Cátedra y el desarrollo [3].
Es necesario acercarte a tu Dios, porque la sabiduría se transmite así.
Vosotras plumas de mi Señor, tienes que tener la destreza, y habilidad en tu corazón,
para que la materia vea esos errores: que tu grabar de voces puede ser equivocado,
transformado y mal entendido por tus hermanos y semejantes.
Tú que estás presente aquí, puedes entenderlo y discernir la verdad de las cosas…
porque has escuchado del Maestro al alumno.
Te digo: “solamente en esta Luz −en este poder que mi Padre me da, y te da− puedes
sostener la verdadera enseñanza”.
El Maestro también es tu Ser interno: tu Alma, tu Espíritu, que enseña como el Maestro al
alumno; a su carne, a su cordero, le enseña el camino a seguir. Mas sí el alumno es reacio,
necio; sí no quiere cambiar, habrá de sufrir las consecuencias.
Porque al no escuchar a la Luz… o se escucha a sí mismo en confusión,
o escucha a la oscuridad.
Vosotros estás despertando dentro de ti, y dices: “estoy aprendiendo”.
Tu carne y mente están aprendiendo; pero el Maestro está dentro de ti.
Ese Maestro es tu Señor y eres tú mismo; porque eres Uno solo en Él.
IGNORANCIA. - Vengo a recordarte tu Verdad, tu esencia; a recordarte que eres hijo del
Altísimo, concebido a su imagen y semejanza.
Vengo a decirte: “Alma, Espíritu bendito, vienes a manifestar. La Maestría y la Cátedra de tu
Vida, es manifestar la grandeza que ya está dentro de ti”.
La carne como un alumno, va aprendiendo y va quitando esa enfermedad terrible que se
llama Ignorancia . Muchos de tus hermanos están enfermos y mueren cada día por ella; y
blasfeman contra su Dios. No es una enfermedad material de tu cuerpo, sino es una
enfermedad de todo tu Ser, de tu Verdad.
La Ignorancia aprisiona a tus hermanos y semejantes, los hace esclavos de ella; los obliga a
tener frutos de oscuridad; los maltrata y los maldice, envejeciéndolos, acabándolos
espiritualmente; llenándolos de miseria, de muerte, de enfermedades, de vicios.
¿Cuántos de vosotros en verdad tenéis vuestra casa llena de Ignorancia; y a vuestros
hermanos y semejantes?
Mi Padre no te puede mandar calamidades, ni tristezas, ni miserias, ni muerte, ni
enfermedad, ni pobreza. No entiendes y no comprendes que tu Dios es Luz pura; y en la Luz
pura no hay ni un punto de oscuridad. Él no te maldice; no te señala; no te reprime; Él no te
arroja de su lado. Sois vosotros mismos que haces caso al adversario, al engaño.
Os he dicho que cada segundo de tu vida, la oscuridad te engaña a través de tu mente,
de tu pensamiento; de tu sensibilidad material, y a través de toda la humanidad que se
encuentra envuelta en esa enfermedad, de la Ignorancia.


HERMANO TIEMPO, MOMENTO ETERNO. - Debéis de saber que el Tiempo de mi Padre es
Eterno. −Muchos de vosotros llegáis a la cátedra; y así como llegas, dices: “ya es tarde; ya es
tiempo de volver a mi vida”. Y Yo te pregunto: ¿Es vida?
Aprende a vivir tu tiempo, y tu momento Eterno; a disfrutar cada instante de tu vida,
como lo es tu Señor. Tu hermano Tiempo ahí está; pero también como el agua,
como el fuego, como todos tus elementos, sirven para bien y para mal… así el Tiempo.
Sí no lo respetas; sí no lo aprecias; sí tú no sabes el instante que a ti te toca…
habrá de ser destructivo para ti; como lo son los elementos;
mas también habrá de ser beneficioso como ellos.
Cuando tú sabes que debes de vivir tu Momento Eterno, el Tiempo sabrá que eres hijo de
Dios; y que eres como él… un poder de mi Padre.
Aprende a vivir cada instante… porque no se repite –nunca, jamás;
ya que lo Eterno es por siempre.
Y no midas con vara humana, y digas: “a este Tiempo, tengo que nacer; a este tiempo,
tengo que morir”. −No, no te midas en tiempos de oscuridad de bien y de mal.
En tiempos turbios, mídete en un Tiempo Eterno. Vive conforme tu corazón, conforme tu
Verdad. Vive cada instante, único como es: ese lugarcillo donde estás; esas ropas, todo lo
que tú tienes −incluso tu cuerpo− este instante que estás aquí; este instante que estás
viviendo, es único… no se volverán, a repetir.
Luego entonces, el saber apreciar ese Momento Eterno que tú tienes, es saber medir tu
Verdad Eterna; es saber que Dios está contigo.
Vive tu momento manifestando Luz; manifestando el poder.
Por instantes tu materia desfallece, y tu
Alma y Espíritu se levantan a mi Padre. ¿Sientes dolor en tu cuerpo? ¿Sientes malestar
dentro, y fuera de ti? ¿Sientes miseria, pobreza, enfermedad?
Alaba a mi Padre; ofréndalo todo a mi Padre. Vive el instante como te lo da la vida; y
aprende que el cuerpo, y la mente solamente son instrumento
para que tú manifiestes en esta vida.
MANIFESTAR LUZ U OBSCURIDAD. - Cuando tu corres al lado de alguien que amas mucho;
cuando corres y abres las puertas y bendices al sol, a las estrellas; cuando ves un río lleno de
frescura, o a la naturaleza; cuando visitas a un hermano, a un amigo; cuando haces algo que
tú crees positivo para ti… en ese instante manifiestas tu Luz [4] . No necesitas de
conocimientos; de libros, de toneladas de conocimiento para amar, para querer, para
bendecir. O sea, que tu carne no necesita nada más para manifestar, solo que tú, [5] seas el
que entregues, y tu carne sea sumisa y obediente para entregar.
Cuando manifiestas oscuridad, enojo; cuando reprochas a tu hermano y semejante;
cuando le maldices; le acusas o le señalas, no haces más que engrandecer la oscuridad
que de por sí, oprime tu vida material.
¿Cuántos y cuántos de vosotros, lo hace? y lo seguirás haciendo, una y otra vez. Mas debes
de manifestar tu grandeza, y tu Luz, en misericordia, en comprensión, en perdón, en
arrepentimiento, en bondad, en Amor, en Luz; y no permitir que la oscuridad se manifieste.
No necesitas un libro; solo aprender que Tú Eres el dueño de tu cuerpo y de tu mente;
y el que lleva las riendas de su Verdad.
Este mundo material lo puedes estudiar, vivir, crecer en él –con tu mente, con tu cuerpo.
Es tierra y polvo, pero también naturaleza. Mas no confundas esa naturaleza, y ese poder de
vivir, de pensar, y aprender… con tu Eternidad –con lo que Eres verdaderamente.
Todo lo que tú has aprendido −sí lo haces con Luz− en Luz se manifestará.
Sí tienes un cuerpo que has ejercitado, y lo haces con Amor, con bondad; habrás de tener
salud y habrás de enseñar salud a tus hermanos.
Sí tienes una mente que sabe proteger a sus hermanos, con las leyes materiales,
y lo haces con tu corazón; habrá de ser manifestación de Luz. −Lo que te quiero decir,
es que cuerpo y mente, son tu instrumento de manifestación en La Tierra.
Todo lo que aprende tu cerebro, y lo que manifiestas… sí lo haces con la Maestría y la
Verdad que llevas dentro, habrá de ser el instrumento más hermoso de manifestación de
Luz. Sí lo haces en oscuridad será de oscuridad. Tú decides a quien tomar por Dios
–porque también la oscuridad llama dios, a su dios.
Mas Yo te hablo del Dios de Vida y Verdad Eterna.


Estas ESCUELAS ESPIRITUALISTAS, estos templos son para aprender eso – sí a eso le llamas
aprender, has venido a aprender. Pero Yo te digo: no confundas lo que es material, con lo
que es Espiritual; lo que es de Dios, y lo que es del mundo.
Sí ésta fuese una escuela material, se te enseña lo material –para que vivas lo material.
Pero sí llevas esencia de Luz, de Verdad –un maestro como lo que tú eres, y llevas
conocimiento material, para el mundo material– habrás de hacer grandezas materiales…
pero con una esencia Espiritual.
Es necesario que tu carne y mente se adiestren en este mundo, en lo que deben de
aprender y en lo que deben de manifestar. Mas es necesaria también la Enseñanza
Espiritual, para despertar a tu verdadero Ser, y a tu Maestría.
Has venido por pecado, por desobediencia; pero al manifestar tú, vences las tinieblas, y
regresas a casa con un gran galardón: haber vencido las tinieblas, al tirano; haber vencido
por sobre toda esta Ignorancia.
Cuando te des cuenta de la grandeza que está dentro de ti, sabrás que no has venido a
aprender; que tú ya eras, y eres maestro. Que tu forma de manifestar es Luz, y que todo lo
que puedas manifestar, es a través de tu cuerpo, entrenado en esta vida.
Sí tú lo haces con esa maestría de Luz, será una manifestación aún más grande de tu Verdad.
Sí puedes llegar a manifestar prosperidad, puedes enseñarle a tus hermanos y semejantes,
la grandeza de un Dios, su Amor, su abrigo, su amparo; y que su Dios es Luz en todas las
formas. También a manifestar salud, fuerza, prosperidad.
VERDAD SOBRE RAZÓN. - Hoy has venido a la cátedra de tu Dios, y habrás de escuchar
muchas cosas que al principio te confunden; pero que habrán de ir despertando una Verdad
que no tiene otra cara; porque la Verdad es la misma, donde quiera que la veas. Y no puede
tu razonamiento, ni tu entendimiento vencer a la Verdad… que no puede cambiar.
Tu razón es la barrera que te impide trascender; la razón es la que te retiene en este mundo;
la que no te deja ver más allá. Atrévete a quitarla; atrévete a cambiar la razón por la Verdad.
Atrévete a “Ser” lo que tú siempre has sido; lo que eras, eres y serás;
a derrumbar esas barreras. Es tu deber… es imperiosa la necesidad de buscar
la forma de manifestar, la Luz que Tú Eres.


PARABOLA DE LOS 2 HERMANOS EN LA MONTAÑA. – Se hallaban en las cumbres de una
montaña, perdidos. Uno de ellos encontró un túnel y entró para resguardarse. Caminó hasta
encontrar que se llegaba a un gran valle lleno de Luz, de agua, de miel, de leche y frutos
interminables –de sabores únicos y exquisitos. “Un paraíso” decía él.
Comió y se llenó de ellos. Quiso regresar, cargado de frutos, de flores; hasta de piedrecillas
hermosas –eran joyas preciosas para él. Pero encontró que ese pasadizo,
por donde había pasado, estaba derrumbado.
Comenzó a escarbar con sus manos; pero esa tierra lastimaba, hería; y estaba sucia.
Regresaba una y otra vez, y volvía a escarbar. Advirtió que escarbando un poco más de lo
que él pensaba que podía –ya había vencido un poco su fatiga, su cansancio, su dolor,
su incertidumbre– avanzaba un poco más.
Así fue escarbando día tras día; semana tras semana; mes tras mes. El tiempo se volvía
interminable. Volvía al paraíso, se refrescaba en aquellas aguas, las bebía y se llenaba
nuevamente de Vida, de fuerza. Entonces decía: “hoy si voy a terminar”.
Cuando iba a mitad del camino, se derrumbó: “No puedo más; todo es confusión, miedo.
Quiero mostrar estas grandezas al mundo; enseñarles todos estos frutos; estas flores y
estos aromas; estas piedras preciosas”. Entonces se quedaba sentado, y luego regresaba y
se llenaba nuevamente de aquellas aguas de Vida; y así una y otra vez.
De esta forma pasaron los años; hasta que sin saberlo él, ya solamente quedaba
un pequeño tramo para salir de ese lugar.
En esa gran montaña, estaba su hermano también; que le había perdido, pero que le
escuchaba cavando: aquí está, pero no puedo hacer nada , decía. Cuando ya quedaba poco
para salir, le gritaba al que estaba afuera: “ayúdame; mira aquí tengo mucha prosperidad,
mucha riqueza, mucha salud”. El de afuera decía: acá no hay nada de eso; recuerda que
somos pobres, enfermos, olvidados de Dios
. “Aquí hay mucha sabiduría, conocimiento; es
una belleza tremenda. El hermano de afuera decía: “ yo no veo nada; esta es una montaña
interminable hacia arriba, y no podría ni rodearla siquiera; es imposible
”.
El hermano que estaba adentro le platicaba de aquellos grandes tesoros que había; con
trabajos escuchaba y decía: No es cierto; está mal mi hermano. Además, ya lleva años ahí
adentro ¿qué comerá?
Le respondía: “como de lo mejor”. Un día se ilusionó tanto el de
afuera, que decidió ayudarle. Le dijo: voy a escarbar también . Comenzó; aunque por fuera
casi imposible, por la intemperie de los tiempos.
El hermano que estaba dentro escuchando por donde, fue orientándose más hacia su
hermano; encontró y comenzó a abrir un pequeño orificio.
Entonces el otro comenzó a ver al que estaba adentro. Le veía radiante de Luz; y decía:
¿cómo es posible que haya tanta Luz ahí? Es pura riqueza, es que no es posible hermano. Hay
pura miseria acá afuera; hay pura enfermedad, hay vicio; no puede ser posible
. El hermano de
adentro se dio cuenta de que ya no podía escarbar más; tenía que hacerlo el que estaba por
fuera, pero este se quedaba sentado; decía que no era posible.
Pasaban los días, y él seguía sentado. Y el hermano que estaba dentro le decía: “Hermano
yo he escarbado todo; mira, solamente falta que tú abras esto; es como una puerta que hay
que abrir”. Y el de afuera decía él: Yo deseo prosperidad, riqueza. Pero no se puede, es
imposible
. −Entonces llegó un caminante por fuera, y le dijo: Te he visto desde que comencé
mi camino, sentado ahí. Le contó todo; y le dice: ¿Por qué no abres la puerta? Solamente es
una puerta. Pero no puedo abrirla , decía. Es que no tienes Fe; no crees en tu hermano, no
crees en ti mismo. Pero es que me dice de tanta cosa que hay dentro, de tanta belleza; que no
creo que yo pueda tener eso, porque es muy grande
. Precisamente porque no crees, no
puedes abrir; cree en ti y ábrela. Se alejo aquel caminante.
Aquel se quedó pensando; tomó la decisión y dice: aunque yo no crea, abriré; aunque yo no
vea todo lo que me dice mi hermano, más que ese resplandor, voy a abrir
. En ese momento
movió aquella hoja –que era ignorancia, incredulidad, mentira, engaño.
Cuando abrió la puerta, su hermano estaba detrás de ella, con todos los tesoros que había
acarreado ya en aquel tiempo, desde ese paraíso hacia acá. Cuando él abrió, se dio cuenta
de que todo aquello que había traído su hermano, era Verdad.
Pequeños, cada uno de vosotros tiene ese hermano que es incrédulo, que no tiene Fe.
Tiene ese pequeño cordero, que no le obedece y prefiere creer en el engaño, en la mentira,
que creer en su Verdad Eterna, o en ese hermano. Vuestra carne y vuestra mente son ese
hermano incrédulo; vuestra Alma y vuestro Espíritu es el hermano que ha encontrado el
tesoro… todo lo que tú añoras, todo lo que tú deseas manifestar:
prosperidad, riqueza, abundancia, salud, sabiduría.
Todo aquello ya está en ti, pero la materia no cree en su hermano. Abre la puerta a tu
hermano para que manifieste tu Alma; para que manifieste el Espíritu, que es de mi Padre.
Sí tu carne no hace un esfuerzo, tú no puedes manifestar.
Habla y grita a esa materia, a ese hermano y dile: “ábreme la puerta;
Yo soy la manifestación de Dios. Yo soy el poder que te va a sacar de todo ello;
Yo soy la fuerza que te va a hacer manifestar las riquezas de mi Padre”.
Cuando aquel hermano abrió, los dos se llenaron de gloria y de dicha.
Porque el interno había vencido al externo.
El de afuera, cree tener toda la sabiduría y conocimiento, porque ha visto libros y más libros.
Esos son para tu mundo, para que lo hagas mejor.
Pero el Pastor que viene −el viajero− y le dice: “oye y escucha; abre la puerta, aunque no
creas”. Así viene tu Pastor hacia ti a decirte: “abre la puerta, aunque tú no creas; porque tu
Verdad es más grande, que tu tierra y tu polvo, porque ellos son del mundo”.
Comienza a vivir tu vida con el corazón, con la Luz, con tu Verdad, con tu honestidad o tu
sinceridad. El Maestro dentro tuyo te dirá sí es el sendero correcto;
no escuches en esos momentos a tu mente, y al mundo.
Comienza a vivir lo que en verdad Eres Tú; a recordar que eres un Maestro;
Uno con Dios, manifestación de Luz y de Dios.
Unifícate con tu hermano que está adentro, carne y mente; permite que tu Maestro,
que tu guía, lleve las riendas de tu vida. Permite que tu hermano mayor que está
dentro de ti, pueda darte esos manjares de Luz.
Todo lo que tú añoras manifestar, ya está dentro de ti;
solamente hace falta que abras la puerta, pequeño de mi Padre.
Mi Padre me permite estar con vosotros unos instantes. He querido entregarte esta lección,
para que muchos de vosotros entiendas –no con tu carne o tu mente, sino con tu interno.
Persevera en manifestar; en verdad no te aletargues, no te duermas, no te sientes, no
descanses. Manifiéstate, eres grandeza de mi Padre.
Os recuerdo que he venido por vosotros; he venido a enseñarte.
He venido a despertarte; a recordarte, a decirte lo que en verdad Tú Eres.
Tienes un instrumento que está formado de tierra; aprovéchalo para manifestar, instrúyelo
materialmente para que sea mejor cada día; pero llévalo con esas riendas de Luz; con esa
maestría que llevas dentro de ti, con ese poder que mi Padre te ha dado.
Lleva la manifestación de tu Ser a través de esa materia; y sí está preparada, sí está
instruida, tanto mejor. Pero has que todo ello, sea un instrumento de Luz,
hasta donde sea posible.
Todo aquello que deseas con tu corazón, está en tu corazón.
Abre tu corazón y manifiéstalo. Es tu deber, es tu obligación.
Es tu Ser Mismo: manifestar aquello que tú amas, aquello sincero y honesto que hay dentro
de ti; porque ese Eres Tú, es tu Verdad Eterna.
Eso es lo está en tu paraíso; lo que ha hecho mi Padre, porque eres su creación, porque eres
su criatura; porque eres su Verdad, porque eres su grandeza…

[1] Recordemos lo que el Maestro nos ha dicho al respecto de estar “muertos”. Cuando hemos olvidado a Dios, que “vive” dentro nuestro; y es, nuestra realidad Eterna. Entonces ya no “vivimos” (vibrar en Luz, por decirlo de alguna manera). Estamos “muertos. También porque la “muerte” es parte de este Sistema de cosas del bien y del mal; y ya que es imperfecto, es perecedero. Solo lo perfecto, la Luz, es Eterna (Volver al texto.)
[2] En otras lecciones el Maestro nos ha dicho, que es por “desobediencia”, que llegamos a este plano de bien y de mal. El Padre nos había dicho que podíamos comer de todos los frutos de los árboles que se encontraban en el Edén –menos del “…árbol de la ciencia del bien y del mal. El día que comas de él, ten seguridad, que morirás” (Génesis 2:9, 15,17). Al comer ese fruto, el mal entró en nosotros y fuimos “retirados” del Paraíso; y puestos en este plano. Desde entonces Dios nos espera de regreso a casa; y puso un plan en marcha, desde el momento mismo que salimos del hogar celestial (Volver al texto.)
[3] En algunas Escuelas Espiritualistas (Trinitarias Marianas) tienen la actividad de “Desarrollo”, que es una preparación –generalmente llevada a cabo, canalizando a hermanos de Luz (Ángeles, Arcángeles, Guerreros y Sacerdotes de Luz; inclusive el mismo Maestro Jesús),con el objeto de enseñar al Alma (Volver al texto.)
[4] El Maestro se está refiriendo en lo general, a la “alegría” de vivir, y ver esencialmente lo positivo (Volver al texto.)
[5] Le habla al Pastor; es decir al Alma (Volver al texto.)